𝚇𝙻 𝚁𝚎𝚙𝚕𝚒𝚌𝚊𝚜 +18

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𝚇𝙻 𝚁𝚎𝚙𝚕𝚒𝚌𝚊𝚜 +18

𝘛𝘰𝘥𝘢 𝘤𝘢𝘶𝘴𝘢, 𝘵𝘪𝘦𝘯𝘦 𝘴𝘶 𝘦𝘧𝘦𝘤𝘵𝘰.

La puerta del cuarto de Wolfgang se abrió de repente dandole paso a un remolino de besos, suspiros, caricias, gemidos

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La puerta del cuarto de Wolfgang se abrió de repente dandole paso a un remolino de besos, suspiros, caricias, gemidos. Kim cerró la puerta apoyando a Wolfgang en ella mientras le arrancaba la ropa y Chay hacía lo mismo con la suya, no lo habían planeado pero estaban seguros que los tres deseaban desesperadamente hacerlo en esa puta casa homofóbica, pero sobretodo, Wolfgang quería hacer en su cama, quería embarrarla del aroma de los dos amores de su vida, quería sollozar en ella... quería que ellos fueran la ultima persona que pasara por ese colchón.

– Cuenta ropa llevamos encima – comentó Chay bajando los pantalones de Kim y mordiendo suavemente su muslo cuando subió.

Ambos rieron – Es el precio que pagar por vivir en un lugar tan frío, para follar toca esperar un poco – dice Wolfgang subiendo la camisa negra de Kim y quitándosela rápidamente.

Una vez tuvo a Wolfgang desnudo ante él le proporcionó un fuerte besó y se giró hacia Chay para hacer lo mismo, lo necesitaba desnudo junto a él, quería palpar su linda piel blanca y llenarla de moretones... es que mierda, Chay era tan hermoso. Lo besó con fuerza sintiendo los labios de su otro novio bajar por su espalda y las manos recorrer sus caderas, estrecharlas, se imagino con marcas purpuras mañana y no pudo sentirse más jodidamente caliente.

– Sabes tan malditamente bien – dice Kim encima de los dulces labios de Chay

Chay gime al sentir las manos ágiles de Kim viajar por su pecho desnudo y luego llevarlas hacia atrás para amarrar sus glúteos con firmeza, Wolfgang tiró hacia adelante y los tres quedaron totalmente juntos, cuerpo con cuerpo, no hicieron más que besarse pasionalmente, llenarse de saliva, de toques suaves pero determinados, querían marcarse mutuamente, lo necesitaban tanto.

Para ellos era un suplicio estar cerca y no tocarse, tenían ese ansia sexual por sentirse, por desearse y estaban seguros que a medida que el tiempo transcurría, ese sentimiento se hacía más grande y más intenso logrando abrumarlos, pero es que se sentía jodidamente bien y correcto.

– Mierda, los adoro tanto – gimió Kim en medio de ambos con la cabeza apoyada en el hombro de Wolfgang y sintiendo la lengua de Chay subir por toda su garganta hasta morder suavemente la manzana de adán – Haría lo que fuera por ustedes.

Sintió a Wolfgang y a Chay sonreír contra su piel, y eso solo lo hizo mejor, ellos estaban felices teniéndolo, eso hacía sentir a Kim completo, lo que más anhelaba para ellos era que fueran felices, que estuvieran a salvo y sonrientes, quería sentirlos sonreír siempre sobre él, quería ser la causa de sus bellas sonrisas, era la recompensa más cálida y sincera al llegar a casa, saber que ambos estaban a su lado y así sería siempre.

AMOR ES AMOR - KIMCHAYWOLFIDonde viven las historias. Descúbrelo ahora