Un incidente fue registrado desde la ubicación de Karina, esto sin duda provocaría el inicio de una cacería por aquella zona. Sin embargo, ¿será esta chica lo suficientemente perspicaz como para darse cuenta de lo que iba a suceder? En realidad ella no había medido bien las consecuencias qué tendrían haber permitido qué un cazador mandara un pedido de auxilio desde su ubicación. Al menos, ya no tendría hambre por un par de días más.
Hoy es sábado y está atardeciendo, ha pasado tan solo un día desde la última presa de Karina. Darío se encuentra aprovechando sus últimos días de descanso qué le dio ella. Este chico tenía un pasatiempo que de a pocos se iba haciendo más relevante en su rutina, cuando él tenía tiempo libre y su cuerpo se sentía bien, iba a jugar baloncesto en la calle. No era muy bueno, no era el mejor, pero le echaba ganas para mejorar su juego.
—Ey chamo, dale que completamos equipo contigo.
Un tipo que estaba jugando ahí lo llamó a Darío para que jugara, este último había estado sentado esperando a poder entrar.
—Será 3 contra 3, tu marcas al negro alto de allá ¿oíste? —decía el tipo con un acento notorio.
Darío afirmaba con la cabeza en señal de que entendía el juego.
Comenzaron a jugar en media cancha, Darío trató de mantener su marca todo el tiempo pero el otro tipo que le tocó marcar era más alto y fuerte y pasaba de él fácilmente. Al rato les cayó un punto en contra.
—¡Pero menor defiéndelo al pana este!
—Ya perdón, fue mala mía. —se disculpaba Darío.
Luego, una robada del tercer miembro del equipo los hizo recuperar el balón, pero los del otro equipo lo marcaron bien así que se la pasa a Darío quién estaba un poco lejos del aro. Su otro compañero trata de buscar espacio para que se la pase a él.
—Pásamela! —decía el sujeto.
Pero Darío se atrevió a tratar de atacar sólo, intentando penetrar la defensa del equipo rival, hace un movimiento rápido con el que se acercó al aro y tira, pero en eso un brazo bastante largo aparece por su costado para botar esa pelota fuera de la cancha.
—¡marico pero pásame el balón!
—Carajo hombre deja jugar! —respondió Darío fastidiado.
—Chúpalo mano ni más contigo.
El equipo de Darío terminó siendo aplastado por los otros, una derrota que lo dejaba con mal sabor de boca...
Luego de ese terrible juego, Darío cogió su mochila y se retiró. En el camino de regreso a casa se ponía a pensar en cosas banales. De repente una joven adulta qué estaba en una esquina repartiendo folletos publicitarios, se acerca y le da uno a Darío.
—¿Qué es esto? —preguntaba Darío.
—Hay ofertas los sábados, puede visitar nuestra cafetería que está aquí a 2 cuadras para allá. —respondía la joven de manera automática.
Darío se sentía frustrado por haber perdido de manera tan aplastante hace un rato, rebuscó en sus bolsillos la plata que le quedaba y pensó que quizá sería buena idea tomar un café en aquel lugar, igual a Darío le agradaba visitar lugares nuevos.
Caminó hasta llegar a la cafetería, entonces entró y lo primero que notó al ingresar fue el agradable aroma que se desprendía de ese lugar. El negocio tenía buena presencia, Darío buscó un asiento libre y esperó a que llegara un mesero o mesera a tomar su pedido.
—(Está agradable este negocio, como no lo había visto antes...) —pensaba Darío mientras miraba hacia la ventana que daba vista a la calle.
En eso, una mesera se acercó por detrás de su asiento para tomar su pedido.
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(VORE) La Mujer que Devora Humanos
Fiction généraleALERTA : CONTENIDO VORE Una chica capaz de devorar personas enteras y un chico que se enamora de ella. Ellos 2 trabajarán juntos.