Aún puedo recordar el primer día que hable contigo, todo el tiempo que ha pasado ya y tu recuerdo aún sigue vivo.
No sé ni cuándo, ni porqué, ni como pasó, pero ocurrió, sucedió que ya cada vez que miraba mi móvil esperaba un mensaje tuyo, y así fue que algo en mí noté, la cabeza no paraba de darme vueltas y vueltas y entre mis pensamientos destacaba por todo lo alto tu nombre, tu y tus sonrisas inquietas, tu voz grave susurrando que me querías y que no había ninguna otra mas en tu vida, que estábamos tu y yo, y que el resto nos daría igual. Que me mirarías a los ojos y me dirías "ahora eres mía, no te vayas nunca mi vida, estamos en esta mierda juntos" que me contarías una de esas historias tuyas, dormiriamos juntos y sentiría tu respiración, te tendría tan cerca que necesitaría apretar los puños para aguantar las ganas inmensas de darte un beso.
Jamás pensé que me fuese a suceder a mí, ser yo la dueña de esas sonrisas, de esos te quieros, de esos ojos, de esos buenos días fea...
Escribo para no pensar, para desahogar todos mis sentimientos, y para recordarme una vez mas que no lo has hecho nunca, yo no creo en los deseos, pero a veces seria bonito hacerlo. "A mí los placeres de la vida que nadie me los trunque".
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