Fuego. Leo Valdez ✓

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Salté de Blackjack y desenvainé mi espada poniéndola en el cuello del rubio. Su pelo, su cara, su expresión, me recordaban tanto a... Luke. No, él había muerto en Manhattan hace meses.

-¿Dónde está?- preguntó Annabeth intentando calmarme.

-¿Quién?

-Mi hermano.- dije.- Perseo Jackson. Percy Jackson.

-No sabemos quién es ese.- dijo la chica. Claramente una hija de Afrodita. Esos ojos caleidoscópicos eran iguales que los de Beauregard.

-Mira preciosa, una profecía nos ha traído aquí. Las profecías nunca mienten.

-¿Jason, qué está pasando?- dijo el último chico. Latino, de pelo rizado y bajito.

Annabeth les explicó que estábamos buscando a Percy ya que había desaparecido. Llevaba meses desaparecido, y le necesitábamos. Yo le necesitaba. En cuanto le viera, le iba a caer la mayor bronca de su vida.

Volvimos al campamento y nos recibieron todos mirando por si habíamos encontrado a Percy. Yo, ignorando a todo el mundo, fui directa a mi cabaña.

Empecé a destrozarlo todo por pura rabia y miedo. Percy nunca se habría ido sin avisarnos a Annabeth o a mí. Y mucho menos le habrían capturado. Con la Maldición de Aquiles nadie era capaz de tocarle.

Salí enfadada de allí y me dirigí al lago. Me sumergí por completo y cerré los ojos intentando tener alguna visión.

Vi el color morado y dorado en una bandera. Una chica de pelo rizado hablaba con un chico asiático, entre medias, otro chico. Pelo negro. Miró hacia un lado, y vi su mechón blanco.

-¡Percy!- grité. Salí del agua y vi al chico latino que sacamos del Gran Cañón.

-Lo siento, no pretendía molestar.

-No es tu culpa. No te disculpes.

-Soy Leo. Valdez.

-Diana. Jackson. Puedes llamarme Di.- contesté.

-Cómo has hecho lo del agua.- preguntó.

-¿Qué he hecho?- pregunté asustada. La última vez que no supe controlar mis poderes, lancé a Thalía por los aires a 30 metros sobre el suelo.

-Eso.- señaló el agua y miles de millones de gotitas se quedaron estáticas congeladas, literalmente, de convirtieron en hielo.

-Eso es nuevo.- dije levantándome. Toqué una gota, y todas cayeron con un gran estruendo.

-Eso ha molado.

-Soy hija de Poseidón.

-Hefesto.- contestó él.

-Mola.- contesté. Me sonrió y por una vez en los últimos meses sentí un poco de paz junto a Leo Valdez.

Multiverse [OS multifandom]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora