Durante los días siguientes, Adam y yo nos sumergimos en una burbuja llena de besos y caricias hasta el amanecer y conversaciones profundas y banales hasta caer dormidos. Estuvo a mi lado todo el tiempo, y en este poco tiempo nuestra relación se hizo más estrecha, más fuerte.
Aún no se lo que somos, no sabemos cómo definir lo que tenemos y no creo que haya una definición para esto, pero, aun así, no lo cambiaría por nada. Adam me ha dado en pocos días, más de lo que Frank o cualquier otro me ha dado en el pasado. Amor, respeto y comprensión. Me escucha, se emociona cuando le hablo de algo que me apasiona, se ríe de mis chistes estúpidos y me mira con adoración. Siempre tiene una sonrisa o una palabra dulce para mí.
Siento miedo al idealizarnos, al idealizar el concepto de él y siento aún más miedo por la comprensión de mis sentimientos hacia Adam. No estoy segura de a dónde nos llevará esto, de lo único que puedo estar segura, es de que disfrutaré de su existencia hasta el último momento.
Termino de mezclar la ensalada y el timbre suena, Oliver suelta la cuchara con la que está revolviendo la salsa y, nervioso, se adelanta para abrir la puerta, Adam y yo nos reímos de él.
—Esta noche estas hermosa.
Adam me mira y muerde su labio inferior, acompañado de una ligera sonrisilla traviesa que me recuerda a nuestra infancia cuando hacía alguna travesura. Mis mejillas se enrojecen y mi corazón se acelera, mi estómago es un nudo de alas revoloteando.
—¿Solo esta noche?
—Siempre, pequeña Emma.
Deja un beso en mi cuello y el escalofrío que me recorre trae a mi mente imágenes nada inocentes.
—¡Emma, cariño! He traído el vino.
Gaby entra a la cocina como un torbellino de alegría, pero la agudeza de su voz es el claro indicio de que está nerviosa por ver a Oliver.
Nos abrazamos con fuerza y recibo la botella entregándosela a mi hermano que nos mira desde el otro lado de la cocina. Carraspea su garganta y se acerca a nosotras, recibiendo la botella y poniéndola en la mesa del comedor, luego regresa y se para frente a la olla para seguir preparando la salsa.
—Mi favorito —Gaby se mueve nerviosa evitando mirar a Oliver—. ¿Quieres algo de beber?
—Nada por ahora. ¿Ya te sientes mejor? Me asustaste cuando te pusiste tan mal. Aunque ahora tienes mejor cara.
La cabeza de Oliver se gira de un rápido movimiento y se acerca poniendo su mano en mi frente y tomando mi pulso con la otra.
—¿Estás enferma? ¿Te sientes bien? Cancelemos la cena y te vas a la cama, te voy a preparar una sopa como la de mamá.
—Estoy bien, solo fue una tontería. —Alejo sus manos con cuidado y le doy un ligero apretón, tranquilizándole.
—Mejor vamos al médico y que te hagan un chequeo completo.
—Oliver, necesitas dejar de estar a la expectativa en todo momento. Tienes que relajarte, soy adulta y estoy bien. Si me siento mal te prometo que te lo diré.
—¿Me lo prometes? —Su voz es un susurro casi infantil y mi corazón se derrite por su muestra de cariño. Mis ojos se desvían a mi amiga que lo mira como si fuera la primera vez que lo ve.
—Lo prometo, ahora ve a revolver la salsa para que no se queme.
Regresa a su labor y Gaby suelta un silencioso "lo siento" que, de inmediato desestimo. Miro a mi alrededor y Adam ha desaparecido. Odio cuando se va, y no sé cómo controlar que se mantenga siempre a mi lado, no sé cómo funciona la mente en cuestión a los amigos imaginarios.
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Escrito en las estrellas (ONC 2024)
RomanceQuizá Emma sea un poco mayor para tener un amigo imaginario, pero ha sido difícil renunciar a él, sobre todo porque ha estado en sus peores momentos alentándole y escuchándola. Ha sido su mejor amigo y su lugar seguro. Ahora, Adam ha decidido que n...