Capítulo XXVI

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En la penumbra de Aniba, el grupo liderado por Horura Khepren avanzaba con cautela. Las estrechas calles resonaban con sus pisadas, y la oscuridad que se cernía sobre ellos era palpable. Horura, Ma'at e Ishia mantenían la guardia alta, conscientes de que cada sombra podía esconder una amenaza.

La ciudad parecía sumida en un silencio inquietante, roto solo por el susurro del viento entre los callejones. Los edificios de piedra oscura se alzaban como gigantes misteriosos, testigos silenciosos de antiguos secretos. El aire estaba cargado de energía, y Horura podía sentir la presencia de lo sobrenatural acechando en las sombras.

De repente, un grito agudo rasgó el aire, haciéndolos girar instintivamente hacia la fuente del sonido. Ma'at, que caminaba a la retaguardia, había desaparecido. En un parpadeo, la preocupación se apoderó de Horura y Ishia.

"Horus, ¡Ma'at ha desaparecido!" exclamó Ishia con voz alarmada.

El corazón de Horura latía con fuerza mientras buscaban desesperadamente a su compañera perdida. Las sombras de Aniba parecían cerrarse a su alrededor, envolviéndolos en una oscuridad aún más profunda.

"¡No puede ser!" gritó Horura. "Ella fue secuestrada, tal como vi en mi sueño".

Ishia miró a su alrededor con determinación. "Entonces, debemos encontrarla y enfrentar a quienes la hayan llevado".

La búsqueda comenzó en medio de callejones oscuros y callejones olvidados. Horura, con el corazón lleno de angustia, llamaba a Ma'at en la oscuridad, pero solo el eco de sus propias palabras le respondía. Ishia, con sus habilidades místicas, trataba de rastrear la energía de Ma'at, pero la oscuridad era densa y complicada.

De repente, una risa malévola resonó en el aire, haciendo que la columna vertebral de Horura se erizara. Era una risa que conocía demasiado bien: la risa de las brujas Nekhbet y Nejebet.

"¡Son ellas! ¡Las brujas han tomado a Ma'at!" exclamó Horura con furia.

La risa se desvaneció, dejando un silencio ominoso a su paso. Ishia, con una mirada seria, instó a la acción.

"Debemos encontrar el lugar donde retienen a Ma'at y enfrentarlas. No hay tiempo que perder".

Siguiendo las señales de energía oscura, el grupo se embarcó en una persecución frenética. Las calles estrechas y laberínticas de Aniba se convirtieron en el escenario de una carrera contra el tiempo. La magia negra de las brujas dejaba un rastro siniestro, guiándolos hacia el corazón oscuro de la ciudad.

Finalmente, llegaron a un antiguo templo, sumido en sombras y rodeado de una atmósfera opresiva. Las puertas se abrieron lentamente, como si el mismo lugar estuviera vivo y consciente de su llegada. Al adentrarse, se encontraron con un escenario que desafió toda lógica.

Ma'at yacía inconsciente en el centro de una habitación circular. Las brujas, Nekhbet y Nejebet, danzaban alrededor de ella, invocando energías oscuras. La oscuridad vibraba con fuerza, alimentándose de la pureza de Ma'at.

"Han creado un ritual para corromper su esencia", murmuró Ishia con indignación.

Horura, con ira ardiente, avanzó hacia las brujas. "¡Liberen a Ma'at, o enfrentarán la ira de Horus Jepri!"

Las brujas se detuvieron en seco, sus ojos brillaban con malicia. Nekhbet, con una sonrisa retorcida, habló en un tono susurrante.

"Tu amiga es el sacrificio perfecto para despertar a Seth por completo. Ahora, Horus Jepri, únete a nosotros o mira cómo ella se consume en la oscuridad".

Horura apretó los dientes con rabia, sintiendo la presión de la elección que se cernía sobre él. La batalla por Ma'at y el destino de Egipto estaba a punto de desatarse en el oscuro templo de Aniba.

Horus Jepri ChroniclesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora