𝚇𝚇𝚇𝚅 𝙽𝚞𝚗𝚌𝚊 𝚎𝚜𝚝𝚊𝚛𝚊𝚜 𝚜𝚘𝚕𝚘

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𝚇𝚇𝚇𝚅 𝙽𝚞𝚗𝚌𝚊 𝚎𝚜𝚝𝚊𝚛𝚊𝚜 𝚜𝚘𝚕𝚘

𝘈 𝘷𝘦𝘤𝘦𝘴, 𝘴𝘦𝘳 𝘶𝘯 𝘱𝘰𝘤𝘰 𝘥é𝘣𝘪𝘭 𝘯𝘰 𝘦𝘴 𝘵𝘢𝘯 𝘮𝘢𝘭𝘰...

Solo había un día en el año en que a Kim le dolía el pecho y nada podía detenerlo, solo el tiempo

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Solo había un día en el año en que a Kim le dolía el pecho y nada podía detenerlo, solo el tiempo... y dormir en ciertas ocasiones, siempre pasó aquel día solo y tenía una tradición que él mismo inventó para sentirse un poco mejor... en lo que cabe, claramente. Se levantó en la madrugada, mientras estaba sentado en el colchón, su pecho ardía... había estado todo el día por fuera de casa en reuniones de su agencia, en el estudio, en un sello discográfico y luego con Kinn, llegó a casa tarde y solo se vio con sus novios para dormir después de un día agotador, Wolfgang tuvo algún problema con Mila en el instituto, Porchay estuvo todo el día en la universidad...

Y ahora Kim los observaba dormir abrazados, se sentía tan afortunado en tenerlos... seguramente él era el hombre con más suerte en el mundo, verlos allí... dormitar, suspirar, a veces removerse, sonreír... era hermoso, y Kim hubiese querido despertarlos y decirles lo que estaba sucediendo pero no pudo porque él estaba roto, ese día estaba roto y tenía el maldito vicio de "Arreglarse" solo... porque ellos no merecían ver sus mierdas, no merecían sentirse como él.

Con cuidado a no despertarlos subió lentamente la sábana blanca para tapar sus torsos desnudos del frío del aire acondicionado, miró el reloj digital de pared... marcaba las dos de la madrugada, luego se colocó de pie, caminó al vestier y se colocó un hoddie negro, un jogger del mismo color y zapatillas, sin más salió de la habitación cerrando lentamente la puerta.

Bajó los escalones... totalmente desligado de lo que sucedía a su alrededor, tomó las llaves del Volvo, una de sus armas de corto alcance porqué a donde fuera Kim siempre estaba armado así sea con una pequeña navaja y salió del apartamento, bajó el ascensor y entró al auto, no pensó en nada cuando estaba manejando por las calles iluminadas de Bangkok, cuando se alejó más y más por la autopista.

Manejó más de media hora hasta que divisó el cementerio... Kim ya tenía cierto trato con los celadores así que una vez estacionó el auto en los parqueaderos, se bajó y comenzó a caminar... él odiaba los cementerios, detestaba como se sentía en ese lugar y honestamente, por él fuera, nunca visitaría uno pero... esto era diferente, curiosamente... estar allí ese día lo hacia sentir un poco mejor.

Se arrodilló y se sentó sobre sus talones, luego prefirió sentarse... la brisa lo golpeó suavemente en su cara, observó el nombre de la mujer que estaba en aquella tumba...

Lind Theerapanyakul

Amada esposa y madre...

– Hola, mamá – saludó Kim con una suave sonrisa – Otra vez estoy aquí, como cada año...

Era el aniversario de su madre... hace varios años que murió cuando Kim apenas tenía cinco años... no recordaba mucho de ella, solo que tenía la sonrisa más hermosa del mundo y que le cantaba canciones de cuna antes de dormir, Khun decía que ella era muy especial y amorosa con ellos... cuando murió rompió el corazón de todos.

AMOR ES AMOR - KIMCHAYWOLFIDonde viven las historias. Descúbrelo ahora