IV. ¡Bienvenidos, reyes!

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—¿No has dormido nada?

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—¿No has dormido nada?

Annabeth escuchó la voz de Caspian en su lado izquierdo. Claro que no podía dormir, ¿quién podría con un montón de seres de extraños a su lado?

—No sería la primera vez.

—¿No te dijeron que dormir es fundamental para sobrevivir?

Annabeth suspiró al escucharlo, le recordaba a su hermano Betheo. ¿Qué estará haciendo Betheo? ¿La estará buscando? ¿O estará peleando con su padre? Maldición, tenía que haberle hecho caso.

—Me lo suelen decir.

—Lo lamento, Beth —Dijo el príncipe acercándose a ella.—. Lo que dije fue inapropiado, no debí habértelo dicho o pensado. Realmente siento una gran culpa en mi corazón por haberte herido. Sé que apenas somos amigos, pero los
amigos son importantes para mi, y no suelo herirles. Por favor, ¿podrías perdonarme?

Annabeth frunció el ceño al escuchar un ruido tras suya. ¿Había alguien ahí? ¿No estaban solos?

—Hay alguien por allí, príncipe.

—¿No me has escuchado?

—Príncipe...

—Me molesta la angustia de haberte herido. Te he dicho todo esto, ¿y no me haz escuchado?

—Te perdono, príncipe. No fue para tanto.

—¿Seguimos siendo amigos?

Annabeth le puso su meñique en la boca, haciéndolo callar.

—¿No lo escuchas?

—¿Escuchar qué?

De pronto ambos pudieron escuchar unas voces. El príncipe miró a Annabeth con confusión y con rapidez se levantó.

—Quédate aquí, Beth.

—¿Me vas a dejar sola?

Caspian se marchó sin darle una respuesta a la campesina. Annabeth cruzó sus piernas y posó su cabeza en su mano, tanto asustada como aburrida.

De pronto, pudo escuchar espadas chocarse entre ellas. ¿Acaso Caspian estaba luchando? ¿Contra un telmarino? La campesina se levantó con miedo y se caminó por el mismo camino que había ido su amigo.

Frunció el ceño.

Ese chico no tenía pinta de Telmarino. Además, nunca lo había visto.

—¡No! ¡Paren!—Escuchó Annabeth una voz femenina.

Pudo ver a una niña de pelo castaño claro. No podía tener más de doce años. ¿Qué hacían ellos ahí? ¿También estaban huyendo de los telmarinos?

—¿Príncipe Caspian?

—¿Sí? ¿Y tú quién eres?

—¡Peter!—Gritó una voz femenina a su derecha.

𝐂𝐎𝐌𝐄𝐍𝐙𝐀𝐑 𝐃𝐄 𝐍𝐔𝐄𝐕𝐎.||. Las crónicas de Narnia. Donde viven las historias. Descúbrelo ahora