Otricidio Parte 2 Capítulo (S) 24

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Capítulo 24- El Ritual

Azami sintió un escalofrío recorrer su nunca, jamás había sentido algo similar a lo que se avecinaba, una fuerza quería salir de la puerta, dio el aviso a Jelt qué llegó con Frier y otros caballeros y magos más; Azami y Artis entraron rápidamente a la habitación, el joven sacó su libro y la chica su Odachi.

Ambos al ver a Milika "muerta" se asustaron, pero era parte del ritual, estaba encerrada en un rombo hecho de cristales y en cada vértice había 4 elementos que usaría como un catalizador, los elementos era posesiones tan personales como partes de su cuerpo, ahí estaban los ojos, la boca, las orejas y lo más perturbador era que también las manos, pero para hacer más extraño el ritual, todos los elementos estaban y no (a la vez) en su sitio; Milika tenía en sus manos una figura de madre y repetía mientras su cuerpo seguía muriendo.

— Ven a mi Thanatos hijo de dioses, dame tu muerte apacible de tu melena, ofrezco mi cuerpo en nombre de la salvación efímera de la muerte y en tus brazos llévame hazme caer rendida…

Una luz salió del rombo, y todo se silencio.

El silencio reinó sobre el sonido.

La tranquilidad era caótica.

La esperanza era desesperante.

El calor era frío y el frío era calor.

El tiempo dejó de tomar relevancia cuando Milika dijo el último hechizo qué le costó horas invocar.

— Muerte del cuerpo… Muerte de la mente… Muerte del alma…

Milika seguía en la misma posición, la luz resplandeció en verde y el remolino de hechicería en el rombo empezó a salir a borbotones.

Azami trago saliva y Eider hizo lo mismo, el sudor recorría lentamente sus frentes, la sequedad de sus gargantas y sus manos temblorosas e inseguras fueron la antesala ante el silencio roto por los gritos bestiales de humanos y monstruos.

Capítulo 24.1- Calibre

— Ya vienen…

Susurró Jelt, Frier estaba preparado y al igual que sus demás compañeros, la agitación y la incertidumbre les hacía levemente temblar las manos, las espadas y los báculos, las empuñaduras y los libros sentían la pesada presencia qué acababa de entrar a la academia…

Y tan pronto las puertas principales se abrieron con fuerza, el silencio se rompió ante la pesadez de los espíritus estelares qué avasallaron a los hombres y mujeres que se encontraban enfrente.

— Mierda…

Jelt se hirió la mano y la sangre derramada se levantó en una pared la cual apenas fue invocada esta se volvió a hacer líquida, algo invisible les había atacado y las sombras hicieron una presentación de los peces los cuales atacaron como si de una avalancha de tratase; los cristales a espaldas de Jelt y Frier se fragmentaron en ataques mágicos qué detuvieron a los peces.

Con sus grandes cuerpos llenos de escamas de colores extraños e irreconocibles para el ojo humano, además de movimientos grotesco y con cada segundo que pasaba sus tamaños se acrecentaban ligeramente sin embargo hacían un ruido tan incómodo que para algunos hechiceros más sensibles al Cosmos sus oídos sangraban. Los ruidos de las demás zonas, de una batalla encarnizada hacían retumbar toda la escuela, los portales se abrían y se cerraban y de ellos salían bestias aún peores.

Jelt pudo sentir como uno de los portales seguía sin cerrarse por lo que alarmado exigió a Frier y a sus compañeros que lo pudieran cubrir para tener tiempo de cerrarlo, pero era inútil, su defensa se basaba en Jelt y si él dejaba de pelear, la formación quedaría rota y dejarían a merced a Azami y Eider; la incertidumbre en el joven rubio de saber qué era lo que ese portal podría sacar no lo dejaba tranquilo y cuando todo parecía controlado…

Otricidio Parte 2- El nombre de Yao Bikuni Donde viven las historias. Descúbrelo ahora