2.4 SONRISAS NATURALES
No fui a las horas de clase, pero tenía que acabar con las luces de papel. En total serían cien y llevaba setenta. Vanesa tenía razón al decir que el festival nos estaba pisando los talones de lo cerca que se encontraba; faltaban prácticamente dos días más. Así que vine a la última hora donde todos estaban tan sumergidos en sus papeles para pasar desapercibida.
Ginger no fue a clases hoy; se encontraba tan cansada después de que hablé con ella para endulzar la situación. Sabía que tenía que saber lo que estaba pasando, pero no podía pedirle que sea fuerte. No después de lo que vio y, sobre todo, lo que vivió. Consideraba fuertemente sacar una cita en psicología en el centro de salud; sin embargo, conocía muchos casos en los que alertaban a las autoridades y no quería que la alejaran de mí. Algún plan ya idearía, aparte de que ya estoy en último año.
—¿Cómo así no viniste a las clases?
—Ahh, —me preguntó la profesora de artes cuando fui a su oficina por las llaves. —me quedé dormida y cuando me di cuenta ya era demasiado tarde.
—Es muy extraño eso de ti.
—Son los exámenes, se están acercando y me tienen algo preocupada.
—De acuerdo, pero no olvides que si faltas a clases no vale la pena que te desveles estudiando.
—Gracias por entender.
Ella soltó un suspiro entregándomelas. —De acuerdo, ve a hacer lo tuyo.
Asentí saliendo de la oficina en dirección a mi pequeño lugar. Al ingresar las llaves, noté que ya se encontraba abierto, lo cual me resultó bastante extraño porque solo yo estaba encargada de este proyecto. Escuché un balbuceo y, al entrar, el remordimiento me invadió el pecho.
Es tan dulce que debí así sea enviarle un mensaje. De seguro está muy preocupado.
—Y si lo doblo de esta forma.... —Nick estaba en el suelo armando las luces de papel. Se veía algo perdido. Yo me recosté al umbral de la puerta para admirarlo. Pasó un buen rato, hasta que por fin terminó de armar una. —¿Me estás espiando?
—Ehh, nooooo. Un poco quizás. —cerré la puerta acercándome hasta donde él estaba. Me agaché y moví un mechón de su cabello rebelde que se atravesaba por su frente. —Lo siento, no quería preocuparte.
—Que quede claro que estoy molesto, ¿eh?
Asentí. —Te quedó muy bien.
—Con tal que se mantenga en forma ya es un logro, —solté una risita tomando con mis manos. Él se puso de pie mientras seguía hablando: —no sé cómo decidiste encargarte de esto tú sola solo por créditos extras.
—Quedarán hermosas una vez que estén colgadas.
—Escuché que el grupo de Vanesa hará cosas acarameladas.
—¿Sí? Quisiera probar las manzanas acarameladas con palomitas. Mi mamá solía prepararlas cuando era pequeña, a mí ya R...
Se sentía extraño hablar de eso cuando actualmente ellos ni me conocían y Elena no respondía mi mensaje.
—Eh...
Nick estaba frente a mí, tomó mis manos sin dejar de sonreír.
—¿No te duele la cara de tanto sonreír?
—No, me sale tan natural cuando estoy contigo.
Se que esas palabras no me las dice a mí.
—Siempre estás pendiente a los demás que te olvidas de ti...
—No es cierto...
Vi lo que trataba de hacer. Empezó a vendar mis manos. Con toda la situación me había olvidado de la caída y de lo herida que estaban. No me había permitido sentir dolor hasta ese momento. Cuando él terminó de hacerlo, me miró directamente a los ojos como si estuviera analizando algo más profundo.
—No me tienes que contar nada, Ena. Solo... —me tomó del torso, al principio me resistí, no tardó mi cuerpo en reconocerlo y dejarnos recostar en el piso cálido con los rayos de sol entrando por la ventana.
—No parece otoño.
—Es que aún no llega esa época.
—Sí, quizás sea eso.
—¿Debio ser duro no?
—Estaba tan asustada... sé que ya había sucedido antes pero, —yo no lo había vivido. —creo que jamás te acostumbras a eso.
—Ven acá.
Me refugié en su pecho quebrándome en llanto. Estaba tan empeñada en ser fuerte, que me había olvidado por un momento lo vulnerable que puedo ser frente a alguien. Me sentía bien llorando, porque en todo este tiempo me había sentido sola, sin conocer a nadie, sin poder confiar, ocultándome con mentiras. Mi alma pudo llorar en paz porque me sentía acompañada, pero ¿era Kiah o Siena?
—Te confieso algo, ayer me dijiste por primera vez Chelo que sentí que iba a explotar de la emoción. —me abrazó más fuerte. —Si ves, podemos ser vulnerables con el otro sin sentir miedo o bueno, así me siento contigo.
Nick es tan dulce...
—Ehh, ¡lo siento! —escuchamos la voz de Vanesa. —Pero Nick, el equipo de baloncesto te anda buscando.
Ambos nos enderezamos al instante.
—¡Ayyyy! —este se paró de mala gana. —Te veo luego, Ena.
Asentí algo avergonzada cuando se fue.
—¿Aún sigues con las luces de papel? Pensé que las habías acabado ya.
—Ehh, pasaron muchas cosas, ¿qué novedades hay?
—Ahhh, pusieron que hay que venir de colores del atardecer según el grado y.... ¡El rojo no me favorece! ¡Auxilio!
Solté una pequeña risa. —Ya pensaremos en algo.
—Es sencillo para ti, te queda genial todos los colores.
—Vane, ¿y si lo combinas con blanco y el rojo lo pones de listón?
—Podría funcionar...
—¿Eh... hola? —una cabeza llena de rulos apareció en la sala. —¿Eres Vanesa Willow, verdad?
Elena...
—Oh, hola Siena.
—Hola.
—Sí, soy yo, —habló Vane acercándose a ella. —¿pasó algo?
—Ehh, sí. Quieren hablar del menú que entregó tu equipo.
—¿Ehh? Pero si era perfecto. Como sea, iré a arreglarlo, nos vemos Ena.
—Cuídate. —sonreí.
—¿Estuviste llorando? Oh, lo siento, no es de mi incumbencia pero, a pesar de estar así tus ojos están brillando. Así que supongo que pasó algo bueno.
—Así es.
—Elenaaaaa. —la misma chica de esa vez apareció. Elena no tardó en tensarse ante su presencia, lo cual nuevamente me hizo extraño. Elena era alguien bastante sociable y amigable, y no recordaba a esa chica dentro de su grupo de amigos. —¿Por qué tardas tanto? Vamos.
—Sí, vamos...
—Qué raro. —murmuré.
Después del festival, Elena será toda mi prioridad. Después de todo, vine aquí por ella.
—Ohh, son los favoritos de Ginger, ¿no? —habló Nick señalando unos buñuelos de la tienda. —Vamos, llevémoles unos, ¿tú qué quieres, bella?
Sí, después del festival.
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"HASTA QUE ME OLVIDES."
RandomKiah idolatra a su hermana Elena, pero la vida da un giro cuando a esta le diagnostican cáncer y no llega a sobrevivir. Años mas tarde, la culpa termino a trapando a Kiah, descubriendo que su hermana murio por causa distintas que podían ser cambiada...