Después de la intervención de Anubis en el Templo de las Esfinges Olvidadas, una ráfaga de energía divina envolvió a Horura Khepren, Ma'at y Ishia. Al salir del templo, se encontraron en un paraje desértico, bajo un cielo estrellado que resonaba con la magia del antiguo Egipto.
Anubis, aún presente en forma etérea, les habló sobre la próxima fase de su viaje. "El camino hacia la resurrección de Seth y la protección de Egipto está lleno de desafíos. Ahora, deben viajar a la Provincia de Nubia, a la ciudad de Aniba, donde encontrarán pistas cruciales sobre las reliquias y enfrentarán pruebas que fortalecerán su vínculo con el Escudo Rojo y el Escarabajo Azul".
El grupo, guiado por la voz de Anubis, emprendió el viaje hacia el horizonte lejano. Las dunas de arena se extendían hasta donde alcanzaba la vista, y la luz de la luna iluminaba el camino. Horura Khepren, con el peso de su misión sobre sus hombros, lideraba la marcha, seguido de cerca por Ma'at y Ishia, cuyas sombras se proyectaban en la arena dorada.
El trayecto hacia Aniba estaba lleno de peligros y misterios. A medida que avanzaban, Anubis compartía conocimientos sobre la importancia de las reliquias y la necesidad de proteger la conexión entre Horura y los artefactos ancestrales.
En medio de las dunas, el grupo se topó con un antiguo oasis, donde las aguas cristalinas fluían como un regalo de los dioses. Descansaron brevemente, compartiendo historias y fortaleciendo su unión. Horura reflexionó sobre la advertencia de Anubis sobre el próximo sacrificio y la aparición de nuevas piedras místicas, como la Piedra del Génesis.
Con el amanecer, continuaron su travesía hacia Aniba, donde aguardaban secretos enterrados y pruebas que determinarían el curso del destino.
***
La caravana de Horura Khepren, Ma'at y Ishia avanzaba por el vasto desierto hacia la ciudad de Aniba en la Provincia de Nubia. La ruta estaba marcada por antiguos monumentos de piedra, algunos cubiertos por las arenas del tiempo, que parecían guardianes silentes de secretos olvidados.
A medida que se acercaban a Aniba, el paisaje cambiaba, revelando la majestuosidad de la ciudad con sus templos y palacios enmarcados por el río Nilo. El sol del mediodía destacaba los tonos cálidos de las construcciones y creaba sombras intrigantes en las calles empedradas.
Al ingresar a Aniba, el bullicio del mercado y la vida cotidiana llenaron el aire. Los tres viajeros se sumergieron en el ambiente, observando la diversidad de personas y escuchando el murmullo de las conversaciones en varios dialectos.
Anubis, la voz en sus mentes, les indicaba dirigirse al Gran Templo de Aniba, un antiguo santuario que albergaba secretos vinculados a las reliquias y las pruebas que les esperaban. Las calles estaban decoradas con banderas y colores vibrantes, revelando que la ciudad se preparaba para algún evento importante.
Horura, Ma'at e Ishia avanzaron por el mercado, rodeados de miradas curiosas y comerciantes que ofrecían sus mercancías. En su camino, se encontraron con un anciano sabio que parecía reconocer la energía divina que los envolvía. Con gestos y palabras crípticas, el anciano les dio la bienvenida a Aniba y les advirtió sobre los desafíos que les aguardaban en el Gran Templo.
Con el atardecer, el grupo llegó a las puertas del majestuoso templo, cuya entrada estaba custodiada por estatuas de leones que parecían observar cada paso. El ambiente se cargaba con una energía ancestral, su travesía estaba a punto de comenzar.
***
En las concurridas calles de Aniba, mientras Horura Khepren, Ma'at e Ishia se dirigían al Gran Templo, una sombra oscura se cernía sobre ellos. De repente, las brujas Nekhbet y Nejebet, acechando desde las sombras, tejieron un conjuro malevolente.
El viento comenzó a soplar con fuerza, levantando la arena del desierto en remolinos. La gente a su alrededor notó el cambio repentino en la atmósfera y se refugiaba de la furia del viento. Horura, Ma'at e Ishia sintieron una presión en el aire, como si la misma oscuridad estuviera tomando forma.
De repente, las sombras de Nekhbet y Nejebet emergieron ante ellos, envueltas en túnicas negras que parecían absorber la luz circundante. Sus ojos brillaban con un destello malévolo, reflejando la corrupción que había arraigado en sus almas. Llevaban amuletos oscuros y collares con símbolos siniestros que resonaban con el poder de Seth.
Las brujas, con una sonrisa retorcida, alzaron sus manos y conjuraron un vórtice oscuro que envolvía a Horura Khepren y sus compañeras. Una sensación de opresión se apoderó de ellos, como si estuvieran atrapados en las garras mismas de la oscuridad.
En medio de la confrontación, una voz eco resonó en sus mentes, era Anubis. Quién instó a Horura a resistir y recordar el poder de Khepren dentro de él. Ma'at e Ishia, con determinación, canalizaron sus propias fuerzas para enfrentar el conjuro oscuro.
La lucha entre la luz y la oscuridad se desató en las calles de Aniba, y el destino de los protagonistas estaba en juego.
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Horus Jepri Chronicles
AventuraSumergiéndonos en un emocionante viaje a través de los reinos divinos y terrenales, «Horus Jepri Chronicles» nos presenta una épica antología compuesta por once episodios que tejen una narrativa envolvente y llena de misterio. La historia se inicia...