Luego de conversar por varios minutos, los cuatro salimos a divertirnos un poco, terminamos comiendo unos conos de tortillas rellenos de fruta y una especie de crema que se hacía con una planta especial de Nudo. Eran aperitivos muy ricos, aunque muy calóricos... pero no me importaba, porque todas esas calorías las íbamos a perder en los primeros cinco minutos de la próxima clase de entrenamiento físico. Era horrible.
Estábamos comiendo y hablando de tonterías, cuando de repente recordé que iban a dar una película de terror que tenía ganas de ver. El único problema es que en Penumbra, aunque había un cine, las películas tenían un retardo de un mes desde el imperio vole. Por eso, cuando quería ver una película en estreno, no tenía de otra que ir a Nudo.
—¿Qué les parece si vamos a ver una película la próxima semana?— les sugerí— Quiero ir la noche de estreno a ver "La maldición del decapitado 37"
—Ah, verdad que te gustan ese tipo de películas— alegó Cecil— ¿Siquiera has visto las otras 36?
—En verdad hay 38 anteriores, porque la 17 y la 24 tienen una secuela cada una — expliqué— pero no, solo he visto cinco ¡Pero dicen que no es necesario haber visto las previas!
—¿No es esa en donde el decapitado al final sí tiene cabeza?— preguntó Veraz.
—¡¿Qué?!— salté— ¡Veraz, no me digas lo que va a pasar!
—¡Es que no sé si es esa!— alegó él.
—No, creo que esa es una de las parodias— indicó Gretos— a mí me gustaría ir a verla ¿Dijiste que era la próxima semana?
—¡Sí, vamos juntos, Gretos!— le espeté.
Cecil suspiró.
—Si hasta el gruñón de Gretos va, supongo que yo también puedo ir— indicó.
—¡Ay, no te hagas! ¡También te interesa!— le reclamé.
—Bueno, un poquito— admitió— cuando chico veía los carteles de esas películas y siempre me intrigó cómo a la gente podían gustarles.
Quise preguntarle "¿Y no las viste de chico?", pero entonces recordé que había crecido en las calles. Decidí que mejor era no tocar el tema.
Aun así, me daba mala espina aún no saber casi nada sobre él. Había notado que no le gustaba hablar mucho de sí mismo, pero aun así sentía que había algo malo. Es decir, él sabía harto sobre mi vida, mis amigos, mi mundo, pero yo no sabía nada de él.
—A mí no me gustan mucho las películas de terror— aseguró Veraz, sacándome de mi ensimismamiento.
—¿Qué?— solté.
—¡¿Eh?!— Cecil sonrió de oreja a oreja— ¡No puede ser! ¡¿Don fortachón resultó ser un bebito miedosito?!
Veraz extendió las alas.
—¡No es eso!— exclamó— Es solo que me aburren, porque nunca me han dado miedo. Es todo.
—Oh, claro "soy demasiado fuerte para que una película me dé miedo" ¡Qué excusa tan mala, pájaro miedoso!
Veraz se acercó para retorcerle el cuello, pero Cecil lo rodeó por un costado y lo evitó por completo.
—¡Eres muy lento!— le dijo mientras echaba a correr.
—¡Mira quién es el miedoso!— rugió Veraz a la distancia.
—¡Al menos yo lo admito!— lo molestó Cecil.
—¡Ay, Cecil, ya déjalo! ¡Si no quiere, no quiere!— bramé.
Luego de que Cecil estuvo muy lejos para salir tras él, Veraz se cruzó de brazos y gruñó.
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La Helada Garra de la Muerte
AdventureSecuela de De las Sombras al Corazón. La Helada Garra de la Muerte continúa la historia de Liliana poco tiempo después del final del libro anterior. Esta vez, deberá probarse y entrenar para convertirse en una sombra.