Después de eso Cecil se encargó de comprar lo necesario. Por mientras, Gretos, Veraz y yo seguimos fortaleciéndonos duro; después de las clases de entrenamiento físico nos quedábamos un rato más para practicar lucha cuerpo a cuerpo y meditación. Para ayudarlos a que aprendieran a mover su alma, les hacía dormir una extremidad con Brontes. La primera semana no pudieron sacudirse la maldición, pero después de varios días Gretos comenzó a revolver su alma poco a poco y deshizo el nudo en tres horas, dos antes que Veraz. No era mucho, pero un progreso era un progreso.
Por mi parte, le di mi máximo esfuerzo a las clases extra que tenía con mi señor fantasma y Serva. Al final conseguí aumentar mi tiempo de Nube extendida a 5 minutos y 7 segundos, lo cual seguía no siendo mucho, pero tampoco estaba malo. El radio de mi Nube extendida también aumentó hasta los 10 metros, más o menos, lo cual admito que me puso contenta.
Unos cuatro días antes de nuestra misión, Nix luchó con cada una mano a mano para medirnos. Luego de que llegamos a nuestro límite, nos sentamos a descansar. Él se paró frente a nosotras, algo más ceremonioso que las veces anteriores.
—Ambas han progresado mucho desde que les exigieron estas clases particulares— nos dijo— ya han superado su meta. Las dos han llegado a entender los límites de su alma y hasta dónde usarla. Confío en que no habrá más casos de falta de animitas— me sonrió picaresco— Por ese motivo, doy estas clases particulares por terminadas.
—¡Noooooooooo!— exclamé— ¡Me gustan estas clases! ¡No quiero que se terminen!
—¡Dale espacio! ¡Él es un fantasma ocupado, no un profesor!— alegó Serva.
—Yo también he disfrutado mucho estas clases, pero Serva tiene razón, Lili. No podemos seguir indefinidamente. Ustedes deben aprender y mejorar a un ritmo saludable con sus clases normales y yo tengo trabajo pendiente en otro lado.
Agaché la cabeza en un gesto de derrota.
—Lo sé, es solo que me gusta estar contigo— le espeté.
Serva abrió la boca para decirme algo feo, como de costumbre, pero se restringió y al final no dijo nada.
—A mí también me agrada mucho pasar mi tiempo con ustedes, ambas son muy divertidas. Si tienen preguntas o quieren probar sus habilidades, no duden en llamarme. Quizás no las pueda atender inmediatamente, pero siempre podemos agendar algo.
—¡Entonces tengamos una cita!— salté.
—¡Oye!— exclamó Serva— ¡Nix, no la escuches, programemos un duelo!
Mi señor Nix dejó escapar una risita liviana, como siempre hace.
—Está bien, una cita y un duelo ¿Pero están seguras de que se lo pueden permitir? Están en medio de los exámenes de fin de semestre ¿No necesitan concentrarse en eso primero?
—Lo sé, por eso quiero una cita contigo después de todo— le espeté— ¿Por favoooooor?
—Está bien. Te llevaré de paseo como premio... si pasas todos tus ramos.
—¡¿Todos?!— exclamé.
—Lo mismo para ti, Serva— le espetó.
—Fácil— contestó esta.
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Estudiamos duro para los exámenes finales. Casi cada momento que no estábamos preparando la misión, nos dedicábamos a estudiar. Pasamos los días juntos, nos hacíamos pruebas rápidas y nos ayudábamos unos a otros. A pesar de ser la que peor notas tenía dentro del grupo en general, me sentí muy orgullosa de poder ayudarlos a los tres con Habilidades Sociales, mi ramo favorito. Incluso Cecil se quedaba corto en algunos aspectos. Para todo lo demás conté con su ayuda, pero nunca se mostraron molestos por tener que enseñarme o repetirme lo que aún me faltaba por entender.
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La Helada Garra de la Muerte
AventuraSecuela de De las Sombras al Corazón. La Helada Garra de la Muerte continúa la historia de Liliana poco tiempo después del final del libro anterior. Esta vez, deberá probarse y entrenar para convertirse en una sombra.