Tras un buen rato reconfortado a Oikawa, decidimos irnos cada uno a nuestras casas. Quiero demostrarle a Oikawa cuanto le quiero y apoyo siempre que lo necesite, así que todos los días por la mañana, tardes y noches le mando un mensaje contándole mi día y haciendole preguntas, para saber cómo está más que nada.
Ha estado algo desanimado desde entonces, se avergüenza de su pánico y miedo y según tengo sabido lleva como una semana sin ir a los entrenamientos. Pienso que tal vez con algo de ayuda profesional podría mejorar y no sentirse tan mal, pero es prácticamente imposible tener una conversación con el por mensaje que dure más de diez minutos.
Aparte de todo esto, mi vida a pasado a ser muy movida y aún me cuesta acostumbrarme, al igual que a todos los del equipo y sobre todo a Oikawa.
No voy a mentir a habido veces que he preferido no ir a entrenar con tal de no encontrarme con las cientas de personas que nos siguen siempre.
También es muy incómodo para mí tener guardias de seguridad detrás de mí todo el día. Aún que sé que están haciendo su trabajo me pone muy nervioso.
Así que, básicamente mis días se han estado basando en hablar con Oikawa por mensaje, ir a entrenar a escondidas, soportar a gente emocionada y luego llegar a mi casa reventado.
Esta mañana le escribí un mensaje a Oikawa preguntándole si le apetecía salir a dar una vuelta a escondidas aunque fuera, o por la noche. Aún no me ha respondido y eso me preocupa un poco, Oikawa suele responder rápidamente los mensajes.
Esta vez decido ir a entrenar ya que no podía seguir saltándomelo. Como de costumbre me paran un par de personas pero no me agobio demasiado gracias a mis guardaespaldas, tengo la esperanza de que pronto pase nuestra fama y podamos al menos andar tranquilos, pero ese momento no parece que valla a ocurrir en unas pocas semanas.
Tras el entrenamiento todos estamos agotados pero aún así yo decidido ir a casa de Oikawa para visitarlo.
Al llegar a su casa, me abre la puerta su madre y me cuenta que Oikawa está descansando y que últimamente duerme mucho.
Algo preocupado le agradezco por contarme y me dirijo a su habitación.Con cuidado de no hacer ruido abro lentamente su puerta y dejo mis cosas en una esquina de la habitación, está todo muy oscuro y decido subir la persiana. Unos quejidos que vienen de la cama me advierten que Oikawa se está despertando, pero eso es justo lo que quiero así que después de haber subido la persiana hasta arriba y haber cerrado la puerta de la habitación me tiro encima de él.
Al principio Oikawa parecía bastante molesto, pero al notar que se trataba de mí, me agarra por la cintura y me lleva a su lado bajo la manta.
- ¿Qué haces aquí?- pregunta aún con voz de dormido.
- Bueno, tendré que ver si mi novio da señales de vida- le contesto carariciandole la cara.
- Perdona- me dice pegando su frente a la mía.
- Está bien, no te preocupes.
En realidad, estoy algo preocupado, me gustaría decirle todo lo que pienso y ayudarle todo lo que pueda pero parece que Oikawa no quiere colaborar.
- Estás así por lo de la otra vez ¿Verdad?- le pregunto con sutileza.
- Bueno...- contesta confirmándolo.
Abrazo a Oikawa como puedo y lo atraigo hacia mi pecho. También juego con su cabello e intento que esté lo más cómodo posible conmigo.
- Sabes...creo que deberías de buscar algo de ayuda, tal vez para poder controlar este pánico que tienes a veces...- le digo casi susurrando mientras le hago un masaje en la cabeza.
El silencio me indica que Oikawa no está muy de acuerdo, así que simplemente lo dejo estar.
- No quiero darte problemas de más...me siento muy impotente por no ser capaz de controlarme...lo siento- dice acurrucándose aún más en mi pecho.
