Capítulo #14★ Vulnerable 🍷Lana

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— Agh ¡que ya voy! ¿es que no entienden que estos tacones tienen muchas hebillas?

Abrí la puerta entre quejas para encontrarme a una Chiara de brazos cruzados y un Nahin con cara de impaciencia.

— Podrías ser más considerada y darte prisa — Dijo Chiara entrando tras de mi.

— Y ustedes podrían entender que estas sandalias toman al menos dos minutos en quedar bien puestas.

Bueno, ya. — Dijo un cansado Nahin, — ¿Estás lista?

— Diría que si pero la verdad es que aún no me maquillo.

Pensé que seguirían quejándose pero en lugar de eso, Chiara me maquilló a una velocidad sorprendente y dejando un resultado que sin duda tomaría como referencia para futuros intentos de hacerlo yo misma.

Antes de irnos, fuí a la habitación a buscar mi cartera y mi celular. Cuando salí, ambos estaban con cara de preocupación pero ya que me imaginaba que sucedía, preferí no averiguar así que salimos y el traslado en el ascensor tampoco fue muy diferente... Pasamos unos minutos de silencio incómodo y no entendía por qué sentía que todo era por mi.

Nos subimos al coche de Nahin y después de abrocharme el cinturón y levantar la mirada, desde el asiento trasero noté por el espejo que ambos me miraban con cautela.

— ¿Qué? — Solté ya bastante irritada.

— ¿Estás bien? — Preguntó Chiara

— Claro que sí, déjense de tonterías y ya arranca — Dije lo último mirando a Nahin rogando por dentro que hiciera lo que pedía pero conociendo que no sería así.

— Lana, sabes que estamos aquí y que no nos importa lo que muestres al mundo, somos nosotros, no un extraño así que puedes confiar.

Nahin me veía tratando de adivinar mi expresión pero al notar que no inmutaba palabra alguna, decidió continuar...

— Sabemos cuando algo te afecta y espero entiendas que nadie va a estar más dispuesto a escucharte que nosotros. — Y una vez más Chiara preguntó...

— ¿Estás bien?

— Perfectamente y no hay nada que me afecte.

No me gusta mentirles pero tampoco ser vulnerable.
Al instante de decirlo, Nahin puso el coche en marcha y supuse que ambos se resignaban por el momento y me dejaban tranquila.
Aparté la mirada a la ventana y pasé casi todo el viaje distraída, inmersa en nada en específico pero lejos de donde en realidad me encontraba.

Cuando aparcamos, fui la primera en bajar, la brisa nocturna me agitaba el cabello, me encanta esa sensación, aunque me despeinara un poco.

El lugar era simple por fuera pero con una estructura que hacía que tenga clase. Quise entrar de inmediato y así lo hicimos y al tener ambos pies dentro, entendí la magia del trabajo de Marco.

Habían pasillos muy largos de paredes blancas llenos de cuadros de artistas no muy reconocidos pero con mucho talento sin duda.

Vinimos a ver la primera exhibición de Marco.

— ¿Cuántos pasillos son? —Pregunté fascinada.

- No son pasillos - Dijo riendo Marco que apareció tras nosotros saliendo de la puerta a un costado de dónde nos encontrabamos. - Son salas, salas de exhibición.

Los tres dimos un respingo y comenzaron a saludarlo.

- Ah perdón - Dije, - Esto es nuevo para mi pero prestaré atención.

- Estás bastante guapo, solo mírate. - Chiara comenzó a piropearlo y Marco enrojeció enseguida.

Y la verdad es que no mentía, el estaba un poco más elegante de lo habitual, esta vez con ropa casual pero una camisa abotonada hasta el cuello que lo hacía ver más maduro y formal.

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