Capítulo XXXVII

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El sol del desierto ardía implacable sobre el grupo mientras avanzaban por el árido terreno en dirección a Luxor. Horus, Ishia, la Sacerdotisa y Sharm mantenían la guardia alta, conscientes de que cada paso los acercaba más al enfrentamiento inevitable con Seth y las brujas. En medio del calor sofocante, una nube de polvo se levantó a lo lejos, anunciando la llegada de un nuevo desafío. Horus frunció el ceño, reconociendo la señal de peligro. Las brujas se acercaban una vez más, dispuestas a enfrentarse al grupo y detener su avance hacia Luxor.

Bajo el abrasador sol del desierto, el grupo avanzaba hacia Luxor, pero su camino estaba bloqueado una vez más por la presencia amenazante de las brujas Nekhbet y Nejebet, transformadas en enormes buitres que planeaban en círculos sobre ellos. Horus, Ishia, la Sacerdotisa y Sharm se prepararon para el enfrentamiento, cada uno con sus armas y habilidades listas para el desafío que se avecinaba. Ishia, además de su magia, empuñaba un arco imbuido con el poder de los elementos, listo para lanzar flechas con precisión mortal. La Sacerdotisa, armada con una daga y una espada corta otorgadas por Sobek, emanaba la fuerza protectora del dios cocodrilo. Sharm, con su destreza de ninja del desierto, empuñaba una guadaña con la que seguramente causaría estragos entre las filas enemigas.

Las brujas aparecieron en el horizonte, descendieron en picada, desatando su furia sobre el grupo con ataques mágicos y garfios afilados. Horus se lanzó al combate, su espada centelleando bajo el sol mientras se abría paso entre los ataques enemigos. Ishia desató una lluvia de flechas elementales, cada una encontrando su objetivo con precisión mortal. La Sacerdotisa, invocando el poder de Sobek, conjuró criaturas acuáticas para luchar junto a ellos, mientras que Sharm se movía con agilidad entre los ataques enemigos, cortando y esquivando con destreza de experto.

Con un grito desafiante, las brujas descendieron del cielo, lanzando hechizos y maldiciones contra el grupo. Horus esquivó hábilmente los ataques, devolviendo el golpe con su espada imbuida en la luz del sol. Ishia canalizó su energía mística, creando barreras protectoras que desviaban los hechizos de las brujas.

La batalla fue feroz, con magia y acero chocando en un torbellino de violencia y caos. Los buitres negros y blancos lanzaban sus ataques desde el cielo, mientras el grupo luchaba valientemente en tierra firme. Sin embargo, la determinación y el coraje del equipo prevalecieron una vez más, y finalmente lograron derrotar a las brujas, dispersando su influencia oscura y asegurando su avance hacia Luxor. La batalla se extendió, con los dos bandos luchando ferozmente por la supremacía en medio del desierto abrasador. Los hechizos y espadas chocaban en un torbellino de magia y acero, mientras el sol alcanzaba su punto más alto en el cielo.

***

Horus observó con determinación a las brujas que se acercaban en picada desde el cielo, sus alas extendidas como sombras amenazantes sobre el grupo.

"¡Prepárense, el enfrentamiento es inminente!" exclamó, su voz resonando en el silencio del desierto. Ishia asintió, tensando su arco con destreza mientras se preparaba para lanzar sus flechas imbuidas de poder elemental.

La Sacerdotisa, con su daga y espada corta en mano, emanaba una energía protectora que irradiaba fuerza y determinación. "Estamos listos para enfrentarlas", aseguró con serenidad, su mirada fija en las brujas que descendían hacia ellos con ferocidad.

Sharm, con su guadaña en ristre, se movía con agilidad entre sus compañeros, listo para enfrentar el desafío con toda su destreza de ninja del desierto. "No subestimen nuestra fuerza", advirtió, su voz firme y decidida mientras se preparaba para el combate.

Las brujas descendieron con un estruendo, lanzando hechizos y maldiciones sobre el grupo con furia desenfrenada. Horus se lanzó al ataque, su espada resplandeciendo bajo el sol mientras se abría paso entre los ataques enemigos con habilidad y determinación.

Horus Jepri ChroniclesDonde viven las historias. Descúbrelo ahora