Día 6: Celos

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Quería regresar a ser un maldito demonio, quería dejar de tener que soportar vivir en ese lugar. Y no, no era porque ahora era un humano inservible sin poderes, tampoco porque no sabía que hacer aparte de pasar tiempo con sus nuevos compañeros.

Era por verlos a ellos, a esos dos que no paraban de mostrarse cariño como si de verdad se amaran. Le molestaba, pero tampoco podía quejarse considerando que él mismo había desaparecido por tanto tiempo dejando a Vegetta solo y dándole el camino libre a ese tipo.

Suspiro mientras escuchaba a Roier y a Cellbit hablar de las cosas del pueblo, se habían propuesto a hacerle un tour luego de literalmente verlo tirado en medio del bosque sin nada más que un poco de ropa que lo tapaba. La federación le había castigado por no cumplir su rol, pero él sabía mejor que nadie que había otra razón.

-Y eso es todo, cualquier cosa que quieras saber puedes preguntarnos- Roier le sonrió junto a su esposo

-Gracias, de verdad me han ayudado mucho en este tiempo

-No es nada- Cellbit imitó al chico a su lado- Y sabes que puedes quedarte en nuestro castillo cuánto tiempo quieras

-Se los agradezco, pero creo que lo mejor será construirme una casa- puso los ojos en blanco- Considerando que no se por cuánto tiempo me quedaré aquí

-Puedo ayudarte a averiguar sobre lo que pasó ¿lo sabes?

-Creo que lo haré solo Cellbit, lo que menos quiero es que salgas perjudicado por mi culpa luego de todo lo que me has ayudado- miro hacia una estructura a su lado- Joder

-Oh, esa es la estatua que le hizo Foolish a Vegetta

-Vaya, es...genial

-¿Te conté que son como mi familia? Literalmente me adoptaron- el castaño rio mientras Rubius solo se limitó a darle una sonrisa fingida

-Aquí vive Vegetta, cuando quieras puedes pedirle algún favor, es muy buena persona

-Ya, si lo sé, me he cruzado con él a veces cuando era diablo

-Cierto, a veces nos olvidamos que conocía a todos desde antes- Roier negó con la cabeza con una sonrisa- Como sea, solo dile que vienes de mi parte y te ayudará, igual con papá Foolish

-Sí, lo haré

La pareja se despidió mientras Rubius trato de sonreír hasta que desaparecieron de su campo de visión. Una parte de él miro hacia el castillo, pensando en si era buena idea subir y presentarse ante el chico de ojos amatistas en su forma humana, pero cambio de idea luego de unos segundos, alejándose de ahí.

Desde que había caído al mundo de los mortales no se había cruzado con Vegetta. No porque no quisiera, sino porque el amante del morado parecía evitarlo a toda costa, huyendo lejos de él cuando estaba cerca.

Quería creer que era por el miedo a que los demás descubrieran lo que tuvieron en un pasado, tal vez le daba vergüenza admitir que un demonio le había atraído o decir su historia en voz alta le pareció una mala idea considerando que la federación podía escucharlos. Aun así, Rubius había respetado el espacio del mayor, no quería presionarlo, más que todo porque había muchas cosas de las que hablar.

No entendía cómo es que el chico había comenzado algo con ese tal Foolish, como lo había olvidado tan rápido. Es decir, si, había desaparecido por mucho tiempo y si, lo había hecho sin avisar, aunque no fue completamente su culpa ¿pero tan poco valió lo que tuvieron como para cambiarlo tan rápido por alguien más?

Bajo la cabeza pateando con sus nuevos pies las pequeñas piedras que aparecían en el suelo. Extrañaba volar, odiaba la idea de caminar distancias largas y cansarse al hacerlo, era molesto.

Rubegetta Week 2022Donde viven las historias. Descúbrelo ahora