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Chay estaba viendo a su hermano despedirse de Kinn por medio de un beso interminable. Como lo había previsto desde que Kim llegó: tendría que verlo así no quisiera, y en efecto, ahora estaba allí, en una esquina, reclinado sobre la pared viendo su teléfono sin prestarle atención a su hermano y Porsche.
Quería quitarle los ojos de encima pero básicamente era un trabajo constantemente difícil. Pero cada vez que lo hacía se regañaba por qué hay momentos en los que Kim lo mira, y Chay retira sus ojos rápidamente haciéndose completamente el desentendido. Pero era lo que había. No podía fingir que la presencia de Kim no lo confundía, no lo alteraba...
Y va siendo hora de asumirlo... Kim había regresado después de un año, y se quedaría...
– Quiero que te cuides ¿de acuerdo? – era Porsche
Chay suspiró, apoyándose con el codo en el sofá, a su lado estaba Khun.
– Lo haré, solo serán unos días – dijo Kinn, se giró – Kim, estarás aquí ¿verdad? En todo momento, pho y Porsche necesitan alguien de confianza.
Chay miró de reojo, Kim asintió en silencio. Perfecto, ahora sí que lo vería de seguido.
– Bien – Kinn miró de nuevo a Porsche – Te amo, Porsche
El más joven ladeó la cabeza viendo a su hermano como le brillaron los ojos cafés, de verdad... que se amaban, incluso después de las adversidades, no había cosa que Porsche no hiciera por Kinn, o al revés.
– Yo también te amo, Kinn – contestó Porsche regalándole otro abrazo
Chay desvió la mirada sutilmente hacia Kim, él ahora estaba mirando a la pareja con una expresión diferente, lo vio parpadear y mirarlo, Chay esta vez no pudo retirar la mirada, ambos lo hicieron y vio a Kim subir ligeramente la comisura de los labios, una pequeña sonrisa triste... y Chay solo pensó: tu y yo pudimos tenerlo todo... pero decidiste dejarme solo con el corazón roto en mil pedazos, decidiste dejarnos.. no nos elegiste y míranos ahora. Y ese pensamiento bastó para bajar la mirada y respirar profundo para recuperarse, colocó la cabeza en el hombro de Khun.
Después de despedirse de Porsche, Kinn se despidió de sus hermanos, y de Chay con un ligero apretón en el hombro. Finalmente, salió por la puerta y Chay corrió hacia su hermano para abrazarlo.
– P'Kinn estará bien, hia – dijo Chay – El es inteligente y fuerte, ya verás como volverá a ti.