01 "La Vida de Hyuga Hinata"

62 16 3
                                    

Permíteme presentarme, soy Hyuga Hinata, una joven de 15 años perteneciente al noble clan Hyuga. Soy la hija del actual líder, Hyuga Hiashi, y la hermana mayor de Hyuga Hanabi. También tengo el honor de ser prima de Hyuga Neji. A lo largo de mi vida, he enfrentado el constante reproche de mi padre, quien me ha cuestionado por carecer de un espíritu combativo. A diferencia de mi madre, cuya valentía y determinación son innegables, mi personalidad se caracteriza por una naturaleza más tranquila y reservada, algo que no parece satisfacer las expectativas de mi padre. A menudo, anhelo poseer las cualidades de mi hermana Hanabi: su fuerza, su coraje, su belleza y, sobre todo, su ardiente espíritu de lucha. Cada vez que la observo entrenar junto a nuestro padre, puedo percibir cómo su voluntad de fuego se fortalece día a día. Asimismo, no puedo dejar de mencionar a mi querido primo, a quien cariñosamente llamo "niisan". Él es una figura fuerte y valiente, hábil en el arte de los Ocho Trigramas Sesenta y Cuatro Palmas. Aunque mi padre no lo exprese abiertamente, es evidente que le tiene un gran aprecio.

Sin embargo, a los ojos de mi padre, soy considerada débil, inútil e insignificante debido a mi falta de entusiasmo por la lucha. Me tilda de mediocre y cobarde por no poseer esa "naturaleza" combativa y, en ocasiones, incluso por no estar dispuesta a causar daño o quitar vidas. A lo largo de los años, he vivido una pesadilla junto a él. Mi capacidad de expresar mis opiniones y hablar libremente se ha visto severamente limitada, ya que mi padre impone su visión de lo apropiado en todo momento. Hace cuatro años, durante los exámenes chūnín, mi querido "niisan" intentó arrebatarme la vida. A pesar de ello, no reproché su acción ni me dejé llevar por el enojo. En cambio, desarrollé un temor profundo hacia él. Evitaba su presencia y lo eludía en la medida de lo posible. Incluso cuando nos encontrábamos cerca, mi cuerpo temblaba y mi fuerza desvanecía. Durante más de un año, viví con miedo, si no es que incluso más tiempo. Afortunadamente, he logrado superar en gran medida ese trauma, aunque nadie, ni siquiera mi padre, mi hermana Hanabi o mi querido "niisan", son conscientes de ello. Superar esa experiencia fue un desafío arduo y doloroso. ¿Quién hubiera imaginado que un miembro de tu propia familia podría intentar arrebatarte la vida? Nadie podría anticiparlo. Sin embargo, ese día aprendí una lección invaluable: incluso la familia puede traicionarte, lastimarte y, en ocasiones, no merece tu confianza.

Nunca imaginé que mi vida se desarrollaría de esta manera. Mi padre me prohibió tener amigos, lo cual me sumió en una profunda soledad. Sin embargo, todo cambió cuando ingresé a la academia ninja. Sentí que mi vida daría un giro trascendental y que, al convertirme en una ninja, podría finalmente ganarme el respeto y la aprobación de mi padre. Sin embargo, la realidad fue diferente. Mi padre experimentó vergüenza al saber que yo asistía a la academia ninja, ya que, según sus creencias, solo los miembros del Bouke debían ser enviados allí, ya que su función era servirnos. El hecho de que yo, como Sōke, fuera la primera en asistir a la academia ninja se consideró una deshonra en mi clan, al menos según la perspectiva de mi padre. Esta situación me sumió en una profunda tristeza y aún hoy no comprendo cómo mi propia familia, aquellos que comparten mi sangre, pueden hacerme la vida tan difícil.

Recientemente, salí del hospital después de haber sufrido graves heridas en un enfrentamiento contra Pain. Cuando mi padre fue informado, respondió con desdén, preguntando cómo era posible que yo, siendo consciente de mi incapacidad para enfrentar a un enemigo tan poderoso, me hubiera involucrado en esa batalla. Según me ha contado Hanabi-chan, mi padre está considerando nombrarla líder del clan y, lamentablemente, es muy probable que a mí me sellen, incluso sin otorgarme la marca distintiva que me permitiría utilizar mi Byakugan. Resulta difícil aceptar cómo un padre puede menospreciar de esa manera a su propia hija, llegando incluso a arrebatarle lo que le corresponde por derecho y herencia. A veces, me pregunto si realmente soy su hija. No nos parecemos en absoluto, ni siquiera en el color de cabello, y mucho menos en nuestra personalidad. Mi padre siempre me ha tratado así solo porque deseaba tener un hijo varón en mi lugar. Sin embargo, no elegimos en qué familia nacemos. A pesar de todo, siento un profundo amor hacia mi familia y también hacia él. Solo deseo fervientemente que en un futuro cercano, mi apreciado otousan deje de tratarme con desprecio, como lo ha hecho durante los últimos once años. En este preciso momento, mi padre me grita nuevamente, reprochándome por mi imprudencia al haberme interpuesto en un enfrentamiento en el que sabía que no tenía oportunidad de ganar...

Luna Sangrienta: Hinata la AnbuDonde viven las historias. Descúbrelo ahora