—Enzo, vení acá nene que tenés que aprender a hacer asado algún día. Vos también Licha.— Ambos jóvenes se acercaron a la parrilla, Lisandro sin ningún problema, pero Enzo lo dudó un poco. ¿Por qué? Simple, Julián estaba ahí. Obviamente se moría de ganas de estar cerca de él, pero su papá seguro le iba a hacer pasar vergüenza.—Bueno, yo no les voy a explicar mucho, presten atención a cada cosa que voy haciendo. Hacer asado es un ritual y lleva experiencia.— Decía muy convencido y orgulloso porque estaba seguro de que hacía de los mejores asados. —Julián y yo aprendimos cuando éramos chicos como ustedes. ¿Cierto?— A lo que Álvarez asintió.
Enzo, por su parte, no paraba de mirarlo cada que podía. Era algo magnético y hoy estaba más lindo de lo normal. Cabe recalcar que no escuchó absolutamente nada de lo que su papá hablaba, su mente divagaba en diversos escenarios en los cuales estaba él y Álvarez, nadie más.
—Enzo... ¡ENZO!— Su papá alzó la voz haciéndolo volver a la realidad. —Uh, colgué. Perdón.— Decía Fernández algo avergonzado, pero valió la pena, porque le sacó una pequeña sonrisa a Julián. Internamente, el morocho se derretía de amor.
—¿Otra vez te colgaste, negro? ¿Dónde anda esa cabecita tuya?— Licha lo miraba con confusión. —Yo creo que tengo la respuesta, Licha. Este debe andar enamorado de alguna chica.— Fernández abrió los ojos como plato ante aquella falsa afirmación que daba su padre. ¿Cómo le explicaba que había colgado por estar soñando despierto con Julián Álvarez?
—¿Así que andas enamorado, Enzo?— Indagó Julián. El morocho solo quería gritar: “SI, DE VOS ESTOY ENAMORADO, PARTIME EN DOS.” Pero solo se limitó a decir algo menos revelador. —Eh, no... nada que ver. O sea... hay alguien, pero no me da, ni me va a dar cabida.— Cerró aquella frase con una risa falsa y cierta decepción que se podía notar.
—Ey, ¿por qué tan pesimista? Sos un buen partido. Te conozco desde chiquito y sé que cuando querés sos bastante dulce.— Julián pudo notar la decepción de Enzo, no quería verlo triste, sabía que era un buen chico.
Por otro lado, Enzo estaba que saltaba en una pata, Julián, su Julián le había dicho que era un buen partido y encima dulce. Juraba que si ahí no estaba Lisandro ni su papá, le hubiera comido la boca.
—Na que decís. Igual, gracias Julián. Capaz algún día se da cuenta de lo que siento.— Quería que Álvarez se diera cuenta, por eso al terminar la oración lo miró, pero no fue una mirada simple. Sino que fue intensa. Se dice que una mirada dice más que mil palabras, es por eso que Enzo esperaba que ese dicho fuera real.
Julián le devolvió la mirada, pero esta era cálida y reconfortante. Era evidente que no tenía las intenciones que Fernández esperaba. El mayor palmeo su hombro, demostrándole apoyo y contención. —Si necesitas algún consejo sabes que contas conmigo, ¿sí?—
El corazón de Enzo latía con fuerza, si no fuera por la cumbia que sonaba de fondo, juraría que se podía oír a leguas. Soltó un pequeño suspiro, todos alrededor lo tomaron como si fuera por decepción o tristeza, y la realidad es que se estaba muriendo de amor en ese momento.
Tenía una enorme sonrisa entre sus labios y solo existía Julián y él en ese momento. —No me habías contado nada negro, que forro sos. ¡Contame como es por lo menos!— Licha lo sacó de su novela romántica haciéndolo caer en la tierra. Se quería morir ahora, no le iba a quedar otra que mentir.
—Este... bueno, es una persona muy linda. Tiene pelo castaño, ojos marrones y una sonrisa preciosa.— Técnicamente no mentía, todo eso era Julián para él. Sabía que ellos pensarían que se trataba de una chica, pero al menos safaba de la incómoda situación.

ESTÁS LEYENDO
¡son números nomas! - enzulian.
FanficDonde Enzo está enamorado del amigo de su papá. O, donde Julián tiene que mantener la cordura para no caer ante los encantos de Enzo Fernández, el hijo de su amigo.