—Sí, todavía estoy en Bath. ¿Cómo te encuentras?
—Mucho mejor, ¿nos vemos mañana?
—Me temo que no va a poder ser posible, mi tren sale a las diez.
—Pásate por mi casa y desayunamos juntos.
—Vale, ¿a qué hora?
—¿A las ocho?
—Sí, perfecto. —Sonrío.
—Madrugaré por ti.
—Y yo por ti.
—Adiós, nos vemos mañana.
—Adiós.
—¡Antes de que se me olvide! Mi casa está cerca del hotel The Sea, espérame en la puerta.
—Allí estaré.
Bloqueo el móvil y me tumbo en la cama.
A la mañana siguiente la alarma del móvil me despierta justo cuando debe hacerlo. Tomo una ducha y completo la maleta con algunas cosas que faltaban. Me despido de mi madre y de Bruce antes de irme, quiénes aún dormían, ella me hace prometer que pronto nos veremos.
Salgo de casa arrastrando la maleta con un mano y llevando el maletín negro con el teclado de Gemma en el interior en la otra. Veo el hotel The Sea a lo lejos, cierro un poco forzando la vista los párpados y veo en la puerta a Liam, camino hasta él y cuando llego nos damos un abrazo.
—¿Te ha dejado cicatriz? —Le pregunto mientras subimos en el ascensor hacia su casa.
—Sí, pero es bastante discreta.
—Ya tendrás algo de lo que presumir.
—¿Presumir porque me hayan dado un navajazo?
—A las chicas nos gustan los hombres con cicatrices. —Levanto las cejas y él deja caer una risa tan discreta como su cicatriz.
—Deja tus cosas ahí —me señala un rincón del salón—. Vamos a la cocina.
—¿Y tus padres y Lucy? ¿No están?
—Sí —abre el frigorífico—, Lucy está durmiendo y mis padres trabajando.
—¿Trabajando? ¿En domingo?
—Los dos son bomberos y a veces coinciden cuando tienen que quedarse a hacer noche.
—¿Los dos?
—Sí, ya sé que suena raro, pero mi madre también lo es. ¿Café? —Pregunta antes de rellenar los compartimentos de la cafetera.
—No, leche caliente, por favor. —Él me satisface y prepara una taza con aquel líquido blanco procedente de la vaca que me gusta tanto.— Pues admiro mucho a tu madre, seguro que no le ha sido fácil ganarse el respeto de sus compañeros.
—La verdad es que no. Ella siempre se quejaba de que había mucho machismo y discriminación en su trabajo, pero con el paso del tiempo ha conseguido ser tratada como uno más.
—¿Hay más mujeres en el cuerpo? —Pregunto mientras llevamos el desayuno al comedor.
—Sí, creo que un par más. Te interesa mucho este tema, ¿estás pensando en meterte a bombera?
—La verdad es que no, no me gusta el fuego.
—A mí sí, es interesante como se produce y... ¡Ay! ¡Joder, como quema!
—Te encanta el fuego pero te quemas al coger la taza de café. Vaya bombero estás hecho, Liam. —Los dos reímos.
—Anne, ¿te puedo preguntar una cosa?
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El Susurro de Anne
Teen FictionPuede denominarse superación o persecución de sueños. Llame como se llame, es lo primero en lo que piensan al escuchar mi nombre. ¿Y por qué será? Un día, por alguna extraña razón, decidí cambiar mi vida. No es nada fácil arriesgarlo todo sabiendo q...