CAPITULO 62 UNA NUEVA ADVERTENCIA

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El domingo Rosee la invito a un almuerzo familiar y aunque a ella le hubiera gustado declinar esa invitación ya que mantener ese círculo de amistad solo avivaría las esperanzas de algo que no podía ser accedió ante la insistencia de Anabel.

Un día diferente, un día sin Ashraf, un día, el último día donde Vincent y ella serian pareja, al menos le debía esto, antes de destrozar sus ilusiones

Sin embargo su destino, si quería colocarle un nombre no le permitiría tener un día de paz y alegría.

Al llegar a la casa de los Macallister encontró a Ashraf muy instalado y cómodo hablando con Rosee y Anabel, quienes habían reforzado sus lazos fraternales.

Ashraf al verla endureció su rostro y le lanzo una mirada matadora y ella solo trato de esquivar su penetrante mirada.

Desde el día de su cumpleaños Ashraf ni se había dignado en llamarla así que el había cambiado los papeles y era el ofendido.

—Que bueno tenerte aquí, querida- la saludo Rosee con un efusivo y sincero abrazo.

—Para mí también es un placer compartir con ustedes pues los considero mi familia

—Pronto lo serás, cuando te cases con mi hermano- apunto Anabel en tono cómplice

—¿Y cuándo será la boda si se puede saber?- carraspeo cada palabra Ashraf, con su fría mirada cargada de furia.

—Pronto- dijo Vincent apareciendo y de inmediato fue hasta que ella y quiso estamparle un beso pero ella lo esquivo y termino dándoselo en la mejilla y Vincent lo atribuyo a su personalidad tímida y le dijo- te extrañaba.

Hana no entendía porque Vincent corroboraba un matrimonio pronto si hasta ahora no habían hablado de matrimonio. Ahora más que nunca entendía que de este día no podía pasar lo de concretar el término de su relación

Trato de evitar la mirada de Ashraf, su cuestionamiento pero el se haría notar

—¿Cuándo llegaste?-pregunto nerviosa sabiendo que la mirada de Ashraf estaba sobre ella.

—Hace 2 horas quería darte esta sorpresa, este almuerzo es para celebrar tu cumpleaños

Hana se quedó en shock

—Yo fui su cómplice-dice Anabel- y espera abrir todos tus regalos.

—En especial el mío- le dice Vincent besándola en la mejilla.

—Espero me inviten a su boda, será un placer estar allí- apunto Ashraf con una sonrisa fingida pero solo ella podía notar el furor que había en la profundidad de sus ojos azules de mar embravecido.

—Desde luego recibirás una invitación- dijo Vincent a propósito- quiero que todo el mundo sea testigo de nuestro amor y felicidad.

Vincent llevo a Hana a los cómodos sillones de la sala y Rosee los dejo conversando mientras iba a supervisar el almuerzo. Anabel mantuvo una conversación fluida con Ashraf, Vincent intervenía de vez en cuando extrañado de la efusividad que su hermana le prodigaba a ese tipo, que parecía haberse metido en un bolsillo a su familia y Hana guardo silencio la mayor parte del tiempo.

Rosee reapareció radiante y feliz para informar

—Ahora si podemos almorzar, Giorgio nos ha preparado una comida muy rica

Se pusieron de pie y Ashraf por supuesto le ofreció el brazo a Rosse y también a Anabel

Durante el almuerzo charlaron de todo. Ashraf hablo de todos los países que conocía y Anabel estaba encantada. Al parecer ya se le había pasado su depresión por Mesick.

Después de almorzar y se dispusieron a ir a la terraza y Hana dio la excusa de ir al baño y desaparecer un rato para intentar calmar sus emociones alteradas al punto máximo, la presencia de Ashraf la ponía muy nerviosa y esto estaba haciendo mella en sus nervios, su cercanía la afectaba sobremanera, debía odiarlo o por lo menos demostrarle indiferencia, sin embargo no podía dejar de observarlo, cada gesto, cada mirada le llegaba a lo más profundo del alma y más aún después de estas semanas donde habían actuado como una pareja normal, pero nada en ellos era normal y perdurable.

Ambos tenían los mismos defectos, era celosos, desconfiados, se dejaban llevar por sus emociones y en vez de actuar como seres civilizados y hablar las cosas se guardaban los sentimientos.

Tras lavarse la cara y retocar su maquillaje ligero salió al pasillo y se topó con Ashraf quien seguramente también había dado la excusa de venir al baño para seguirla.

Ella quiso ignorarlo al pasar a su lado, pero la mano firme de el sobre su muñeca le impidió seguir y decidió confrontarlo

—¿Qué quieres ahora Ashraf?- bufo en tono de fastidio pero solo ocultaba su nerviosismo.

—Así que te casas, que sorpresa- le soltó taladrándola con la mirada

Ella suspiro y simplemente respondió sinceramente

—Sabes que no puedo casarme hasta que no se finiquite lo de nuestra separación legal y además yo no sabía que Vincent diría eso.

—Vuelves a lo mismo- puntualizo de manera cuestionadora- déjame decirte que eso nunca sucederá- le advirtió.

Hana suspiro y sopeso la idea de decirle lo del mensaje pero Ashraf se adelantó preguntándole:

—¿Porque esa noche me pediste te llevara a casa?, se sincera, es por Vincent y aclárame eso que piensas que yo solo quiero llevarte a la cama para que no puedas anular nuestro matrimonio.

—Podemos hablar más tarde- le pidió sabiendo que era peligroso permanecer en ese pasillo, a unos metros vio a una de las sirvientas pasar y Anabel o cualquiera podía aparecer. No era el lugar y el momento.

—Después que ya tu "novio" haya organizado tu vida por completo, tu boda, donde vivirán, cuántos hijos tendrán...-soltó furioso

—Ashraf no seas absurdo- resoplo ella frustrada.

—Me harte de ti, de tus niñerías, de tu inmadurez, de tus arrebatos ilógicos, de que te creas tan hermosa que puedes jugar con dos hombres al mismo tiempo.

Escuchar esas palabras le partieron el corazón literal, tan mal la catalogaba a ella, entonces qué sentido tenía todo.

—Eso crees realmente-pregunto con los ojos picosos de lágrimas que detuvo.

—Es lo que me has demostrado- confirmo él.

—Entonces no insistas en algo que no va a suceder, jamás volveré contigo a Turquía, ni seré tu esposa en el sentido estricto de la palabra, porque simplemente no te vas y haces tu vida y yo hago la mía.

Ashraf sin medir las consciencias la acerco a su cuerpo, sus alientos se percibieron y esa mirada dura la taladro hasta lo más fondo.

—Crees que hice remover cielo y tierra para encontrarte y simplemente dejarte ir, me pides lo único que jamás podre darte, nunca te dejare ir.

La soltó casi con brusquedad y siguió de largo por el pasillo dejándola muy descompuesta.


Hana; hacia la libertad.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora