— ¡Definitivamente estoy enojada!
Estoy enojada contigo y no sé que es peor. Si que me llamaran a las 2 de la mañana para que te recoja a las afueras de la ciudad, que estuvieras borracha o que no tengo idea de con qué tipo te liaste Lana.
— ¡Ey! ¿Siquiera me escuchas?— Escucharte si y cálmate amiga, no te pedí que me recojas, solo que te nos unieras a la fiesta.
FIESTA FIESTA SIIIIIII — Lana gritaba por toda la sala de mi casa y me parecía increíble que sea mi amiga pero si, la adoro.Resulta que esta loca me llamó balbuceando para que le lleve a ella y su hermano unas botellas que necesitaban porque no sabían dónde conseguir alcohol.
Si, a las 2 de la mañana.
Obviamente fui a buscarlos y tuve que pedirle a Nahin que me acompañara para poder traernos el coche de Lana, quien claramente no podía conducir en su estado.
Fue casi un milagro entender la dirección, solo di con ella porque dijo que era un parque a las afueras y Nahin entendió rápido.Y aquí nos encontrábamos, en mi sala sermoneandola, aunque sin resultados porque ella no me estaba prestando atención.
A Justin lo envié a dormir al cuarto sobrante, el pobre no puso queja alguna, lo que fué conveniente para mí, Nahin ya estaba en su casa, lo dejamos camino a la mía y cuando vuelvo a ver a mi amiga, está pinchando con su dedo a mi gato.— ¡Ey! — Digo para que deje de hacer eso. — ¡Deja en paz a Theo!
— Es un horrible nombre y no me gustan los GATOS — grita, — oíste gato feo — dice volviendo a pincharlo sin conseguir reacción alguna de parte del felino.
— Lana despertarás a Justin, por favor cállate.
— Agua fiestas — ruje sacándome la lengua, a lo que respondo sacándole el dedo.
— ¿Y si botamos tu gato a la basura? De todas formas es feo y no es como si...
— Ok. Ya basta de gritar, ya basta de molestar a mi gato y hora de dormir. Mañana será otro día, en el que espero volver a ver a mi amiga y no esta cosa fea — digo haciendo un gesto hacia su desaliñado aspecto.
Prácticamente la obligué a qué durmiera (no fue tarea fácil) y tras varios intentos, logré mi cometido, dormimos juntas en mi cama y no pareció mucho tiempo cuando ya estaba en pie nuevamente.
Mi despertador marcó las 6:43am y no me pregunten porqué ponía alarmas tan raras. Mis alarmas sonaban a las 6:43, 6:47, 6:51 y si, soy extraña pero, eso explica mejor como es que soy amiga de la chica que aún sigue durmiendo a mi lado.
Me obligué a salir de la cama para comenzar el desayuno, preparé un café bien cargado porque sabía que Lana lo iba a necesitar cuando despierte.
Hoy debo trabajar, es lunes, pero por suerte para mí amiga, mi turno comienza a las 11am así que estoy para ella por unas horas más.Preparaba panqueques mientras escuchaba un programa de noticias en mi laptop cuando una muy desaliñada Lana entró a mi cocina con ambas manos sobre su cabeza, sosteniendola como si fuese a desprenderse, llevaba el ceño fruncido y venía sin la falda que traía anoche, sin brasier que, aunque llevara puesta su blusa, al ser transparente dejaba visible sus pechos y cuando me incliné más, noté que también iba descalsa.
Reí un poco con disimulo al verla así, la escena era digna de stickers.
Mi amiga estaba loquita como yo y si, cuando estaba en casa o en confianza podía verse más relajada con sus pijamas raras pero esto es demasiado.— No sé te ocurra decir buenos días porque hoy son malos, maloooos — dice y mi risa disimulada cambia a una muy escandalosa que no puedo evitar.
— No sé que día es, no recuerdo cómo llegué aquí y estoy descalsa, — dice lo último como si fuera pecado. — ¿Puedes darme algo para mis pies? Estoy tocando tu piso y odio esto, lo sabes amiga. Agh — gruñe sosteniendo su cabeza de nuevo. — Me duele mucho, lo último que recuerdo es que estábamos riendo en un columpio, era divertido ¿Por qué despierto en una pesadilla? Dime Chiara ¿Por qué?
— Ohh lo siento su majestad, por no cumplir con su sueño de fantasía pero ni modo, es lo que tenemos. Un rico desayuno. Y una amiga que te dará pantuflas para que no mueras de asco.
Por cierto, veo tus pantis ¿Quieres decirme por qué?— Porque no sé dónde está mi falda y ¿Rico? Más bien feo, — señala los panqueques que estoy sirviendo. — ¿Quieres matarme mujer? No hay manera de que coma eso.
— Lo sé tonta y por eso te preparé algo especial. — Le tiendo unas tostadas con queso, huevos revueltos y el café que hace que se le iluminen los ojos.
— Mmmm rico rico — dice arrancando el plato de mis manos. — Olvídalo amiga, todo lo que dije antes y eres la mejor ¿Lo sabes?
— Oh si que lo sé, y... — Me interrumpe el grito estruendoso de Justin acabando de chocar con el marco de la cocina.
Esto si que será gracioso. Digamos que él estaba igual de desorientado que Lana. Tras explicarles lo que pasó y como llegaron aquí, desayunamos, me volvió el alma al cuerpo cuando Lana me dijo que no se metió con nadie anoche y me fuí a trabajar, aunque para entonces Justin y Lana se habían ido.
Ella tuvo que llamar a su jefe para decir que no iría hoy, claramente no estaba en condiciones, debía recuperarse y descansar más.
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