Capítulo 35

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— Yo la verdad sigo sin creer lo que pasó, estaba tan en shock que ni siquiera note cuando Villa llegó a tu lado. — Dijo Martín por cuarta vez en el recorrido a casa.

— Yo digo que Camilo quería ganarse unos golpes más bien. — Isaza no se hizo esperar con sus comentarios haciéndome torcer los ojos.

— ¿Les gustaría dejar el tema ahí? Sinceramente no es algo que quiera recordar, que momento incómodo pasamos todos. — Y era verdad, no disfrute para nada esa extraña declaración de amor, aunque ver a Villa en modo celos era algo de otro nivel, a decir verdad.

— Andrea tiene razón no hay que darle más vueltas al asunto las cosas se solucionaron, ¿cierto Villa? Alejo atrajo la atención de todos hacía el recién mencionado que iba como en una especie de trance — ¿Qué tanto piensa parce?

— En lo que paso en el descanso. — Torcí los ojos de inmediato, yo queriendo olvidar el tema y él solo seguía pensando en eso. — ¿No les parece raro que no este en la ruta?, siento que no va a dejar ir las cosas tan fáciles y eso no me gusta. — No entendía porque los hombres tenían que ser así, entiendo que les lastiman el ego, pero tampoco es como para cobrar venganza.

Sin embargo, antes de que pudiera contestar algo, el teléfono en mi bolsillo sonó por la llegada de un correo, pero lo que me sorprendió fue el contenido de este; hacía unas semanas en bar llamado Tea lanzó una convocatoria de bandas para que tocaran todos los martes y Martín y yo decidimos inscribir a los chicos para que tuvieran esta oportunidad, claramente todo a escondidas. Y ahora ese correo refería que los chicos habían sido aceptados para tocar en el bar, mira de sombro no soy capaz de disimularla y todos me miran como esperando que les diga que sucede, pero no es así como quiero que se enteren de lo que Martín y yo en acto de apoyo e impulsividad hicimos; así que tomó al recién nombrado por la manga de la camisa y lo hago sentar a mi lado, ya que se encontraba arrodillado en el asiento. Cuando le muestro el correo empieza a leer con rapidez y su mirada va cambiando mientras sus ojos se abren a más no poder, me mira expectante buscando la respuesta en mi cara de como diremos aquello a los chicos, así que disimuladamente le hago una mueca que significa un "después lo hablamos".

— ¿Ustedes dos que se traen entre manos? — La voz de Simón nos saca de nuestra "conversación" atrayéndonos de nuevo a una realidad donde nos pueden estar amando o odiando por hacer cosas sin autorización.

— Amm, nada, me llegó un correo de confirmación de algo de la fiesta del prom que tenemos mucha emoción por que se diera. — Me adelanto a responder antes de que Martín la cague abriendo la boca.

— Si, seguro, como si ya no supiera cuando mienten ustedes dos, pero no quiero saber que clase de daño hicieron ahora. — Simón habla y me relajo al darme cuenta que no va a preguntar más, por lo que le regalo una sonrisa enorme.

En el resto de trayecto no pasa mucho más, cada quien se baja en su casa y se despide de los que vamos quedando, hasta que es el turno de los Vargas y mío por supuesto. Le hago un ademán a Martín para que suba a mi apartamento para que hablemos sobre como soltaremos la bomba, era jueves y dentro de tan solo cinco días sería el primer toque, así que debíamos apurarnos para que tuvieran tiempo de ensayar. El menor de los Vargas se excuso diciendo que debíamos hacer un trabajo para venir conmigo sin que su hermano le pusiera problema alguno o sospechara algo, y así subimos ambos a mi apartamento, donde Martín entro como si la casa fuera suya, en especial mi habitación donde dejo tirada en el piso su maleta, chaqueta y zapatos para luego tirarse de clavado a mi cama.

— Bueno, finalmente paso, lo que no esperábamos. — Dijo haciéndome reír.

— Oye yo si lo espetaba, los chicos tocan genial, que poca fe les tenías. — Dije acostándome a su lado.

— Claro como tú novio es parte de la banda los adulas. — Ganándose un almohadazo de mi parte por decir aquello.

— ¿Cómo que novio? — Mi mamá entra en la habitación dejándome helada de la sorpresa, ni siquiera la había oído llegar.

— Hola mami, ¿qué tal tu día? El mío muy bien gracias por preguntar. — Creo que mi intento de ignorar la pregunta fue muy obvio ya que mi madre me miro con una cara de "no quiero que juegues conmigo en este momento" Martín me miraba con algo de culpa por haber soltado aquella bomba y se refugiaba tras la almohada que segundos antes había ido a parar a su cara.

— No no, a mi me cuentas ya mismo quien es tu novio, a tratar de enredar a alguien más. — Mierda y más mierda, ¿ahora que podía decir?

— No tengo novio mamá, Martín sabes que dice tonterías.

— Martín, ya que mi hija no me quiere contar. — Lo volteó a mirar con su cara más dulce y queriendo que el nombrado le soltará todo — Tu me lo vas a decir, ¿cierto?

— Amm, yo, yo. — A Martín se le notaba en la cara que no sabía que hacer y mucho menos decir, así que me arriesgue a comentar.

— Mamá, tu ya sabes de quien estamos hablando, pero aun no hay nada oficial, simplemente Juan Pablo y yo estamos intentando algo más allá de la relación que llevamos desde que nacimos. — Los ojos de mamá se iluminaron, como si un gran sueño se le estuviera cumpliendo.

— Ay mi niña, que grande estas, no sabes la ilusión que me hace saber eso. — Me abrazó contra su pecho y me beso la cabeza, dejándome intrigada ante aquel acto.

— Bueno, eso no salió tan mal. — Dijo Martín luego de su silencio sepulcral, ganándose, de nuevo, una mala mirada de mi parte.

— ¿Por qué esa reacción mamá?

— Puedes engañar al que quieras hija, pero jamás a tu madre, y yo siempre note esas miradas enamoradas que se tiraban a escondidas ambos.



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Estamos de vuelta con un capítulo más, y esta vez uno más larguito.

Espero hayan disfrutado la lectura. 

Nos vemos, espero pronto

Mil Tormentas// Juan Pablo Villamil// MoratDonde viven las historias. Descúbrelo ahora