Narra Alex
Creo que actué como un cobarde, pude haber hablado con ella antes de llevarla con mi padre, pero cuando la vi tan dispuesta a dispararme, cuando la vi tan segura de sí misma, juro que en ese momento no pensé, era ella o yo, actué como un auténtico cobarde, para los Ivanov nuestras mujeres siempre van a ir por delante, si su vida corre peligro siempre daré mi vida por la de ella, no sé que es lo que me pasó. Mamá está un poco molesta conmigo, me ha explicado más de una vez que eso es de ser muy poco hombre.
Me despierto temprano y busco con la mirada a Ayla, está dormida boca abajo con el pelo por la cara, tiene la espalda descubierta pero la cintura tapada, su pie asoma por fuera del edredón y el otro pie está encima de mis piernas, amo como duerme, amo a Ayla, es todo un caos pero un caos jodidamente perfecto y déjame decir algo, es mía, es completamente mía.
Me levanto de la cama con cuidado de despertarla y voy al salón, abro la ventana para ventilar y voy a la cocina, pongo la cafetera mientras preparo la masa de los gofres, últimamente Ayla a estado asustadiza, intento hacerla sentir cómoda, me suena el móvil y voy al salón, contesto a la llamada de mi padre.
-Hola papá.
-Alex, el italiano nos está dando problemas.
-¿Qué ocurre?
-Nos ha robado mercancía, tienes que colarte en su mansión y recuperarla.
-¿Y cómo se supone que debo hacer eso?
-Tu madre va a distraer a los de seguridad, necesitamos a alguien que lo distraiga a él mientras tu te cuelas.
-¿Y quién va a querer distraer al italiano? Todos le temen.
-Quizás Ayla pueda hacerlo.
-No, me niego, Ayla no va a hacer eso.
-¿Y por qué no? Podría ayudaros.
Llevo la mirada hacia ella, está jodidamente preciosa, lleva una camiseta mía blanca, no lleva nada de ropa interior, tan solo unos calcetines, odia usar zapatos y así evito que ande del todo descalza, se acerca a mí despacio y me pierdo en sus curvas unos segundos.
-Un momento papá, se a despertado, es algo peligroso Ayla, no vas a ir.
-Pero puedo hacerlo, estoy segura de que lo haré bien. Solo será darle conversación
-Eso es, Alex. Y sabe defenderse, mis huevos aún están doloridos. Ella va a estar bien.
-Bien, vale. Pero como le toquen un solo pelo, un solo roce, me los cargo de manera lenta y dolorosa.
-No van a tocarme.
-Alex, el italiano estará en el casino a las nueve de la noche, que Ayla se le acerque de manera sutil, llevará un micrófono con el que nos podremos comunicar, con ella irán algunos de seguridad, no temas, va a estar bien.
-Está bien, te dejo papá, tengo que alimentar el estómago de alguien antes de que se ponga a renegar.
-Está bien, cuidaros.
Cuelgo la llamada y llevo la mirada hacia ella, relamo mis labios soltando el móvil en el sofá, me acerco a ella despacio, como un depredador hambriento que va hacia su presa indefensa, aunque mi presa es toda una fiera, mi espalda aún arde por sus arañazos.
-¿Por qué me miras así?
-Estás jodidamente preciosa, besaría el suelo por el que andas.
-No seas idiota.
-Pienso follarte señorita, pero primero voy a llenar tu estómago.
-También puedes follarme antes de desayunar y luego.
-Es tentador, pero no, con eso no se negocia, primero te alimento.
-Que lástima, mi coño palpita mojadito queriendo la primera ronda diaria.
-Y mi polla está muy dura desde que te he visto venir, pero por muy dura que se me pone al verte, primero debo alimentarte.
-Entonces vamos a desayunar de una vez.
Son las nueve de la noche, Ayla está maquillándose para ir esta noche al casino a entretener al italiano, no sé cuantas veces he tratado de convencerla, de hacerle ver que es una idea terrible, pero es jodidamente imposible convencerla. Aunque con ella van a ir dos de los mejores guardaespaldas de mi padre, sé que no debo preocuparme. ¿Cómo no hacerlo? Es el amor de mi vida.
-No quiero que te acerques mucho a él, de todas formas, mis hombres estarán pendientes, no estrás sola.
-Deja de preocuparte, sé cuidarme, sé usar las armas, voy a estar bien.
-¿Cómo no voy a preocuparme? Eres mi mundo entero.
-Alex, estaré bien, no te preocupes.
Llega el coche que va a llevar a Ayla al casino y me despido de ella, me acerco al chófer.
-En ese coche llevas lo más valioso de mi vida, como le pase algo, puedes desaparecer del planeta. ¿Entendido? -Él asiente-. Perfecto, llévala al casino.
Miro como se sube al coche y como conduce hacia el casino, mi cuerpo se tensa, esto es una puta locura, mi mujer no debe ir ahí.
Me subo a mi coche y conduzco hacia la mansión bastante tenso al pensar en lo que puede suceder. Llego a la mansión y tras asegurarme que la entrada es segura, llamo al timbre, me abre una mujer morenita algo mayor, es igual a Ayla.
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El Arte Del Amor
RomanceEl amor prohibido, ese que te hace sentir tantas emociones que te saturan, que te hacen volar y estallar. ¿Alguna vez has amado con tanta intensidad que te daba vértigo pensar que todo podría romperse? Quizás conocemos al amor de nuestra vida, per...