【Capitulo 190】Athcresz y la gloria del imperio

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El oficial Marleth intentaba prender un puro mientras escuchaba el crujir de los huesos y los gritos agonizantes de sus soldados..se suponía que el era el encargado de liderar la parte sur de la muralla..pero en esos momentos,  solo era un hombre cuyas manos temblorosas le impedían encender su único vicio.

Tenía miedo..a pesar de su avanzada edad y experiencia como guerrero al servicio de su nación, no paraba de sobresaltarse cada que escuchaba un estruendo cercano a él,
actualmente se encontraba escondido en el viejo almacén cerca de una de las torres de vigilancia que se conectaban con la muralla,  y estaba sentado en una caja de provisiones ya caducadas.

Quiso apoyar a sus hombres cuando escucho los primeros gritos de alerta y lucha, pero cuando supo que las ballestas quedaron inutilizables y que sus artilleros habían sido devorados en cuestión de segundos, dio media vuelta y lideró una rápida retirada.

Ordenó a uno de sus soldados más confiables que informara al capitán Athcresz, y el, se escondió en el lugar que tuvo más cercano..estaba avergonzado por supuesto, su cobardía le costaría el cargo que había llevado desde que llegó a la fortaleza..

Pero eso ahora mismo le importaba muy poco..¿de que servia ser un oficial, cuando el infierno mismo había ascendido a la tierra para reclamar comida?.

Marleth sonrió nerviosamente,  al fin había encendido su puro y lo apresuró para calar las primeras bocanadas.

El gusto le duró poco,  un fuerte estallido de sangre cerca del almacén lo hizo sobresaltarse, y dejó caer el caro puro que había guardado durante más de una década.

Se le hizo un nudo en la boca del estomago,  y escupió con ira, apagando la poca luz del puro usando sus pesadas botas con mucho enojo.

Se sacudió la cabeza y grito desesperado..pataleo y berreo..escupió y lloro, pero el sentimiento en su pecho no cesó.

Finalmente recupero la compostura,  y por primera vez desde que se escondió,  dejó de escuchar los gritos...nada.

El completo silencio inundo sus oídos,
esa cosa se había ido...

No..era imposible, Devoured estaba jugando con ellos,
desde el principio pudo internarse en la zona poblada de la fortaleza y darse un festín a lo grande..pero en su lugar.

-Te diviertes cazandonos, ¿no es cierto?-.
El oficial Marleth noto el repentino repiqueteo en el suelo de madera,  y sus piernas cedieron ante el terror que generaba la cercana presencia de esa aberración de carne palpitante y colmillos deseosos de sangre.

Marleth trago saliva..tan solo tenía cuarenta y dos años, nunca había destacado en fuerza a comparación de muchos otros de sus compañeros..sin embargo,  ese día,  el hiba ser más valiente que muchos.

Se miro a detalle en un pequeño espejo roto en la pared,  y se cercioro de que su uniforme tachonado estuviera bien puesto,  se coloco las hombreras de metal y desenvaino su espada con mucha rapidez.

Sus nudillos estaban blancos, al igual que su cara nerviosa..pero no dudo más.

Abrió la puerta del almacén y salió presuroso..vio de reojo la torre que llevaba a la parte superior de la muralla y sonrió.

Sendero primigenio #2Donde viven las historias. Descúbrelo ahora