Era una tranquila mañana, alrededor de las 10 a.m. En una habitación, se encontraba un hombre de cabello plateado. Había despertado hace cinco minutos, pero no tenía ganas de levantarse y hacer la misma rutina de siempre. Estaba cansado de repetir las mismas actividades todos los días, algo que hacía desde que era muy joven. Despertarse antes del amanecer, ducharse, cambiarse de ropa y comer algo si había algo disponible. La mayoría de las veces, comia fuera de casa. Luego, se sento a leer su querido libro "Icha Icha", mientras las horas pasaban sin prisa. Finalmente, decidió salir de casa, caminando lentamente y desviándose del camino para llegar tarde a su destino. Saludaba a sus compañeros de academia con una sonrisa falsa y despreocupada. Realmente, estaba cansado de la monotonía de su vida. Con determinación, decidió que al menos ese día su rutina sería diferente. Se levantó de la cama, la tendió y se preparó un delicioso desayuno. Disfrutó de su comida con tranquilidad, como si fuera un abuelo. Luego, recogió la mesa y se dirigió al baño, tomando una ducha relajante. No le importaba llegar más tarde que otros días, unas horas de espera no le harían daño a nadie, ¿verdad? Minutos después, se le podía ver caminando con calma, como si no quisiera llegar nunca a su destino. Transmitía una sensación de paz y serenidad en su caminar.
«En otro lado»
- Hola, Obito. ¿Cómo estás?—dijo fingiendo estar bien, aunque su corazón estaba lleno de tristeza y dolor.—Disculpa que no te trajera flores— añadió mientras esperaba una respuesta, pero solo recibió un silencio sepulcral que lo inundó de recuerdos de aquel fatídico día en el que su amigo había dado su vida por él. Se quedó un momento más en silencio, dejando que las emociones lo envolvieran antes de despedirse con un nudo en la garganta y dirigirse a su próxima visita.—Rin, hola—levantó la mano con una sonrisa forzada, ocultando el dolor que habitaba en su interior.—¿Cómo estás?—esperaba ansiosamente escuchar la voz de su amiga, pero una vez más, solo recibió el eco vacío del silencio.—Lo siento por no traerte flores, no tuve tiempo de hacerlo. Disculpa—dijo, tratando de aparentar que su vida era perfecta, aunque su corazón estaba roto en mil pedazos. Poco después, se le veía caminando cabizbajo por los estrechos pasillos entre las tumbas, sumido en sus pensamientos más oscuros. De repente, se detuvo y se giró hacia una lápida en la que estaba tallado el nombre "Hyuga Hinata". No entendía por qué su clan no la había honrado enterrándola en su cementerio, ya que ella también era una Hyuga y la legítima líder de su clan. Pero todo eso le había sido arrebatado debido a una misión de búsqueda en la que él había sido incompetente y había bajado la guardia, permitiendo que el enemigo los emboscara. No comprendía por qué había cometido ese error fatal, por qué había bajado la retaguardia cuando nunca lo había hecho antes, ni siquiera cuando Obito murió. Pero de todas formas, no sirvió de nada. Él murió de todas formas, al igual que su querida amiga y compañera Rin.
—... Hinata, hola—dijo con una sonrisa, intentando ocultar el dolor que lo consumía. Levantó la mano en señal de saludo, pero al hacerlo y observar rápidamente la tumba, cayó de rodillas mientras lágrimas amargas comenzaban a caer de sus ojos. No eran simples gotas de agua, eran lágrimas que reflejaban el profundo dolor y la impotencia que sentía en su interior. Apretó su mano y la soltó con fuerza contra la tierra, levantando un poco de polvo en un gesto de desesperación.—Lo siento mucho... Hinata—susurró con la cabeza gacha, dejando que las lágrimas fluyeran sin restricciones. Eran lágrimas que llevaban consigo el peso de la culpa y la tristeza. ¿Por qué? ¿Por qué a todas las personas que llegan a su vida les suceden estas cosas?— ¿¡POR QUÉ!?—gritó con dolor e impotencia, sintiendo que la historia se repetía una vez más, como un cruel destino que se empeñaba en arrebatarle a quienes amaba.—Perdón por no poder haberlo evitado, perdón por haber fallado, perdón porque estás aquí, perdón por no haberte podido ayudar. Perdón, lo siento mucho... discúlpame, te lo pido por favor—susurró ya más calmado, con lágrimas en los ojos que brillaban con un dolor profundo.—Te prometo que mañana te traeré flo... flores, está bien—esperando alguna respuesta, pero solo recibió más silencio, un silencio que resonaba en su alma herida.—Sabes, Ino me contó lo que hiciste por ella, y eso fue un acto que requiere un valor, una valentía y una voluntad de fuego inquebrantable. Siempre supe que no eras débil, solo te faltaba alguien que estuviera allí para guiarte, animarte y ayudarte. Pero lamentablemente, nadie estuvo allí para ti cuando tú sí estuviste para todos. Sabes, Hanabi ha sido nombrada líder del clan Hyuga, pero como no es mayor de edad, Hiashi sigue siendo el líder. Después de que te fuiste, Ino cayó en una severa depresión, al punto de intentar quitarse la vida. Gracias a Tsunade, lograron salvarla a tiempo, pero al igual que tú, ella estuvo al borde de la muerte. Después de todo lo que ha pasado, ella logró sobrevivir gracias al arduo trabajo de Tsunade sama y Shizune. La aldea no ha cambiado mucho, todos tus compañeros ahora son chūnín. Ah, y casi se me olvida decirte que... que finalmente se hizo justicia por ti e Ino, Hinata. El día de la ceremonia de cambio de líder del clan Hyuga, alguien se infiltró en la mansión y asesinó a Kara. Sí, lo has escuchado bien, Kara. La persona a la que dejé ir por mi falta de voluntad de fuego, la misma falta de voluntad que hizo que terminaras donde estás ahora... Hyuga Hinata, te extrañamos *extraño*—penso—todos—dijo mientras una lágrima solitaria caía de su ojo izquierdo por su mejilla, dejando un rastro brillante sobre el nombre tallado en la lápida. Aquella lápida fue testigo de todas esas palabras, de todas las lágrimas derramadas por aquel ninja quebrantado, de todo su dolor y rabia. Fue testigo de cómo un hombre se quebraba en llanto, lleno de decepción y lamento, mientras el viento susurraba su tristeza alrededor de aquel lugar lleno de recuerdos y pérdidas. Después de estar así un buen rato se despidió y se retiró no sin antes volver a pasar su mirada por última vez en aquella tumba que tanta nostalgia le da al verla, luego se dirigió rumbo a la torre hokage para solicitar una misión entre más ocupado este mejor para él para no pensar de más...
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Luna Sangrienta: Hinata la Anbu
Fiksi PenggemarSinopsis: Hiashi Hyuga es el padre de Hinata y Hanabi en el clan Hyuga de Konoha. Es un hombre estricto y tradicionalista, que valora la fuerza y el espíritu de lucha por encima de todo. Desafortunadamente, Hiashi ha menospreciado y humillado a Hina...