El momento en el que nos convertimos en una verdadera familia

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El profesor estaba devastado. Cuando aceptó el trabajo no esperaba que algo así pudiera sucederle. Había pasado por un secuestro y un ataque de locura en solo unos días y sentía que ya no estaba capacitado para continuar, sobre todo, por su miedo a Norman Bates. Si descubría algo de lo que había pasado o, simplemente, se encontraba al Joker caminando por la ciudad en vez de estar en la escuela, muy probablemente sería el fin de Ramírez.

Necesitaba tiempo para él y para arreglar todas las cagadas. Su mejor idea fue llamar a Don Vito.

- ¿Hola? -. El profesor estaba demasiado abrumado.

- Hola Javi, ¿Estás bien? -. Vito parecía desconcertado.

- No, no estoy bien. Secuestraron a uno de mis alumnos, casi lo matan y tuve que estar con él en el hospital durante unos días, descubriendo así que Norman pertenece a una banda de barrio. Ayer, otro alumno diferente sacó una pistola y amenazó a todo el mundo si no contaban sus secretos, puesto que el secuestro del que te he hablado tenía relación con el secreto de Olaf y ya todo se ha ido a la mierda...-. Hablaba tan rápido que apenas se le entendía.

- Vale, cálmate. Seguro que podemos hacer algo.

- No, no podemos Vito. Todo se ha descontrolado. Si Norman realmente pertenece a una banda de barrio, será cuestión de tiempo que se cruce al Joker por la calle. Le he tenido que expulsar.

- Vale, ese detalle se te había escapado, pero, de todos modos, cuando vaya yo a hacer las distintas inspecciones, haré como que ese alumno sigue estando allí y si le avisas para que no circule cerca del barrio de Norman todo irá bien.

El profesor respiró. Lo que su amigo le había dicho tenía todo el sentido del mundo.

- Tienes razón. Por cierto, a parte de lo que te acabo de contar de Norman, ¿Sabes algo más?

- No. Descubrí lo mismo que me acabas de contar y estaba intentando buscar un hueco para llamarte, pero aparte de esta mierda de trabajo, tengo otro en el que empleo la mayor parte de mi tiempo.

- No te preocupes, te entiendo.

- Genial. Seguiremos hablando. De momento, procura que no pase nada más ahí dentro, que si ahora ya todos saben que sus compañeros ocultan secretos, será cuestión de tiempo que se vuelva a liar.

Ramírez se acercó a la ventana y vio a todos sus alumnos correteando por el campo como si de un día totalmente normal se tratase.

- Tranquilo, en los alumnos que quedan, podemos confiar ciegamente -. Dijo aliviado.

***

Tristeza, se respiraba tristeza. Todos tratábamos de disimular, pero en el fondo se nos notaba mal. Habíamos cogido hasta miedo a abrir la boca por si acaso parecía que estábamos intentando sonsacar el secreto de alguien. La escuela se había vuelto una pesadilla en cuestión de horas e iba a ser muy difícil arreglar eso.

A la hora de dormir, me metí en mi habitación con ganas de descansar y olvidar todo lo que habíamos vivido, pero Hermione no me lo permitió. Como ya era costumbre, llamó a la puerta en cuanto Ramírez y Alicia se encerraron en su habitación.

- Adelante-. Exclamé cuando oí el "toc toc" de la puerta.

- Quiero hablar contigo-. Dijo mientras se metía dentro de la habitación. Cuando vi que era ella, me puse algo nervioso. Mi último recuerdo con ella en aquel espacio era un tanto especial.

- Si es para hablar de secretos mejor que te vayas. Llevamos unos días bastante moviditos.

- No es eso.

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