Al verla así tan indefensa con los ojos hinchados de tanto llorar hizo que me estremeciera por dentro, por eso, había ido detrás de ella para cuidarla y asegurarme de que se encontraba bien; de tan solo pensar que la razón por la que estaba llorando era por la otra noche y que había sido mi culpa..., no pude hacer más, más que culparme.
No sé por qué razón ahora me estaba comportando como un completo cretino con ella; pero disfrutaba hacerlo, disfrutaba hacer que me prestara atención... mas que fuera porque, no, no podía ser eso. Desde la muerte de mi padre y mi recaída con el alcohol y las drogas, me prometí no volver a abrir de nuevo mi corazón para ninguna otra mujer; no podía tener una novia cuando ni siquiera yo estaba al cien por ciento con respecto a mi salud mental.
Por lo que, era totalmente imposible que estuviera con una chica como Emma; con el poco tiempo que llevaba conociéndola, se veía un alma sensible y noble, y yo era todo lo opuesto a ella, yo era duro conmigo mismo, era un chico que había pasado por mil cosas peores que la propia muerte; y no quería que cambiara eso solo por culpa mía.
Después de la clase de anatomía y nuestra conversación bastante chistosa a mi parecer, fui a uno de los Starbucks cerca de mi edificio y me pedí una bebida caliente por el tipo de clima.
Cuando iba de regreso me encontré a Adam; también acababa de terminar sus clases.
- ¡Hey bro! - dije chocando la mano con el.
- ¿Sabes que es lo que le ocurre a Emma? - pregunto poniéndome la piel de gallina con tan solo escuchar su nombre.
- ¿Por qué, acaso te gusta? - dije esperando a que dijera que no por alguna razón que no me podía explicar.
Soltó una carcajada.
-No, nada de eso, solo que me preocupa, en la mañana no quiso decirme que era lo que le ocurría; sé que algo malo le ocurre- dijo preocupado.
Su preocupación empezó a afectarme, algo raro estaba pasando en mi en cuanto escuchaba algo relacionado con ella, pero me asustaba, no quiero volver a enrollarme con alguna tía, y menos con ella; como ya lo mencioné, sabía que podía lastimarla; y por lo que vi en la mañana, ya bastante tenia como para un problema más sobre sus hombros.
Estaba haciendo un proyecto pendiente, cuando alguien toco la puerta de nuestra habitación. Kay estaba jugando uno de sus estúpidos videojuegos; así que, no hizo ni caso omiso sobre quien estaba del otro lado de la puerta.
Puse los ojos en blanco cuando los golpes en la puerta aumentaron su intensidad. Abrí la puerta y me sorprendió quien estaba ahí parada: era una chica que casi no conocía, a lo mejor la había visto un par de veces, pero nunca nos habíamos dirigido la palabra, por lo menos que yo recuerde.
- ¿Te puedo ayudar en algo? - pregunté.
Era una chica un poco más alta que Emma... <<carajo, de nuevo Emma en mi cabeza>>, pelo negro y llevaba puesto una playera de manga larga color hueso y unos pantalones negros de cuero con una chamarra del mismo color de los pantalones.
-Eres Kay, ¿cierto? - pregunto ingenua.
-Si, soy yo, ¿ocurre algo? - volví a preguntar aún más intrigado.
Ella saco dos cartas, como si fueran invitaciones.
-Están invitados a mi fiesta de cumpleaños número 19, en esas invitaciones viene la dirección y la hora a la que tienen que llegar; obligatoriamente tienes que llevar un antifaz y tú y tú amiguito tienen que llevar las invitaciones porque si no, no podrán entrar a la mejor fiesta del año- dijo aquella chica llamada Amalia, según la invitación.
-Pues... no se que decir, supongo que gracias- dije sin saber que más decir.
Pero lo mas raro de todo fue que antes de desaparecer de mi vista, me dio un beso en la mejilla tan rápido que ni siquiera pude apartarla -esta chica sí que está loca- me dije a mi mismo.
Le comenté a Adam sobre aquella chica y lo que me dijo me dejo totalmente boquiabierto:
-Estas loco si estas planeando en ir a esa dichosa fiesta- dijo enojado.
- ¿Por qué?, ¿qué sucede? - pregunte.
<<Qué carajos esta pasando y por qué mi mejor amigo de pronto parecía enojado>>
-Esa tal Amalia se ha encargado que todos los días sean una puta pesadilla para Emma- dijo mirándome directamente a los ojos.
De pronto mi semblante cambio, aprete fuertemente mis puños como si quisiera golpear a alguien. Cada vez que me enteraba que algo o más bien alguien hacia sufrir a Emma, me daban unas ganas de... joder.
- ¿Qué me pasa? - me pregunte a mí mismo preocupado por la cantidad de pensamientos que se habían cruzado por mi cabeza, solo porque a una tía le hacían daño.
<<Nunca había sentido nada de esto por alguien>>
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Por siempre... amantes
RomanceEmma es un alma sensible, que no esta dispuesta a abrir de nuevo su corazon despues de que su ultimo novio ademas de maltratarla, la engañaba; por otra parte, con dedicación y esfuerzo, logra conseguir una beca deportiva en la Universidad de Califor...