Narra Ayla
Entro en la casa temerosa y busco con la mirada a mi tío, me dirijo a paso ligero hacia mi dormitorio, abro la puerta y le veo furioso tirando mis cuadros al suelo, lleva su mirada hacia mí y da pasos ligeros hacia mí, me aparto de él y corro hacia la entrada, me agarra con fuerza del brazo y me tira al suelo.
-Tío, por favor, no me golpees.
Se desabrocha el cinturón y se lo quita, lo dobla y cierro los ojos con fuerza al notar el primer golpe, me encojo tapándome la cara conteniendo las ganas de llorar, abro los ojos cuando sus golpes ceden, tiene su pie en mi garganta, aprieta y se me nubla la vista, no puedo respirar, mi mente viaja a él, sus caricias por mi pelo, su voz, estar en sus brazos sintiéndome protegida y saber que nada malo me pasará. Vuelvo a la realidad cuando siento mi mejilla arder y mi boca tiene sabor a hierro, me incorporo despacio escupiendo la sangre, me agarra con fuerza del pelo y me arrastra hacia el salón, me suelta dándome una patada en el estómago y empiezo a llorar, intento ir a gatas hacia la entrada, pisa mis manos y me encojo en el suelo llorando, de una patada me pone boca arriba y cierro los ojos, todo va a estar bien, todo va a acabar, se sienta encima de mí y me agarra del cuello, me da varios puñetazos y sollozo intentando hacerle parar.
-¿Quién ese maldito chico con el que te han visto? ¿Te prostituyes?
No puedo contestar cuando me vuelve a dar un puñetazo en el pómulo, tengo que hacerlo, tengo que salir de aquí.
-¡Ayuda! ¡Va a matarte!
-Nadie va ayudarte, no eres más que una zorra.
-¡Ayuda! ¡Por favor!
Se ríe mirando mis ojos con maldad y aprieta mi cuello, cierro los ojos sintiendo como me falta la respiración. No sé bien cuanto tiempo pasa exactamente, que vuelvo a poder respirar, me incorporo despacio tosiendo, tengo la vista nublada, se escuchan golpes, me arrastro despacio hacia la salida y siento unas manos tocar suave mi espalda.
-Tranquila, todo a pasado.
-¿Pedro?
-Te voy a sacar de aquí, confía en mí, por favor.
No digo nada, pero me agarro a él, me coge en brazos despacio y me escondo en su cuello, me lleva al hotel en brazos, paso todo el camino en silencio. Llegamos a los diez minutos y vamos a su habitación, me deja en su cama y va al baño, viene con un botiquín.
-Prometo que no te va a doler.
-No importa, no creo que duela tanto.
-Vas a venir a España.
-No quiero ir con vosotros.
-¿No quieres venir?
-Sí, quiero irme, pero, no quiero que Alex lo sepa.
-¿Te ha pasado algo con Alex?
-No, me ha tratado bien, muy simpático, pero, me atrae y noto que yo a él también. Se va a casar y no quiero meterme en su relación.
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El Arte Del Amor
Storie d'amoreEl amor prohibido, ese que te hace sentir tantas emociones que te saturan, que te hacen volar y estallar. ¿Alguna vez has amado con tanta intensidad que te daba vértigo pensar que todo podría romperse? Quizás conocemos al amor de nuestra vida, per...