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中断

Un silencio sepulcral se mantuvo en la sala durante un buen rato. Después de que Soichiro Yagami (el padre de Light) llamase al cuartel para comunicar que fue él el que irrumpió con el furgón en Sakura TV, nadie supo cómo reaccionar. Estábamos alerta esperando a que entrase por la puerta con las cintas que él mismo había confiscado.

Por un lado estaba aliviada. Después de todo el caos que se desató, seríamos capaces de revisar todas las cintas a nuestro antojo, y eso era una clara victoria contra Kira. Pero, por otra parte, tenía una idea en mente que necesitaba expresar en palabras aunque me daba hasta miedo decirla en voz alta. No quería causar más alboroto del que había.

Por si fuera poco, Ryuzaki llevaba observándome fijamente desde que el jefe de policía nos llamó. Muchas veces se me pasa por la cabeza la idea de que el detective puede leer mi mente, aunque lo más probable es que se note demasiado mi preocupación, o quizás se está planteando como disculparse conmigo.

—Ryuzaki, ¿ocurre algo? —pregunté inquieta.

—Eso mismo debería preguntarte yo a ti, D-san —respondió.

Puse una mueca de confusión. Dudaba si contárselo o no.

—Si quieres contarme algo, hazlo después de que revisemos las cintas. Tendremos tiempo para hablar —comentó, reforzando mi teoría.

Aún sorprendida asentí, sintiéndome ciertamente aliviada de que supiese qué me pasaba. Era curioso ver como a veces no sabía leer a las personas pero en otras ocasiones le parecíamos un libro abierto, al menos a mí sabía leerme perfectamente. Y seguramente al resto del cuartel también.

Repentinamente sonó un portazo, seguido por el sonido de los pasos de Soichiro, quien abrazaba un sobre donde estaban las cintas.

—Las tengo —anunció orgulloso a pesar de que estaba apoyado de mala manera en el marco de la puerta.

Matsuda y yo nos acercamos alarmados dispuestos a ayudarle. Tenía rasguños y heridas (por suerte leves) por todo el rostro y las manos, aunque estas no parecían importarle. Le sentamos en el sofá y Watari cogió el sobre para entregárselo a L.

—Muchas gracias, Matsuda y... —el policía dudó durante unos segundos. Era la primera vez que nos veíamos.

—Ella es D-san, una compañera y amiga que nos ha estado ayudando con el caso en su ausencia —aclaró L— No se preocupe, es totalmente de fiar.

—Es un placer, señor Yagami —dije extendiendo mi mano como saludo.

—Igualmente, D-san —contestó apretando mi mano— Es un honor tenerla aquí.

Asentí con una mueca de agradecimiento. No quería desviar el tema de conversación, pero me habría gustado hablar más con él.

Sin previo aviso, el tono de llamada de mi móvil interrumpió nuestra conversación. Avergonzada, me disculpé con mis compañeros y descolgué el teléfono.

—¿Diga?

—Hola, D-san —escuché la voz de Light a través del altavoz— Perdón por llamarte tan repentinamente.

—¡Ah, Light! —exclamé. No sabría decir si estaba aliviada o no. Me percaté por el rabillo del ojo de como Ryuzaki se giraba a verme—No te preocupes, ¿pasó algo?

—Solo quería preguntar si está mi padre con vosotros.

—Sí, justo acaba de llegar, no te preocupes.

—Menos mal, mi madre se puso como loca cuando vio que no estaba en la camilla del hospital —comentó más tranquilo de lo que debería.

Claro, estuvo en el hospital todo este tiempo, por eso mismo no nos habíamos visto antes.

ʚ Deathly Love ɞDonde viven las historias. Descúbrelo ahora