- Amor, tener emociones fuertes es normal en nosotros, y sentirlas no es malo, pero hay veces que sentimos tan fuerte, que esto nos dificulta afrontar nuestro día a día. Cuando llegamos a ese punto, es necesario buscar algo de ayuda, busca apoyo de tus amigos, pareja e incluso familia y si aún así no lo consigues, busca ayuda profesional. Y eso no te hace más débil, ni te hace parecer un loco ni nada así, simplemente te hace ver como una persona que está luchando por su bien estar, eso es todo.
Oikawa en silencio escucha cada palabra que digo y tras un par de horas hablando, decido que es hora de volver a mi casa, así que me despido de él y de su madre para irme a mí casa.
Una vez allí ya me siento algo más tranquilo, Oikawa me escuchó pacientemente y aunque al principio parecía no estar muy de acuerdo, creo que terminé convenciéndole.
Paso el resto del día en mi casa, disfrutando de mi soledad, hacía tiempo que no me sentía tan tranquilo.
Tras unas horas mi madre llegó del trabajo bastante emocionada y comenzó a contarme su día. Desde que hicimos las paces solemos tener un par de charlas a la semana donde nos contamos absolutamente todo.
Hoy mi madre me ha contado que en el trabajo le pidieron unas fotos y la gente estaba bastante emocionada, yo me preocupé un poco, lo último que quería era que mi madre fuese afectada por nuestra reciente popularidad, pero al contrario de cómo yo pensaba ella se veía demasiado feliz e ilusionada.
Para mí sorpresa mi madre me dice que tiene un regalo para mí y Oikawa, pero que principalmente era para mí.
Saca de su bolso una pequeña caja de color amarillo y cuando la abro veo las llaves de una casa.
Levanto la vista con confusión.
- ¿Quieres ver tu nueva casa?
Mi cara de sorpresa debe de haber sido un poema ya que mi madre se está riendo muy fuerte, no me puedo creer que haya invertido sus ahorros en mi casa.
Tras quejarme un poco, agradecerle y ver fotos de la casa, me dirijo corriendo, lo más rápido que puedo a la casa de Oikawa.
Una vez allí llamo a la puerta, realmente no espero respuesta ya que no he avisado a nadie y es bastante tarde pero para mí sorpresa Oikawa, rodeado por su edredón, me abre la puerta sorprendido.
- ¿Qué haces-
No le dejo terminar la frase porque le agarro del pijama y le doy un beso.
Esta tan lindo, va con un pequeño recogido, bastante gracioso, en el pelo y una cara de dormido que no puede con ella.
Cuando me separo de él es cuando me doy cuenta de lo mucho que he llamado la atención y que incluso hay gente grabandonos. Eso me pone un poco nervioso pero no me detiene.
- Oikawa, eres el amor de mi vida y quiero que pases el resto de mi vida contigo. Con el debido permiso hacia tu familia te pido por favor que vengas conmigo y te mudes a una casa junto a mi donde ambos seremos felices y crearemos nuestra propia familia.
La gente de al rededor se calla inmediatamente, algunos tras mi confesión, comenzan a aplaudir, esto parece un espectáculo. Es entonces cuando me fijo en la cara de Oikawa, la cual tiene los ojos llorosos y un fuerte sonrojo por toda mi cara.
Antes de yo poder reaccionar me responde con un entusiasmado "Sí" para después besarme y llevarme hacia dentro de la casa.----
Fin del capítulo!!!
aaaaaa ya queda tan poquito para que se acabe del todo está historia...estoy algo triste por ello, pero a la vez taaaan ilusionada.
Aprovecho para daros las gracias a todos nuevamente por vuestro apoyo.
Recordar votar y comentar si os ha gustado el capítulo<3
Nos vemos en el siguiente 💋
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Nuestro Tiempo ~ Oikage
FanfictionDespués de perder el partido Kageyama se dirige al baño para aclarase las ideas, pero nunca pensó que Oikawa iría allí para pasarselo bien... Tal vez no lo saben pero están enamorados. Tal vez tienen miedo. Tal vez sienten mucha presión. O simplemen...