Capítulo 7

23 5 1
                                    

Narra Ayla

Me despierto por las caricias de Alex y abro los ojos bostezando, sus manos están acariciando mi vientre despacio, sus manos son suaves y grandes, su tacto es cálido, debería estar nerviosa, sin embargo, creo que sería capaz de acostumbrarme a esto. Se acerca despacio a mi cuello dejando pequeños besos húmedos, se acerca a mi oído haciéndome estremecer, su respiración es profunda y relajada. 

-Buenos días, Bae. 

-Buenos días, Alex. 

-Hueles tan delicioso. 

-¿Ah sí? 

-Sí, quiero comerte, quiero lamer cada parte de tu piel. 

-No puedes comerme. 

-¿No? 

-No, eso sería canibalismo. 

-Amo tu inocencia. 

Se incorpora despacio poniéndose encima de mí, apoya sus manos a ambos lados de mi cabeza, humedece sus labios y sonríe, esa sonrisa es la sonrisa más bonita que he visto en mi vida. 

-¿Me dejas tocar tu piel?

-¿Me estás pidiendo permiso de verdad? 

-Necesito tu consentimiento, siempre debes darlo. 

-Tienes mi permiso. 

-Pero no lo digas así, parece que te obligo. 

-Cállate y bésame. 

-Así me has convencido. 

Se acerca a mis labios rozando de forma cálida nuestros labios, me besa despacio de forma cálida, me siento bien en sus labios, me siento viva, lleva despacio sus manos a mis muslos y las sube despacio dejando pequeñas caricias, se detiene cuando sus dedos están a milímetros de mi intimidad, mira mis ojos y asiento despacio, sonríe y cuela despacio sus fríos dedos por dentro de mi ropa interior, roza suave las yemas de sus dedos por mi clítoris y se me escapa un pequeño jadeo, presiona suave y cierro los ojos, acerca sus dedos a la entrada de mi intimidad, me mira sin tocarme y llevo la mirada hacia sus ojos extrañada. 

-¿He hecho algo mal? 

-No, Bae. Necesito que hagas algo. 

-¿El qué? 

-¿Puedes escupir en mis dedos? 

-¿Qué? 

-Necesito humedecer tu coño para poder meter mis dedos y me pone muy cachondo pensar en como escupes en mis dedos. 

-No sé, es de mala educación escupirle a una persona. 

-Hazlo, nena. 

Miro sus ojos, me muero de la vergüenza, saca despacio su mano de debajo de las mantas y la acerca a mis labios, escupo despacio en su mano sin apartar la mirada de sus ojos, se muerde el labio mientras vuelve a llevar su mano a mi intimidad, se acerca a mis labios y me besa, siento su mojada mano rozando mi intimidad haciendo que se me escape un pequeño gemido, su dedo roza despacio mi entrada y se cuela despacio, mi cuerpo se tensa al sentir como entra, cierro los ojos al sentir sus labios en mi cuello dejando pequeños besos húmedos. 

El Arte Del AmorDonde viven las historias. Descúbrelo ahora