El fin de semana llegó. Hoy será mi primer día de trabajo. Estaba tan nerviosa, tenía miedo, asco, odio, resentimiento, todo junto.-Lista-Ámbar habla detrás de mí y la veo reluciente en el espejo frente a mí, realmente era muy bonita.
-Sí, estoy lista para esto-trato de ser fuerte para no llorar.
-Las quiero a todas arriba en tres minutos-uno de los guardias ordena.
Sin más, todas nos dirigimos al bar del que Ámbar ya me había hablado mientras recordaba todas las cosas que me dijo en todos estos días.
"No trates de resistirte con ninguno"
"Recuerda que ya no nos pertenecemos"
-Todas pónganse a trabajar -todas las chicas nos dispersamos por todo el bar.
La música era fuerte, algunas chicas bailaban mientras algunos hombres no dejaban de tocarlas. Y yo solo me quedo paralizada, cerca de la barra sin saber muy bien que hacer, pero definitivamente no podía hacer nada de lo que hacían las demás.
-Tú, tráeme un trago-me saca de mis pensamientos un hombre adulto que no dejaba de mirarme de pies a cabeza, se detiene en mí busto.
-Ponte a trabajar perra-uno de los guardias me toma del brazo y luego de hacerme tomar una pastilla a la fuerza me hizo llevarle el trago al hombre que antes había hablado en mi dirección.
Le entrego el trago que había traído mientras mi cabeza empieza a dar vueltas. Me sentía mareada y sin fuerza, mi corazón empezó a saltar en mi pecho cada vez con más fuerza, no sabía que me estaba pasando.
-Eres muy bonita-me hace sentar a su lado-Como no te había visto antes- lo miro y lo veo en tres, me habían drogado de eso estaba segura.
De repente siento como su mano va subiendo por mi entrepierna mientras empieza a besarme con fuerza, muerde mi labio inferior. Apenas me permite respirar pero el asco y el miedo no dejan mí cuerpo.
Se separa de mí solo para ingerir un poco de drogas que tenía en la mesa.
Apenas estoy consciente de lo que hago, mis manos actúan torpemente mientras lo siento acercarse nuevamente a besarme y manosear a como más pueda mi cuerpo.Gerd.
-¿Dónde está ella? -pregunto al enterarme de que Maya subió al bar, con todas las demás mujeres.
La rabia de saber que posiblemente esté en brazos de alguien más me hacía hervir la sangre.
-La vi cerca de la barra hace como media hora-responde Isaac, uno de los guardias, y no puedo evitar mirarlo mal mientras apretó con fuerza mis dientes y los hago sonar de la furia que tengo dentro.
Lo apartó y la empiezo a buscar, cuando al fin logro mirarla está con otro hombre, la furia recorre con tanta fuerza por todo mi sistema al ver las sucias manos de alguien más tocándola y besándola. Los veo levantarse y Maya apenas logra caminar.
Su mirada perdida solo confirma que está drogada, se ve tan inocente y al mismo tiempo logro ver miedo en esa mirada que alguna vez me miraba enamorada.
El tipo la jala hasta el pasillo por donde se encuentran las habitaciones.
Mi cuerpo se mueve de manera sobrenatural hasta donde están y antes que logren entrar en una habitación me atravieso y tomo la mano de Maya, la jalo hasta mí.
"Es solo mía"
Nadie más que yo podía tocarla.
-¿Qué estás haciendo Gerd?-habla con neutralidad el tipo que si no fuera uno de nuestros clientes estrellas, le hubiera estrellado el puño en los labios que hace segundos besaban a mí chica.
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