CAPITULO 46 UNA INVITACIÓN OBLIGADA

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La puerta de la habitación se abrió y Ashraf entro en la habitación

- Que haces aquí y quién te crees para entrar a esta habitación sin permiso –le increpo llenándose de nervios

Estaban en casa De Anabel ¿Qué excusa le daría para meterse en el cuarto de ella? Ashraf no media las consecuencias de sus actos o simplemente se sentía tan poderosos que nada le asustaba.

Ashraf cerró la puerta tras de sí y se apoyó contra la puerta con sus brazos cruzados y arropándola con su mirada prepotente.

- Vine a decirte que te alistes, vamos a salir a dar un paseo.

Hana casi se atraganta ante las incoherencias que Ashraf soltaba.

- Sabes que pensara Anabel ¿salir de paseo? Ahora si estas demente.

Mientras ella estaba a punto de hiperventilar vio que Ashraf estaba muy calmado y relajado.

- No te preocupes por ella- respondió en voz baja, dando un paso hacia ella y acariciando su mejilla pregunto- ¿Qué pasa Hana te pongo nerviosa?

- Vete Ashraf-le pidió retrocediendo dos pasos.

- Hana vamos a salir y no acepto negativas-puntualizo en tono dictatorial

Hana suspiro resignada a que por ahora no podría confrontarlo, pero tan pronto saliera su divorcio ya él no tendría poder sobre ella.

- ¿A dónde se supone que iremos?-pregunto.

- A comer, no comiste a la hora del almuerzo y tampoco en la cena.

Hana parpadeo afectada de que el siempre

- ¿Cuidaras mis hábitos alimenticios?-cuestiono para disimular que eran precisamente estos detalles, el que quisiera cuidar de ella que la descolocaba y le llegaba a lo mas profundo de su alma y aún más nerviosa negó- No iré contigo a ningún lado.

- Entonces bajare y le diré a Anabel toda la verdad, que mi esposa es una malcriada que prefiere matarse de hambre que dar su brazo a torcer.

Hana frustrada contradijo:

- No puedes hacerlo.

Ashraf se rasco la barbilla, tratando de mantener la calma pero Hana conseguía sacarlo de sus cabales, sin embargo apelo a todo su autodominio y mostro una actitud calmada aunque por dentro ardía de rabia e impotencia por no poder hacer doblegar a esta mujer testaruda.

- Hasta cuando crees que mantendré esta farsa, se está llegando el momento de decir todo

- Yo lo hare, es mi derecho-reviro ella.

- Te lo puedo conceder –accedió y añade- siempre y cuando salgas conmigo.

- ¿Que le diré a Anabel?- pregunto inquieta.

- Le dije que debemos ir a la empresa por unos documentos que tu debes entregarme.

- Pero debo acompañar a Anabel, hoy su psicópata novio quiso llevársela a la fuerza- razono.

- Ya Mesick llego, el la cuidara además de los otros guardaespaldas, es cuestión de una hora, comes y te traigo de regreso.

Era imposible negarse a él, a sus malas intenciones disfrazadas de actos generosos o era al contrario buenas intenciones pero que el disfrazaba al imponerse como un hombre frio y autoritario.

- Esta bien, bajare en unos minutos-acordó.

Ashraf salió satisfecho de haber logrado su propósito.


Fueron al "Le Parisien Bistrot" un restaurante de comida francesa ubicado en pleno corazón de Manhattan.

Trajeron la carta y Hana se decidió por Le Gratin Dauphinois que es un plato horneado de patatas gratinadas cortadas en finas rodajas y mezcladas con nata fresca o leche acompañada de vino blanco que pidió Ashraf y para el solo pidió café puesto que ya había cenado en casa de Anabel.

Durante la comida Hana noto incomoda que él estuviera absorbido en su teléfono escribiéndose con alguien e ignorándola a ella por completo.

Aunque debió reconocer que el alimento le cayó muy bien no así la actitud de Ashraf, ¿para que la trajo?, según porque se preocupaba por ella y la ignoraba. Era un completo idiota. Además ¿con quién se escribía tanto?. Así que molesta le dijo:

- Ya estoy satisfecha podemos volver.

- ¿Está enojada esposa?-pregunto el con los ojos entrecerrados tratando de ver más allá y llegar a su alma y lo más profundos sentimientos que ella intentaba esconder.

Ella se crispo ante su forma posesiva de llamarla "esposa"

- Siempre eres así de mal educado- cuestiono ella rabiosa.

El achico los ojos ahora tratando de entender a qué se refería y ella se lo aclaro.

- Invitas a alguien a cenar y la ignoras, es tan importante la persona con quien te escribes para no hacerlo en otro momento.

Una sonrisa complacida se dibujó en el rostro de Ashraf y ella se reprochó internamente por ser tan estúpida porque ahora quedaría como una mujer celosa.

- Ciertamente se trata de una persona muy importante para mí- reconoció y Hana contuvo la respiración cuando dolía tanto.

Ashraf le hizo una seña al mesero que se acercara y ante que llegar le aclaro:

- Era mi hermanita Ayla.

Hana no pudo disimular el alivio y alegría al oír esto.

Ashraf denoto esa sonrisa que intentaba disimular y el brillo de sus ojos y pensó que ambos eran un par de celosos incorregibles.

El la cuenta dejando una generosa propina.

- Nos vamos- le dice poniéndose de pie y ofreciéndole su mano para que ella se ponga de pie y ella la acepta encantada para salir del restaurante.

El viaje de regreso fue silencioso, cada uno sumido en sus pensamientos. De pronto el se desvia y ella

- Porque no tomas la dirección a la casa de Anabel

- Te llevare a otro lado

- No quiero

El la miro de manera condescendiente, como si estuviera armándose de paciencia al tratar con un niña malcriada y voluble, ella simplemente se cruzó de brazos y sintiéndose impotente pensó "que haga lo que quiera que tan pronto obtenga el divorcio ya no podrá hacer nada"

Ashraf miro con expresión divertida la cara de mortificación de Hana "si que era testaruda su mujer" ella lo mato con la mirada y luego dirigió su atención a la ventanilla esperando que el paisaje calmara su enojo.

Hana; hacia la libertad.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora