Capítulo II.

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Capítulo II.

Suena el teléfono y Betty responde aliviada después de esa discusión con Marcela, que fue su primer momento desagradable, para ella eso era nuevo, nunca había vivido una experiencia parecida en el banco, y resultó ser bastante incómodo, ¿cómo esa mujer venía a reclamarle a ella en su segundo día en la empresa el paradero de don Armando? Si no tenía confianza con él, su trato había sido muy profesional.

-aló... vicepresidencia Ecomoda... ¿De parte de quién?... un momento por favor. Doctor, le llama... Karina Larson.

-pásemela ya... -dijo aliviado Armando suspirando profundo- aló Karina -respondió- sí... no se me olvida no te preocupes... si yo también... Chao.

-¡¡que descaro!!... ¡llamarte al trabajo tan temprano! ¿Qué no pasaste la noche con ella? -reclamó muy molesta Marcela-

- ¡es más descaro estar acosando y molestando a diario a una persona que no se interesa por ti! ¿no crees? ¡¡Y claro que pasé la noche con ella, mm y no te imaginas que noche!! -dijo gesticulando, mostrando felicidad, con toda la intención de molestarla-

- ¡yo no te acoso! ¡Y no tienes que ser tan grosero!. -respondió Marcela enojada y claro que le dolió su expresión de placer con que se refirió a la noche que vivió con Karina-

-¡¡VETE MARCELA, DEJANOS TRABAJAR!!...-gritó fastidiado, ya había sido muy paciente y no aguantó más Armando-

Don Roberto que va pasando por el corredor en ese momento preciso, entra al oír los gritos.

- Armando hijo ¿qué son esos gritos? -preguntó con curiosidad-

-papá discúlpame, pero es que Marcela vive acosándome y molestándome todos los días... ya le he dicho ¡¡que me deje en paz!! que no le importa mi vida y lo que haga cada día, ¡pero no entiende! insiste en indagar todo de mí, y ya estoy cansado, no sé si tenga que comunicarle a Gutiérrez sobre su acoso, porque me tiene hasta aquí, -dice pasando el dedo índice por su frente- ya empezó a hacer con la becaria lo que hacía con Mireya mi ex secretaria, porque igual la escuché tantas veces con ese aire déspota, menospreciando a la gente, preguntando por mí ¡¡es que no lo soporto más!! ¡Cuántas veces te he dicho Marcela que no les informo a mis secretarias nada a cerca de mi vida privada! ¿no veo por qué tienes que interrogarlas?

-Roberto ¡no es cierto!, solo me intereso por él, y dice que lo acoso. -dijo en tono manso Marcela, no quería quedar mal con Roberto-

-Hijo... Marce te quiere y se preocupa por ti. -dijo intentando bajar de tono la discusión porque vio realmente enojado a Armando, su mandíbula tensa y los puños apretados-

-si papá, pero yo la veo como mi prima, ni como mi hermana siquiera... porque mi hermana ¡¡solamente Camila!! crecimos como familia desde niños con los Valencia, por la amistad de tantos años que mantuvieron ustedes con ellos, y no puedo verla de otra manera, ¡como mujer no! y eso no lo acaba de entender, y ya me resulta intolerante y muy incómoda esta situación que es todos los días.

-Hijo esa mujer con que sales, Karina no tengo muy buenas referencias de ella, en cambio Marcela es distinta. -dice Roberto interfiriendo a favor de Marcela-

-papá... ¡¡por favor, no soy un niño para que me digas con quien salir!! Marcela para mí es familia y punto. Si quieres que sea parte de la familia ¡¡adóptala y ya está!! a mí déjenme tranquilo porque nunca la podré ver como mujer, no es del tipo que a mi me gusta... ¡queda claro! no te quiero en mi oficina preguntando más por mí, ¡¡déjame en paz de una buena vez!!.

Yo me sentía muy mortificada escuchando todo, no sabía qué hacer, sentí lástima por esa mujer, por el rechazo y las palabras de don Armando, debieron dolerle, aunque conmigo se portó tan grosera, y ahora estaba convertida en una blanca paloma, así que miré la computadora y empecé a teclear intentando disimular, entonces el padre de don Armando, don Roberto, me dijeron que se llama me mira y pregunta con curiosidad a su hijo.

MI BECARIADonde viven las historias. Descúbrelo ahora