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—Es real. —susurra Gaby, sin dejar de mirarnos. Y como movida por un impulso, regresa para seguir reanimándolo.

—Doctora McKee, deténgase.

—No, y si nadie me va a ayudar entonces retrocedan. Vamos, Adam, no te rindas ahora.

—Doctora McKee, hora de la muerte —La enfermera intenta razonar con Gaby, pero ella no entiende, no entiende que no podemos rendirnos, no cuando por fin estamos juntos—. Voy a llamar al doctor Platzman.

La enfermera sale corriendo de la sala. Gaby sigue haciéndole reanimación a Adam, todos nos miran, algunos confundidos, otros con la esperanza chispeando nuevamente.

Acerco mis labios a su oído, dejo un beso y sigo acariciando su cabello.

—Regresa, Adam, regresa a mí, cariño. Escucha mi voz y regresa. Podemos tener la vida que soñé, juntos, con nuestros hijos corriendo por el patio de nuestra casa. ¿No quieres verme vestida de novia caminando hacia ti? Me dijiste que soñabas con ese día. Podemos cumplir nuestros sueños, mi amor. Solo regresa.

Un leve pitido en el monitor hace que todos contengan el aire.

—Sigue hablándole.

La otra enfermera corre a nuestro lado para ayudar a Gaby.

—Cuando despiertes, te prometo que estaré esperándote con un juego de lencería color rojo, como a ti te gusta y te dejare hacerme lo que quieras —Los leves latidos ahora se hacen más fuertes, mis lagrimas se mezclan con mi risa descontrolada—. Eso es cariño, estoy aquí, solo abre tus bonitos ojos para mí.

—Doctora McKee, deténgase de inmediato.

La enfermera que abandonó la sala entra y se queda sorprendida al ver el monitor que muestra los fuertes latidos del corazón de Adam.

—Doctor Platzman, le juro que estaba muerto.

—Mi hijo no está muerto —Mi suegra, supongo, se acerca furiosa, poniéndose a mi lado—, sigue vivo y luchando por su vida.

—Gaby, hazme la prueba de compatibilidad.

—¿Estás segura?

—Totalmente. —digo, convencida y dispuesta a luchar por el hombre que yace acostado en esa camilla.

El doctor Platzman se acerca a Gaby e intercambian comentarios, luego me mi miran por unos segundos y siguen hablando.

—Vamos.

Tomo la mano que Gaby me ofrece y salgo de la habitación.

Han pasado cerca de dos horas desde que me hicieron las pruebas. Estamos en la habitación de Adam esperando por los resultados. Y yo solo puedo rogar porque sean positivos, Tienen que ser positivos.

No he soltado su mano desde que regrese, aun no puedo creer que realmente esté aquí. Que estemos juntos y que puedan vernos. Con mi mano libre delineo con suavidad su perfil. Luego bajo mi mano hasta su pecho, sintiendo su corazón latir, aferrándose a la vida.

—Así que... eres real. —Levanto mi rostro para encontrarme con la mamá de Adam. Una sonrisa se refleja en su rostro. Es de ella de quien Adam saco el color de sus ojos—. Adam ha estado obsesionado con su amiga imaginaria desde que tenía ocho años. Has sido tema de conversación toda su vida.

La miro confundida, ¿Cómo es posible que algo así suceda?

—Adam era mi amigo imaginario, llegó cuando yo tenía cinco años y acababa de perder a mi madre.

Escrito en las estrellas (ONC 2024)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora