El barrio está caliente. Las pandillas se pelean por el poder.
Y entre todo eso, siete chicas encuentran el amor
Ellas son leales, fuertes y peligrosas si las subestimas.
Pero alguien decidió usarlas para destruir al líder.
¿El error? Pensar que era...
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Mitsuya Takashi desde que tenía memoria había estado cuidando de sus hermanas. Incluso, gracias a que un día se obstinó tanto que escapó, se dio cuenta que amaba a su familia. Conoció al chico con el que más tarde compartiría un tatuaje en la sien del dibujo que ella misma grafiteo, quiso ser tan genial como aquel chico y se ganó el apodo con el que era conocida en el mundo de las pandillas
──Puedes darte un respiro ──la chica miraba a la mujer frente a ella con rostro confundido
── ¿Qué? No entiendo mamá ¿A qué te refieres? Se supone que yo cuidaría a Mana y Luna
──Soy su madre ──la mujer le dedicó una sonrisa ──, siempre te estás ocupando de ellas y yo también quiero pasar tiempo con mis hijas ──miró a sus hijas menores ── ¿No chicas?
──Si, si ──dijo Luna, la mayor ──. Queremos pasar tiempo con mamá
──Así que dale, dale ──Mana, la menor, la empujaba hacia la puerta de la casa y para cuando estuvo cerca le entregó las llaves de su motocicleta ──. Diviértete ──la sacó de un empujón y le cerró la puerta en la cara
Takashi se quedó mirando entre la llave que tenía en sus manos y la puerta de su casa. Como era costumbre se había planificado en pasar el día con sus hermanas, pero por gracia de Dios su mamá había dicho que se diera un respiro y que quería pasar un día con ellas y prácticamente la sacaron de la casa
──Bueno ──suspiró ──, las cosas suceden por algo
Agarrando con fuerza las llaves de su moto fue hasta donde estaba estacionada, la encendió y emprendió camino hacia un lugar al que solo iba cuando estaba sola y tenía oportunidad. Primeramente se dio una vuelta alrededor de la ciudad, le gustaba montar en su motocicleta y respirar el aire fresco de la mañana junto a la velocidad, eran una combinación perfecta para ella
──Valla ──se baja de su Impulse, la apaga y se para frente a la gran pared donde estaba dibujado el dragón que ella tenía tatuado ──, cada que vengo aquí me impresiona que todavía esté ──se acercó y tocó el dibujo con su mano izquierda mientras que tocaba su sien tatuada con la derecha
Desde aquel día había sentido una conexión especial con aquel lugar. Cada que quería estar sola por el motivo que fuese, iba a ese lugar. Es que incluso antes de dibujar aquel dragón había escogido ese lugar para grafitear. Era como el destino
──A mí también me impresiona que todavía esté ese dibujo en esa pared, Joker ──sonrió
La pelilila se sobresaltó al escuchar esa voz tan conocida. Justo como aquella vez la había tomado por sorpresa
──Draken ──le sonrió ── ¿Desde cuándo estas aquí?
──Mucho antes de que llegaras ──le extiende un pedazo de sushi con sus palillos ── ¿Quieres?