Habían varios asientos en el lugar, sillas que se veían increíblemente incómodas. Sherlock se hubiese quejado si no fuese por su hermano quien lo agarraba con fuerza de la chaqueta para así no "perderlo" pero por supuesto, para Sherlock eso le hacía parecer como un perro.
Eurus estaba sentada en el regazo de su madre y el tuvo que sentarse donde Mycroft fue, algo apartado de sus padres a unas filas más atrás, había más gente, no mucha pero había.
Sherlock resoplo y murmuro hacia Mycroft.
-¿Me recuerdas porque estamos aquí?
-Por nuestros queridos padres, hermanito.
-¿Y para que estamos aquí?
-Quieren ayudar a gente de bajo rango.. Vaya.. Nunca habíamos caído tan bajo. -Mycroft murmuro.
-La persona que te gusta tampoco es que sea de un rango muy alto. -confeso Sherlock, se ganó un codazo leve en su hombro.
-¡Deja ya eso! No estoy enamorado. -Murmuro el mayor un poco fuerte.
-Gary Lestrade no diría lo mismo..
Mycroft abrió la boca queriendo decir algo molesto, pero una voz lo hizo quedarse con las palabras en la boca.
La señora Hudson, se había colocado en una pequeña especie de escenario (parecía más un escalón grande realmente) con ella traía un micrófono.
-Saludos a todos, me alegra que haya venido gente está noche, pueden llamarme "señora Hudson" me encargó de cuidar a los preciosos niños de este lugar. -Se presentó la mujer, Sherlock prestó atención y Mycroft al ver esto lo soltó para el enterarse de todo también.
-Me alegra ver que hay gente interesada en esta asociación, muchos niños han perdido a sus familias y buscan a alguien que les quiera como una o que simplemente les haga sentir de nuevo en casa, me alegra ver que aún hay gente en el mundo con un poco de corazón. -Continuó la señora Hudson.
Mycroft se mantenía atento a lo que la mujer decía, aunque, por la expresión de su cara parecía totalmente desinteresado.
-Cada niño es único, no son todos iguales y eso es lo más bonito, suelen ser la mayoría muy amables, quizás algunos tendrán problemas de confianza y es totalmente entendible, pero son sólo eso, niños que buscan ser felices.
Mycroft resoplo.
-Esto es un muermo, ¿por que crees que madre se habrá interesado? -Cuestionó de brazos cruzados y con el ceño levemente fruncido.
Solo escuchaba a la señora Hudson hablar de lejos, pero Sherlock no respondió a su pregunta.
-Eh, ¿Sherlock? -Giro su mirada hacia su lado para ver la silla vacía en donde debería encontrarse su hermano, quien, por supuesto, no estaba ahí. Mycroft se quedó estático con la boca levemente abierta, maldiciendo mentalmente en el momento que decidió que fue buena idea soltarlo.
El chico de cabello negro con rulos estaba caminando por los pasillos del orfanato, donde se suponía que no debía ir, observaba las paredes con atención, se detuvo en una puerta al escuchar unos gruñidos, se quedó estático y entorno esta con cuidado.
Sus ojos azules chocaron con la espalda descubierta de un chico rubio, estaba sentado en la cama y al lado tenía un bastón, se tocaba el hombro y cada vez que eso ocurría soltaba un gruñido adolorido.
Sherlock frunció el ceño, al parecer el chico estaba sufriendo, ¿porque no iba y simplemente pedía ayuda?, no, no lo haría..
-Se siente una carga.. -Murmuro para si mismo antes de escuchar unos pasos que caminaban hacia su dirección, busco un escondite rápido y se metió en un armario vacío que se encontraba en el fondo del pasillo.
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𝑇ℎ𝑒 𝒏𝒊𝒈𝒉𝒕 𝑤𝑒 𝑚𝑒𝑡
RandomDonde John Hamish Watson fue víctima sobreviviente ante un atentado terrorista donde su familia falleció, fue enviado a un orfanato conectado en una asociación ante la protección de huérfanos y menores necesitados en ayuda. Las vidas de John y Sher...