Ivette no sabía a cuánto podía llegar con solo saber maquillar, en este trabajo habrá algunos obstáculos que no se sabe si podrá evitar...
Dejando un poquito eso de lado, esto va a ser como un detrás de escenas de la película La Sociedad de la Nieve...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Pipe Otaño
Entré en mi cuarto con el corazón en la garganta, rezando para que nadie más me hubiera visto. Me tiré en la cama y volví a abrir Twitter. El post de Juani ya tenía cientos de retweets. La foto se me veía fatal: despeinado, en tirantes y con cara de haber dormido poco (o nada). Los comentarios me hacían arder la cara: "¿Quién es Ivette?", "¿La lámpara se pone sin camisa, Pipe?".
Me reí para mis adentros, pero una punzada de culpa me recorrió. Si Juani sabía que pasé la noche allí, Matías también se enteraría tarde o temprano. Pero no me importaba. Por una noche, Ivette había sido mía, aunque solo fuera para apoyar su cabeza en mi hombro. Lo que no sabía era que, mientras yo lidiaba con la fama en redes, ella estaba abriendo la puerta al hombre que nos había roto a ambos.
Ivette Jiménez
Sus labios se sentían como volver a casa, pero una casa que se está quemando. El beso con Matías era desesperado, hambriento, como si esos siete meses de mentiras se pudieran borrar con un roce de lenguas. Me dijo que cortó con Malena por mí. Por mí. Esa frase debería hacerme sentir la mujer más feliz del mundo, pero mientras sus manos recorrían mi cintura, la imagen de Pipe en el balcón, muerto de frío por hacerme caso, se me cruzó por la mente.
Me separé de Matías un segundo para tomar aire, con los labios hinchados y el corazón a punto de explotar. —Mati, pará... —susurré, aunque no quería que parara—. Malena se fue, sí, pero todo el hotel sabe que estaba acá. No podemos salir de este cuarto y actuar como si nada.
—Me da igual el hotel, Ivette. Me da igual todo —respondió él, volviendo a atrapar mi boca—. Solo me importás vos.
Matías Recalt
La dejé ir. Mandé a Malena de vuelta a Argentina en el primer vuelo de la mañana. Me sentí un asco haciéndolo, pero verla a ella y pensar en Ivette era una tortura que no aguantaba más. Ahora, encerrado en este cuarto, sintiendo el aroma del pelo mojado de Ivette, sentí que recuperaba mi oxígeno.
Sé que la cagué. Sé que Pipe está merodeando, que Juani subió esa foto sugerente... pero mientras la tenga así, pegada a mí, sé que sigo siendo el dueño de su "zona de confort". Aunque el beso de Pipe todavía flote en el aire, yo soy el que está acá adentro ahora.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Nota:
Holaa! Hoy subí un poco más temprano por así decirlo, por cierto, muchas gracias por el amor que me estáis dando, ademas, siento que las visitas están bajando, no sé por qué. Pero muchas gracias a los espectadores fieles 🤍