Kageyama Tobio
Hacia exactamente un mes que no veía a Oikawa, la verdad es que lo había echado muchísimo de menos y he estado bastante preocupado por él ya que parece algo decaído últimamente, sus mensajes son bastante cortantes y no para de escribirme cosas como "te echo de menos" "quiero verte" "no quiero seguir aquí".
En verdad el pobrecito lo ha estado pasando mal, le daré un gran abrazo cuando vuelva.
Bueno, últimamente el Karasuno no ha parado de hacer partidos y amistosos, la verdad nos ha ido bastante bien, ganamos por lo menos el setenta porciento de ellos.
Hoy empezaremos una liga que se celebra en Japón todos los años. Estoy muy emocionado por presentarme y demostrarle a todo Japón de lo que somos capaces.Aparte de que seguramente compitamos contra el Aoba Josai y podré volver a ver a Oikawa.
No me ablandaré contra él, pienso darlo todo de mí para ganarle.
Me levanto por la mañana, me preparo rápidamente para dirigirme a clases, no sin antes dejarle un mensaje a Oikawa con un "¿Cómo amaneciste?", nada más terminar las clases me dirijo hacia el gimnasio para entrenar con el equipo.
Todos estamos muy entusiasmados y entrenamos duramente hasta que llega la hora de irnos.
Lo mejor del Karasuno es la inmensa confianza que hay entre nosotros, se que puedo contar con ellos para cualquier cosa y ellos saben que pueden contar conmigo, está es una de las pocas cosas que me ha mantenido distraído.
Dan las tres de la tarde y ya casi es hora de que nos vayamos a hacer nuestro primer partido, todo el equipo nos subimos en el autobús y yo me distraigo durante gran parte del camino chateando con Oikawa.
- Hoy seguramente te vea- le escribo entusiasmado.
- Tengo tantas ganas de verte, quiero darte un fuerte abrazo- contesta inmediatamente.
- ¿Sólo un abrazo?- le respondo pícaro.
- Cuando vaya a tu casa te daré mucho más que un abrazo.
- Ya quiero verte en mi casa entonces.
Un par de horas de viaje y por fin llegamos a los pabellones, me hubiera gustado investigarlo todo, tanto los jugadores de hoy como las pistas, los pasillos e incluso los baños. Pero resulta que íbamos algo justos de tiempo y teníamos que empezar a prepararnos ya para jugar.
Y eso hicimos, entrenamos duramente, para luego comenzar nuestro primer partido, jugábamos contra un equipo un tanto intimidante ya que el más bajo de los presentes debía de medir al rededor del metro ochenta, dejándonos a nosotros en desventaja, pero no dejamos que esto nos derrumbara y simplemente peleamos hasta el final.
El primer set lo ganaron ellos por muy poco, pero el segundo y el tercero lo terminamos ganando nosotros, estábamos eufóricos, no podíamos creer que nuestro equipo hubiera mejorado tanto en tan poco tiempo. Yo solo podía pensar en una cosa y era en Oikawa, ¿Le vería hoy? ¿Cuándo? ¿Me estará viendo ahora? ¿Que pensará de mí? ¿Podré jugar contra él?
Todas esas preguntas se esfumaron de mi cabeza cuando alce la cabeza y le vi saltando como loco celebrando con todos nosotros junto a las cientos y cientos de personas que habían al rededor chillando y saltando.
Pero para mí era el único que resaltaba, se le veía allí disfrutando como un niño pequeño, no se había dando cuenta de que le estaba mirando hasta que volvió su vista hacia la pista y me vio y entonces salió corriendo y yo sabía exactamente dónde se dirigía.
Yo salí lo antes posible de las pistas para dirigirme a los pasillos donde todos los equipos suelen esperar sus turnos, en este momento todo está vacío ya que aún quedaban al rededor de dos horas para el próximo partido, miré a mi al rededor y allí lo vi, con la respiración entrecortada por haber corrido.
Y entonces casi sin yo pensarlo mi cuerpo echó a correr hacia él.
Mis brazos le rodearon el cuello y mis piernas se rodearon a su cintura, mis ojos se comenzaron a inundar de lágrimas y colé mis manos entre su pelo sintiendo finalmente su calor corporal, ese calor que tanto adoro y que me hace sentir totalmente a salvo y no me había dado cuenta hasta ahora de lo mucho que lo había echado de menos.
Oikawa me coge con ambos brazos y me aprieta levemente contra el.
- Te quiero te quiero te quiero te quiero...- le susurro una y otra vez.
Me separo un poco de el para poder mirarle a la cara y veo cosas que antes no había visto cuando estaba en las gradas, tenía los ojos llorosos y con grandes ojeras por no haber podido dormir en días, también tenía el pelo muy desordenado y largo, parece que no se ha estado cuidando mucho y eso me parte el alma, veo a través de sus ojos todo el amor que me tiene y la añoranza que ha estado sintiendo durante este mes y yo sin pensarlo mucho le beso los labios buscando reconfortarle.
Nuestros labios se juntan desesperadamente y porfin me siento en el cielo, como si todo estuviera bien, como si porfin estuviera en casa.
Tras un rato de lloros decido bajarme de los brazos de Oikawa y nos vamos juntos a dar una vuelta.
- Entonces...¿Luego vendrás a mi casa?
Una sonrisa se dibujó en la cara de Oikawa.
- Obviamente- me dice poniéndome una mano en la cara- pero hagamos una apuesta.
Esto me sorprendió bastante, ¿Qué estaba tramando ahora?
-¿Sabes que hoy jugaremos verdad?
- ¿Qué? ¿Hoy?
Una risa contenida sale de sus labios haciéndome sonreír a mi también.
- Quién gane, hará lo que quiera con el otro en casa ¿Te parece?
Mis mejillas se sonrojaron, no podía creer que Oikawa hubiera pensado en algo así.
¿Lo que yo quiera? ¿Con Oikawa?
Me quedé en silencio unos segundos y le miré fijamente.
- Que gane el mejor- terminé respondiendole.
---------
Fin del capítulo!
Ya se es muy cortito 😞, pero quería actualizar antes de fin de año.
Bueno quedé como payasa porque quería acabar este fanfic antes de este año, pero supongo que se alargará un poco sjsj
En fin, nos vemos de nuevo prontito.
¡Votar y comentar si os a gustado!
Y feliz año nuevo por adelantado!!! 💜💜💜

ESTÁS LEYENDO
Nuestro Tiempo ~ Oikage
FanfictionDespués de perder el partido Kageyama se dirige al baño para aclarase las ideas, pero nunca pensó que Oikawa iría allí para pasarselo bien... Tal vez no lo saben pero están enamorados. Tal vez tienen miedo. Tal vez sienten mucha presión. O simplemen...