Narra Ayla
Me despierto por las caricias de Alex y abro los ojos bostezando, sus manos están acariciando mi vientre despacio, sus manos son suaves y grandes, su tacto es cálido, debería estar nerviosa, sin embargo, creo que sería capaz de acostumbrarme a esto. Se acerca despacio a mi cuello dejando pequeños besos húmedos, se acerca a mi oído haciéndome estremecer, su respiración es profunda y relajada.
-Buenos días, Bae.
-Buenos días, Alex.
-Hueles tan delicioso.
-¿Ah sí?
-Sí, quiero comerte, quiero lamer cada parte de tu piel.
-No puedes comerme.
-¿No?
-No, eso sería canibalismo.
-Amo tu inocencia.
Se incorpora despacio poniéndose encima de mí, apoya sus manos a ambos lados de mi cabeza, humedece sus labios y sonríe, esa sonrisa es la sonrisa más bonita que he visto en mi vida.
-¿Me dejas tocar tu piel?
-¿Me estás pidiendo permiso de verdad?
-Necesito tu consentimiento, siempre debes darlo.
-Tienes mi permiso.
-Pero no lo digas así, parece que te obligo.
-Cállate y bésame.
-Así me has convencido.
Se acerca a mis labios rozando de forma cálida nuestros labios, me besa despacio de forma cálida, me siento bien en sus labios, me siento viva, lleva despacio sus manos a mis muslos y las sube despacio dejando pequeñas caricias, se detiene cuando sus dedos están a milímetros de mi intimidad, mira mis ojos y asiento despacio, sonríe y cuela despacio sus fríos dedos por dentro de mi ropa interior, roza suave las yemas de sus dedos por mi clítoris y se me escapa un pequeño jadeo, presiona suave y cierro los ojos, acerca sus dedos a la entrada de mi intimidad, me mira sin tocarme y llevo la mirada hacia sus ojos extrañada.
-¿He hecho algo mal?
-No, Bae. Necesito que hagas algo.
-¿El qué?
-¿Puedes escupir en mis dedos?
-¿Qué?
-Necesito humedecer tu coño para poder meter mis dedos y me pone muy cachondo pensar en como escupes en mis dedos.
-No sé, es de mala educación escupirle a una persona.
-Hazlo, nena.
Miro sus ojos, me muero de la vergüenza, saca despacio su mano de debajo de las mantas y la acerca a mis labios, escupo despacio en su mano sin apartar la mirada de sus ojos, se muerde el labio mientras vuelve a llevar su mano a mi intimidad, se acerca a mis labios y me besa, siento su mojada mano rozando mi intimidad haciendo que se me escape un pequeño gemido, su dedo roza despacio mi entrada y se cuela despacio, mi cuerpo se tensa al sentir como entra, cierro los ojos al sentir sus labios en mi cuello dejando pequeños besos húmedos.
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El Arte Del Amor
RomantizmEl amor prohibido, ese que te hace sentir tantas emociones que te saturan, que te hacen volar y estallar. ¿Alguna vez has amado con tanta intensidad que te daba vértigo pensar que todo podría romperse? Quizás conocemos al amor de nuestra vida, per...