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Porchay rasgó su guitarra por última vez en la terraza del apartamento mientras tarareaba una nueva melodía, quería escribirle algo a Kim y a Wolfi, y cantarla cuando se vieran los tres de nuevo.
Estaba preocupado por Wolfgang, desde anoche que no se comunicaba, Kim decía que estaba bien, que seguía en Moscú, pero es que estaban sucediendo cosas extrañas en Bangkok también. Habían muerto dos trabajadores de la familia Theerapanyakul de forma violenta, Kinn y Kim tenían identificados a los responsables, eran Chinos, tal cual sucedió en Rusia, pero... ¿quién los estaba manejando?
– Hola – ronroneó Kim en su oido
Chay sonrió suavemente sintiendo los brazos de su novio rodearlo y estampar un besito en su cuello.
– Hola, phi – saludó –
Kim se separó de él y se sentó a su lado – ¿Qué tocas?
– Es una sorpresa – retiró las partituras para que Kim no viera – ¿Sabes algo de Wolfgang?
Kim asintió – No se puede comunicar mucho, no confiamos en las telecomunicaciones, Wolfgang no cree que su familia se mantenga al margen y lo mejor es evitar, pero me he comunicado con uno de mis hombres, y todo está bien. Yan abrió la boca, contó todo lo que sabía y aunque no es mucho, supimos quién fue el responsable de las muertes en Rusia.
– Pero... ¿No es el autor intelectual? – preguntó Chay
– No, está escondiéndose en otras personas – respondió Kim – Solo es cuestión de tiempo que atrapemos a los responsables de las muertes en Bangkok, tal vez él sabe algo más. Wolfgang esta detrás de la persona que controla a Yan.
Chay suspiró – Quiero que todo esto termine y Wolfi regrese con nosotros – hizo un puchero –
– Yo también quiero eso – Kim se inclinó para adelante – ¿Tú estás bien?
– Si, las cosas con mi madre están mejorando... para diciembre creo que podría recordar algo de importancia – musitó
Kim sonrió – Espero que así sea
– Phi, ¿puedo preguntarte algo? –
Kim lo miró atentamente – Sabes que sí, ángel.
– Si... mamá dice algo sobre tu padre... ¿Tú... me apoyarías? – preguntó Chay
El mayor inhaló y se colocó de pie para hincarse en medio de las piernas de Chay y tomarle las manos.
– Yo siempre estaré de tu lado, Chay – dijo sin titubear – No importa a quien tenga que joder para verte bien o mantenerte a salvo, lo haré. Tú y Wolfgang son mi prioridad.