Extraño progreso

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El día continuó con suma normalidad, Kaguya y Fujiwara tuvieron que ir a sus respectivas clases, apoyar con diferentes labores y finalmente, para cuando el siguiente descanso llegó, todos los integrantes del consejo se reunieron en la habitación, con la joven Shinomiya preparando su espectacular té negro para que todos pudieran relajarse por un momento.

- Aquí tiene, joven Ishigami... -Al momento de dejar la taza delante del muchacho tumbado en el sofá, Kaguya le miró intensamente por una fracción de segundo, comenzando a parpadear impulsivamente.- Por favor, bébelo mientras está caliente, sería una pena que se desperdicie.

Hablaba con una voz elegante, sin embargo, con sus pestañeos, estaba dando un mensaje cifrado:

F U J I W A R A  S O S P E C H A .  T E N  C U I D A D O .

- Si gracias... -Ishigami sonrió plácidamente al apartar la mirada de su celular para tomar la taza de té y acercándola a su rostro para disfrutar del dulce aroma, levantando la vista al notar que Kaguya no se iba de ahí.- H-hum... ¿tiene algo en los ojos, superiora?

"¡IDIOTA!" Kaguya apretó los dientes con furia, levantando la mano para arreglarle la cabeza a Ishigami de una bofetada, cuando de repente.

- ¿Algo en el ojo? ¿Por qué no dejas que sople? Quizá eso ayude -Era el presidente, quien vio la oportunidad perfecta, sin saber que había salvado la vida de su amiga.

- ¿Q-qué? Yo... A-ah, yo no tengo nada presiden... ¡Ah! -La pelinegra se ruborizó como un tomate mientras que el rubio la atraía un poco hacia él, sin soltarla de la mano, mirándola directamente a los ojos con esa profunda mirada y esas increíbles ojeras. Kaguya estaba que se derretía como un helado en el sol.- A-ah... B-bueno...

Mientras esos dos disfrutaban de uno de sus íntimos momentos de coqueteo, Miko chasqueaba la lengua contra el paladar en un gesto reprobatorio.

- Cielos, están violando las normas de distancia entre alumnos del sexo opuesto, que pervertidos... 

- Con comentarios así, sólo demuestras que estás resentida por no tener novio -Se burló Ishigami, acercando cuidadosamente sus labios al borde de la taza para tomar un sorbo.

¡Pam! 

La pequeña castaña le pateó en la pierna con odio mientras se cruzaba de brazos, haciendo que el muchacho derrame todo el té hirviendo sobre su pierna.

- ¡AGH, QUEMA! -Gritó levantándose de un salto, apurándose a quitarse el cinturón.

- ¡Kyahhhh! -Chilló Chika, sentada justo delante del muchacho, sujetándose el rostro apenada con ambas manos.- ¡Ve al baño a cambiarte Ishigami, no quiero andar viendo tus calzones de viejito otra vez!

- ¡Eso ya lo sé, deja de quejarte por eso! -Respondió ofendido.

Miko Iino, acababa de descubrir un crimen imperdonable. Se levantó con una mirada sombría en su rostro, tomando su maletín por el haza y comenzó a balancearlo como un mangual para ganar impulso y entonces se lo arrojó a Ishigami en toda la espalda mientras el buscaba en el casillero un pantalón de repuesto.

- ¡Agh! ¡¿Qué diablo-?! -Miró por encima del hombro, buscando al responsable, solo para ver a la pequeña Miko con las manos cerradas en puños temblorosos de rabia, causando terror en el muchacho.- ¿M-Miko...?

- Tú... pervertido, degenerado, basura... ¡Mi sueño es volverme jueza para poder meter a escoria como tú tras las rejas! -Le señaló con el dedo de manera acusadora, causando que los líderes del consejo tuvieran que detener su tímido coqueteo para ir en rescate de Yu.

- ¡Un momento Iino! -Se apresuró a intervenir la vicepresidenta, metiéndose entre ambos, como si estuviera protegiendo al peliazul de un arma cargada, mientras negaba con la cabeza e intentaba suavizar la situación con su amable voz.- T-todo esto es un malentendido, no vayas a pensar cosas que no son sólo porque te dejas llevar. Vamos, explícale Ishigami... ¿I-Ishigami?

Enamorado de una cabeza huecaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora