Aun seguíamos ahí fuera admirando las estrellas. No queríamos irnos. Estábamos demasiado a gusto, pero también éramos conscientes de lo tarde que se nos estaba haciendo.
- Deberíamos irnos ya -. Recordé mientras me levantaba lentamente.
- Espera, antes de irnos, tengo una idea.
Rocky parecía bastante emocionado. Corrió alejándose de las mesitas para coger mi skate, el cual se encontraba apoyado junto a la puerta que daba acceso a la cocina.
- ¿Para qué coges eso ahora? -. Pregunté desconcertado, pero con una sonrisa en la cara.
- Hace tiempo que no haces nada con él. Quiero verte.
- Pero si el día de la fiesta estuvimos jugando con Vito.
- Pero quiero verte a ti haciendo trucos y quiero que también me enseñes algo. Tiene que molar.
Me encantó aquel gesto por su parte. No sé cómo, pero de cierta manera me apetecía subirme al skate y no había pensado en eso hasta que Rocky me lo trajo con una sonrisa.
Fuimos hasta las pequeñas colinas, no muy lejanas de la escuela, que había descubierto hacía ya mucho. Eran muy buenas para sustituir a una pista de verdad.
Nos reímos un montón. Nunca antes me había reído tanto con Rocky. Además, aprendí nuevos trucos y conseguí que él se mantuviera de pie en la tabla mientras bajaba toda la colina. Me había costado enseñarle, pero finalmente lo había conseguido. Después de aquella noche puedo afirmar, que hacía mucho tiempo que necesitaba una amistad como la suya.
- Si quieres, a partir de ahora venimos aquí todas las noches. Aunque no hablemos, al menos disfrutaremos de la mutua compañía -. Propuse mientras volvíamos a la escuela.
- Me parece bien.
Entramos con cautela. No queríamos despertar a nadie.
- Por cierto, una última cosa -. Añadió Rocky mientras subíamos las escaleras.
- Dime.
- Me sabe mal decirlo, pero ninguno os acordasteis de mi cumpleaños.
Aquello me dejó sin palabras, ¿Cuándo había sido?
- Lo siento muchísimo, encima cumplías dieciocho, pero al fin y al cabo con toda la movida que rodeaba a la escuela no hemos celebrado ninguno.
- Había pensado que cuando Vito se recuperase, celebráramos todos -. La idea de Rocky era maravillosa.
- Me parece perfecto -. Dije con una sonrisa.
Ambos entramos en nuestra habitación y nos despedimos hasta el día siguiente.
Una vez todos nos despertamos, el profesor nos llevó al hospital para ver a Vito. Le vi con mucho mejor aspecto y eso me alegró. Habían conseguido curarle.
- Hola chicos. Que sorpresa -. Nos saludó desde la camilla.
- Muchas gracias por salvarme Vito -. Dijo enseguida el profesor. Se notaba que estaba deseando agradecérselo desde que se lo llevó la ambulancia.
Nos quedamos un rato charlando con él y comentando las motivaciones de Norman. Nos había sorprendido que todo fuera cosa de un juego que él mismo creó para divertirse. Además, nos chocó que tuviera tanto dinero escondido como para montar una escuela. Tuvo que haber dado un buen golpe en algún momento de su vida.
- Y ahora que me doy cuenta, ¿Por qué entró Vito a la escuela si el plan decía que no debíais entrar ninguno? -. Pregunté de repente.
- Porque se negó a seguir el plan -. Respondió Truman entre risas.
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Protege tus secretos
Teen FictionPersonas totalmente desconocidas entre ellas, pero con el mismo sueño, sin embargo, el pasado de cada uno puede hacer que este nunca llegue a lograrse, por lo que, este es el lema: Protege tus secretos. YA DISPONIBLE EN AMAZON!