2.7 DOLOR CONTINUO
"Hola Siena, soy Katherin. Necesito que regresen a casa, las quiero de regreso, por favor. Yo... no sé lo que me pasó. No quiero tomar cartas en el asunto."
Varias llamadas y mensajes que no pensaba leer ni escuchar.
HAROLD HEMERICH
No era mi primera vez viajando al pasado. De hecho, ya había viajado unas tres veces; sin embargo, todo tiene su precio y él mío fue mi voz. Me estaba afectado lentamente, así que renuncié a los viajes del tiempo porque para un músico perder eso sería perder la vida. Ahorita estaría llenando por tercera vez estadios, tomando fotos ridículas en los aeropuertos y comiendo brownies de chocolate hasta que Jerry (mi representante) los cambiara por tartas. Sin embargo, no podía vivir con la culpa y cuando Kiah mencionó algo que ya sospechaba, sentí que era forma de pagar mi deuda.
—Corre... corre... —gritó Juanda, uno de mis compañeros de banda.
—Puta madre, está muy alta.
—¡Que ahí vienen los perros, ñiñato! —gritó él desde el otro lado.
—Claro, como tus piernas son flexibles y...
—Mierda, que el año pasado te vi en el equipo de baloncesto ¡salta!
Ese no era yo. Pero podría... Los perros se acercaban más y un par de luces iluminaban. Así que me armé de valor y salté.
—Mierda... se atoró...
—¡Rómpelo!
—Eran mis favoritos. —hice un puchero. Terminé pisando tierra y sin más, escapamos.
Era divertido hacer esto. Tocar en bares y luego que descubrían nuestra edad terminábamos en una situación como esta. Llegué al condominio; aún era algo temprano, así que opté por subir por las escaleras de seguridad. Analicé la habitación con la ventana abierta que era mía y trepé hasta llegar. Olía a lavanda, sin embargo, supuse que era la madre de Augusto quien hacía eso.
—Ahh, —solté un bostezo. —estoy tan cansado.
Me quité los zapatos, el abrigo, la camisa... todo hasta quedar en calzoncillos. Me hundí en la cama y sentí un breve peso a lado mío moviéndose. Supuse que era pelusa, ese gato sabía que no era Augusto y andaba al acecho mío. Bueno, a dormir... mañana trabajaba en el estudio de la tía cool...
🍁🍁☀️☀️
—¡Ahhh! ¿quién... ¿Harold?
—¿Qué?... volví al... —enfoqué mis ojos a lo que veía. Era una habitación blanca, algo pequeña y... ¿una pelirroja frente a mí? —¿Quién eres? Espera, ¿Kiah? ahh, mierda.
Me paré de la cama. —¿Por qué dejaste tu ventana abierta? Mierda me confundí.
—¿Eso es lo que menos te sorprende? ¿Somos vecinos?
—Ahhhh, sí. Cuando dijiste que eras Siena me anonadé por ese hecho y... ¡ouch! ¿Por qué me maltratas?
—Al menos ponte algo, ¡indecente!
—¿Qué... ¡ay no me veas!
—Siena, ¿todo en orden? —ambos nos quedamos helados al escuchar la voz de la tía cool detrás de la puerta.
—Shh, no le digas que estoy aquí, mierda. Me van a matar si saben...
—Sí, todo bien. Ehh, solo que se entró un pájaro, pero ya lo saqué. —dijo lo último fulminandome con la mirada.
—Oh, eso es tan común. Cierto, ¿tienes ropa sucia?
—Ehh, sí... auch... Digo, no. Todo limpio. —vi cómo se levantó de la cama. Para suerte de Augusto ya estaba vestido. —Anda de aquí, ahora. No quiero que me metas en problemas.
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"HASTA QUE ME OLVIDES."
RandomKiah idolatra a su hermana Elena, pero la vida da un giro cuando a esta le diagnostican cáncer y no llega a sobrevivir. Años mas tarde, la culpa termino a trapando a Kiah, descubriendo que su hermana murio por causa distintas que podían ser cambiada...