VII. 𝘛𝘢𝘭 𝘷𝘦𝘻 𝘴𝘪 𝘲𝘶𝘪𝘦𝘳𝘰 𝘣𝘦𝘴𝘢𝘳𝘵𝘦

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MÓNACO PAÍS PEQUEÑO pero con lugares realmente increíbles, y en aspecto de hablar de fiestas sin duda, eran bastante buenas, tanto que ni con miles de copas encima olvidarías lo que hiciste, era clave del país

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MÓNACO PAÍS PEQUEÑO pero con lugares realmente increíbles, y en aspecto de hablar de fiestas sin duda, eran bastante buenas, tanto que ni con miles de copas encima olvidarías lo que hiciste, era clave del país. Después de aquel día en el hospital, Max y yo habíamos platicado por mensajes, a decir verdad bastante tiempo, y eso me causaba emoción o algo por el estilo.

Y hoy era el día en el que por fin se había logrado quedar de acuerdo para poder salir, ya que había quedado pendiente nuestra invitación.

Que claramente acepte.

Conocí a Max hace años en una discoteca aquí mismo, todo porque asistí al gran Premio de Mónaco de aquel año pero de manera escondida, mi padre no supo de mi presencia en ese momento hasta que después de unos meses se entero por una publicación mía en el paddock, lo se, irónico, al finalizar el GP yo junto a mis amigas habíamos tomado la decisión de salir a uno de los clubs mas famosos y solicitados de la cuidad, donde la mayoría de las personas eran conocidos en el medio y amigos de estos.

Recuerdo tomar bastante pero no tanto como para perder la cordura, seguía en mis cinco sentidos, recuerdo que baile por completo hasta quitarme mis zapatos y tomar unas pantuflas para estar cómoda, y aun sigo sin recordar el pequeño detalle de quien eran. Música, bebida y miles de personas, pero el ambiente era de destacar, maravilloso e increíble en pocas palabras.

Bailando sentí la presencia de aquel piloto de Red Bull y no me despegue de el, al contrario, había quedado flechada por el, y estaba consiente de lo que decía, recuerdo que bailamos por un buen rato y bueno, si, a lo largo de la noche nos besamos.

Unas cuantas veces a decir verdad.

Fueron muy pocas palabras las que nos dijimos alguna palabra el uno al otro, lo consideraría como algo que fue instantáneo y salió bien, creí que pasaría algo mas esa noche, el también lo deseaba, pero, tuve que irme de ahí de emergencia dejándolo solo, pensando que lo olvidaría, ambos tomados, ambos enfiestados, considere que era posible olvidarlo, pero me equivoque.

El no me había olvidado, nunca lo hizo y bueno yo, siendo honesta, aquella noche había sido sin duda una de las mejores de toda mi vida, y no me arrepentía de nada, admito que aquella vez que lo vi, sentí lo mismo que la primera vez.

Pero ambos éramos demasiados orgullosos como para admitir lo que sentíamos, aunque cada vez lo notaba mas cercas y si eso llegara a pasar, no dudaría ni un momento el hecho de estar con el, aún sabiendo el riesgo y la controversia, pero ya no más, solo era mi felicidad en juego.

— ¿ entonces te gusta ? — levanto la ceja ansioso mientras esperaba una respuesta lo mas pronto de mi parte — vamos Thena no me dejes con la duda —

— ¿ que quieres que te diga Theo ? — dije mientras me peinaba prestando atención para ver cuanto faltaba para llegar al restaurante pero claro que sabia lo que quería  —

Catarsis - Max Verstappen ୧-₊˚Donde viven las historias. Descúbrelo ahora