No te cobraré caro

1.8K 182 86
                                    


Minami "South" Terano, alias "Cosa molestosa" y niñero de Yume, se encontraba frente a ella, con el rostro claramente fruncido de enojo y desaprobación.

Cuando la sorpresa del primer contacto pasó, a Yume le invadieron unas tremendas ganas de llorar, porque, en primera: ¡Estaba a medio chisme! Y no cualquier chisme ¡Uno muy importante! ¿Kazutora fue sub- capitán de la ToMan? ¿Qué pasó en el accidente? ¿Era el traidor del que habló la chica Gal? ¡¿POR QUÉ MIERDA SIEMPRE LA INTERRUMPÍAN CUANDO IBAN A CONTARLE?!

Y en segunda: Era su primera cita. Se había arreglado con detalle ese día para esa primera ocasión. Estrenó la falda y el adornó ¡Incluso amenazó a media ToMan para que esa cita saliera bien!

¡PERO NO! ¡Su niñero se tenía que aparecer!

Y no tenía el valor para dirigir de nuevo la mirada a su cita, porque de hacerlo, South podría ensañarse más con el pobre chico.

Yume le sostenía la pesada mirada con una igual de fija, aunque trataba de que las lágrimas no le empañaran los ojos. Tenía el ceño fruncido casi en un puchero de tristeza que no suavizó el semblante de South.

- A casa. - Masculló el gigante de 2 metros, en japonés, para ambos.

Pero ella no quería ir a casa.

- No. - Contestó enojada, a punto de llorar.

¡Mierda! No quería llorar, no por eso. Pero las emociones se arremolinaban en su interior, eran demasiadas y estaban buscando una manera de salir.

- No te pregunté. - Gruñó entre dientes, inclinándose sobre ella, en un gesto ligeramente intimidador, irritado por su rebeldía.

- Y yo te dije que no. - Pero Yume sabía que estaba en todo su derecho de enfadarse y actuar como una mocosa si se le daba la maldita gana.

Un destello peligroso brillo en los ojos de South.

Yume le frunció más el ceño y estaba a punto de mostrarle la lengua.

- ¿Por qué mejor no nos calmamos y hablamos tranquilamente sobre esto? - Takemichi estaba ahí, a lado de ambos, presenciando en primera fila la guerra de miradas y sabía, joder, sabía que solo se necesitaba una chispa para que ambos explotaran.

- ¡No tenías porque golpearlo! - Reclamó ella, ignorando por completo la sugerencia de su amigo.

- ¡Te estaba tocando! - Se justificó el en un gruñido alto.

- ¡Solo puso su mano en mi cintura!

- ¡Estaba a punto de besarte!

- ¡¿Y qué?!

South se echó para atrás.

- ¡¿Crees que sería mi primer beso?! ¡¿O el primer chico que me toma de la cintura?! - Yume levantó la voz, haciendo ademanes con las manos para obviar su punto. - ¡Pues no! ¡No es el primero y tampoco el último!

Completamente en desacuerdo por sus respuestas, South gruñó. - ¡¿Qué mierda significa eso?! - El gigante tatuado dio un paso más en su dirección. La vista era cómica, por no decir alarmante, pues los 165 centímetros de Yume no se comparaban nada con los 215 centímetros de South.

Pero Yume lo conocía desde los siete años, y sabía que nunca la golpearía, aunque no se salvaría de un castigo.

Levantó la barbilla para lograr mirarle a la cara y, sin poder retenerlo, se le salió una lágrima.

- No te atrevas a llorar como idiota. - Gruñó irritado por la actitud de la chica.

Yume se mordió la lengua para no gritarle en la cara que el idiota era el.

La sexta de la MizoDonde viven las historias. Descúbrelo ahora