Capitulo 40 -Realidad

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Maximiliano

Miraba a la mujer en mis brazos, que dormía como un ángel sobre mi pecho, me había acostumbrado a tenerla cerca mas aun me sentía inquieto cuando no era así. Por extraño que fuera para mi, había una necesidad estúpida de mi parte de no poder perderla de vista en ningún momento abecés deseaba encerrarla en una jaula para tenerla protegida de este mundo podrido que nos rodeaba. 

Era la primera vez que compartía mas de una noche con una mujer y eso era lo que había encendido las alarmas de mi hermana que conocía mis hábitos de romance. Ella sospechaba que estaba obsesionado con Susana y eso la tenia en alerta constante conmigo, no la culpaba sabia lo mucho que la quería pero yo la quería mas. 

Así era, la quería, no la quiero. Ella se había metido bajo mi piel de una manera que no entendía del todo, sabia que no era lo mejor para ella y eso estaba claro a pesar de mi fachada de empresario decente yo era un asesino y de los mejores no me temblaba la mano si tenia que matar mujeres, jovenes o niños, así me habían entrenado.

Manejar una organización como la familia no era para personas frágiles de mente, todo lo contrario la sangre fría corría por mis venas.  La primera vez que asesine fue a mi dulces nueve años, un chico de mi edad me molestaba en la escuela y mi padre decidió que era momento para que aprendiera las consecuencias de dejar humillarme, dándome una paliza por día que me dejara molestar por el chico, dejandome en claro que devia entender, que mientras no tomara cartas en el asunto yo seria el que saliera herido.   

Por esa razon atraje al infante a una zona abandonada tras del parque y me deshice de el, con mis propias manos, dejando a mi padre orgulloso por ese hecho. En ese tiempo no le encontraba lo positivo a las reacciones de mi progenitor pero con los años fui aprendiendo que con mi apellido no hay otra forma de sobrevivir.

Había pensado en encargarme yo mismo de Adam, pero la necesidad en la mirada de Susana, por cobrar venganza me hizo retroceder, era su batalla y lo respetaba hasta cierto punto, mientras no se expusiera a peligros innecesarios, la apoyaría.  

Eso no quitaba el hecho que me ponía los bellos de punta imaginarla cerca del bastardo que la había follado antes que yo y esa era la principal razon de que la hiciera gemir mi nombre cada vez que esos pensamientos se asomaban por mi mente, lo se, es enfermizo pero inevitable en mi caso.

Me criaron para para ser territorial con lo mío y aunque ella no lo supiera era mía le daría la libertad suficiente pero no la dejaría irse de mi lado y eso ya estaba bien planeado. Después de pensarlo cuidadosamente era momento de tener herederos y por esa razon Nelson se encargo de que la medica que le proporciona las inyectables anticonceptivos a ella y mi hermana  cambiara el medicamento por simple proteínas.  

No era que me importara que me diera hijos o no pero eso aria que un fuerte lazo nos uniera de por vida, se lo egoísta que es pero como dije antes no soy ningún santo.

La pequeña figura a mi lado  se removió soltando mi cuerpo y abrazando el cojín que estaba a su espaldas hacia unos pocos segundos. Aproveche la situación y me levante para empezar el día, ya que aunque no estuviera en mi territorio igualmente tenia que seguir manejando los asuntos de la familia a la distancia.  

Me duche y salí de la habitación, no sin antes darle un vistazo corto a la mujer que dormía inmutable solo cubierta por una fina sabana blanca, inconscientemente relamí mis labios con ganas de volver a acostarme aunque no precisamente a dormir.

 Una vez en el pasillo encontré a Nelson apoyado en la pared con cara de reproche.  

-¿Pensé que teníamos que estar a las ocho en punto en la oficina?-

- No tu tenias que estar a esa hora, yo soy el jefe significa que puedo llegar a la hora que se me cante la gana- Mi amigo suspiro y emprendió el camino sin rechistar - 

En este momento recordaba por que Nelson, era mi segundo al mando y mejor amigo. Resultaba que había aprovechado el tiempo de espera y ya tenia todos los documentos ordenas y  pronto para ser firmados eso me daría mas tiempo con mi chica hoy. 

- Lamento decirte que no - Mi sonrisa se borro al instante ya que el parecía leerme la mente- Tienes una conferencia a las diez y un Zoom a las 13 horas- 

-Maldición- 

- Además, Susana y Reina van a salir hoy y voy a movilizar a Diego con algunos hombres para cuidarlas así que debe encargarte de esto solo - Levante la cabeza de los papeles que estaba inspeccionando -

-¿Donde van?-

- ¿Crees que si lo supiera pondría tanta gente detrás? Ninguna de las dos dijo lo mismo Reina, insinuó ir a dar un corto paseo mientras Susana, dijo algo muy vago de una cafetería - 

- Cánsela la idea de mandar a los chicos, iremos tu y yo- El levanto una ceja de interrogación-

- No puedes suspender la junta, los mayores ya están molestos por tu repentina salida no les des motivos para que jodan mas de lo debido. Además si ellas quieren hacer algo lo harán con o sin permiso dejémoslas respirar y vigilamos a distancia- Asentí no muy convencido

Las horas fueron pasando entre papeles y juntas virtuales, Nelson se encontraba en la misma que yo hasta el momento que sonó su celular y una maldición escapo de su labios mientras miraba la pantalla, luego me miro a mi con una cara de discordia. 

Me levante de mi asiento dejando a un alemán hablando solo en la pantalla de mi computadora y arrebate el aparato de su mano. 

Unas cuantas fotos en donde mi mujer con una amplia sonrisa abrazaba a un hombre fue lo que vieron mis ojos, tome mi chaqueta y me dirigí a la salida de la casa.

Prepárate para mi venganzaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora