Episodio 5. En Busca del Génesis

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"¡Horus!, ¡Horus!, ¡Despierta!" - una voz parecida a Ishia sonaba en la osucridad absoluta.

"¡Joven Horus Jepri!, ¿Se encuentra bien?" - Suena una segunda voz, parecida a Sharm.

"¡Señor Horus!, ¡Despierte!" - Suena una tercera voz, parecida a la de la Sacerdotiza.

Horus emergió lentamente de la oscuridad, su mente envuelta en un torbellino de confusión. Las voces de sus compañeros resonaban a su alrededor, llamándolo de vuelta a la conciencia. Con un esfuerzo, abrió los ojos y se encontró con la preocupada mirada de Ishia, Sharm y la Sacerdotisa.

"¿Qué ha pasado?" preguntó Horus, su voz sonando débil y entrecortada.

"Estás a salvo, Horus", dijo Ishia con un suspiro de alivio. "Seth ha desaparecido por el momento, pero debemos movernos pronto."

Horus asintió, obligándose a incorporarse a pesar de la sensación de debilidad que lo invadía. La derrota ante Seth pesaba sobre él como una losa, pero sabía que no podía permitirse rendirse ahora. Había mucho en juego, y debían encontrar una manera de detener la oscuridad que amenazaba con consumir Egipto.

"¿Dónde estamos?" preguntó Horus, mirando a su alrededor y notando la oscuridad que los rodeaba.

"Estamos en un lugar seguro por ahora", respondió Sharm, escudriñando el entorno con cautela. "Pero necesitamos encontrar una salida antes de que sea demasiado tarde."

La Sacerdotisa se acercó a Horus, colocando una mano reconfortante en su hombro. "No te preocupes, Horus. Estamos juntos en esto, y encontraremos una manera de salir adelante."

Horus asintió con determinación, sintiendo un destello de esperanza en medio de la oscuridad que los rodeaba. Sabía que el camino hacia adelante sería difícil y peligroso, pero también sabía que no podía darse el lujo de rendirse. Con sus compañeros a su lado, estaba listo para enfrentar lo que fuera necesario para salvar a Egipto y restaurar el equilibrio en el mundo.

El sonido melodioso y penetrante del Ave Fénix llenó el aire, rompiendo el silencio que había envuelto al grupo. Todos se volvieron hacia la majestuosa criatura con asombro y determinación en sus ojos, sintiendo la presencia reconfortante del legendario ser.

"Horus", dijo la Sacerdotisa en voz baja pero firme, "el Ave Fénix es una señal de esperanza. Nos está mostrando el camino hacia la luz en medio de esta oscuridad".

Horus asintió, sintiendo una renovada determinación arder en su interior. El Ave Fénix representaba la fuerza y la renovación, y sabía que su aparición no era una coincidencia. Había sido enviado para guiarlos en su búsqueda y darles el coraje para enfrentar los desafíos que se interponían en su camino.

"Sigámoslo", dijo Horus, su voz resonando con determinación. "El Ave Fénix nos mostrará el camino hacia la esperanza y la redención. No podemos permitir que la oscuridad nos consuma".

Con un gesto de acuerdo, el grupo se puso en marcha, siguiendo al Ave Fénix mientras se elevaba en el cielo, sus plumas brillando con un resplandor dorado. Sabían que el camino sería difícil y peligroso, pero también sabían que no estaban solos. Con el Ave Fénix como su guía, estaban listos para enfrentar lo que fuera necesario para la salvación de Egipto.

Pronto, el Ave Fénix los condujo hacia una cueva oculta en las profundidades del desierto, similar a la que albergaba al Escudo Rojo que Horus Jepri portaba. La entrada estaba envuelta en sombras, y un aura misteriosa parecía emerger de su interior, atrayendo al grupo con una promesa de secretos ancestrales y poderes perdidos. Sin vacilar, Horus lideró al grupo hacia la cueva, sus corazones llenos de determinación y curiosidad mientras se adentraban en lo desconocido.

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