El rugido de los motores llenaba el aire mientras el circuito de Marina Bay en Singapur cobraba vida con luces brillantes y neones parpadeantes. Era una de las carreras más esperadas de la temporada, el Gran Premio de Singapur, una competencia que tenía un lugar especial en el corazón de los fanáticos.
Amelia y Mick habían viajado desde Mónaco a Singapur para disfrutar de la carrera y aprovechar la oportunidad de explorar la vibrante ciudad asiática. La noche previa a la carrera, decidieron dar un paseo por el bullicioso barrio de Clarke Quay. Las calles estaban llenas de vida, con restaurantes al aire libre, bares y tiendas iluminadas por luces de colores. Era un lugar perfecto para relajarse antes de la tensión de la carrera.
Sentados en una terraza junto al río, Amelia y Mick disfrutaban de la brisa cálida y de la comida local. Conversaban y se reían mientras compartían anécdotas de sus viajes y experiencias en la Fórmula 1.
Mick miró a Amelia con una sonrisa. "No importa cuántas veces venga a Singapur, ahora es más especial porque estoy contigo".
Ella le devolvió la sonrisa. "Tienes razón, Mick. Cada carrera es única, pero lo que realmente hace la diferencia es que nos tenemos el uno al otro".
La noche caía sobre Singapur, y la ciudad se transformaba en un espectáculo de luces. Mick y Amelia se levantaron de la mesa y comenzaron a caminar por las calles iluminadas, deteniéndose de vez en cuando para tomar fotos y disfrutar del ambiente festivo.
Mick tomó la mano de Amelia mientras caminaban junto al río. "Amelia, hay algo que quiero mostrarte".
Ella lo miró con curiosidad mientras la llevaba hacia un muelle cercano. Allí, bajo las luces brillantes de la ciudad, un pequeño bote los esperaba. Mick había organizado un paseo nocturno por el río Singapur, una sorpresa romántica para Amelia.
El bote los llevó a lo largo del río, ofreciendo vistas impresionantes de los rascacielos iluminados y los icónicos jardines en la bahía. Amelia y Mick se acurrucaron juntos en la parte trasera del bote, disfrutando de la tranquilidad de la noche y la compañía del otro.
"Esto es increíble, Mick", susurró Amelia mientras observaba las luces reflejadas en el agua.
Mick asintió, apretando suavemente la mano de Amelia. "Quería que fuera una noche especial para nosotros. En medio de la adrenalina de las carreras, siempre encuentro paz cuando estoy contigo".
El paseo por el río fue un momento de serenidad en medio del caos de la Fórmula 1. Ambos compartieron risas y secretos mientras el bote se deslizaba bajo los puentes y a través de los canales iluminados.
Cuando regresaron a tierra firme, la ciudad seguía despierta y llena de vida. Se dirigieron de nuevo a Clarke Quay y se unieron a la celebración nocturna, disfrutando de la música en vivo y la animada atmósfera.
Mick se inclinó hacia Amelia y susurró en su oído sobre el estruendo de la música. "Amelia, esta noche es especial, pero cada día a tu lado es un regalo que atesoro".
Amelia asintió, con los ojos brillando de felicidad. Sabía que tenían un futuro incierto en la Fórmula 1, pero en ese momento, bajo las luces de Singapur, solo existían ellos y el amor que compartían.
Juntos, disfrutaron de la noche hasta altas horas de la madrugada, sabiendo que el amanecer traería consigo la emoción y el desafío del Gran Premio de Singapur, una carrera que prometía ser inolvidable.
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Amor a la Alemana | Mick Schumacher
FanfictionAmelia, una joven muy conocida en el medio nacional e internacional. Nacida y criada en Argentina, actualmente viviendo en Mónaco, Montecarlo. Hija de Roberto Maxwell, un empresario en la industria de automovilismo. Ex piloto y campeón con 30 victor...