Capítulo 4

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La sorpresa se reflejó en los ojos de Percy al notar las lágrimas que rodaban por las mejillas de Lirio, despertando su curiosidad y preocupación.

— ¿Qué estás haciendo aquí solo, Lirio? —preguntó a Percy con curiosidad, acercándose con paso cauteloso mientras lo observaba.

Lirio desvió la mirada hacia el suelo, intentando esconder sus lágrimas y limpiándolas con el brazo, visiblemente avergonzado.

— Me torcí el tobillo. No me di cuenta de lo lejos que había llegado... —respondió Lirio, visiblemente frustrado.

Percy entendió que Lirio no quería hablar sobre lo que le pasó y decidió que era mejor no presionarlo.

— Deberías descansar un poco. ¿Puedes levantarte? —preguntó Percy, extendiendo una mano para ayudarle a ponerse de pie.

Lirio asintiendo con cautela, aceptando la ayuda para incorporarse. Pero en cuanto intentó ponerse de pie sintió un dolor punzante muy fuerte en su tobillo y eso casi lo manda de nuevo al suelo. Afortunadamente, los reflejos de Percy evitaron que eso sucediera.

— Gracias, lamento ser una carga... — murmuró, desviando la mirada hacia el suelo, aún sosteniéndose de Percy

Este le dedicó una sonrisa tranquilizadora, colocando una mano en su hombro en un gesto reconfortante.

— No eres una carga. Todos tenemos momentos difíciles. Además, mi madre decía que el verdadero valor radica en la determinación de seguir adelante a pesar de las dificultades. — dijo con tono talentoso.

Lirio se irguió un poco, mirando a Percy con una mezcla de sorpresa y reconocimiento.

—Gracias. Pero con mi tobillo así, dudo que pueda moverme mucho. — Intentó bromear Lirio; — De todas formas, es un gran consejo. Se nota que tu madre es... era — se corrigió al instante— muy sabia. Y estoy seguro de que debe estar muy orgullosa de ti. — comentó Lirio con una sonrisa.

Percy sonrió y solo atinó a abrazar al chico. Por primera vez desde que llegó al campamento, había hablado con alguien de su madre, pero no podía llorar ahora; su nuevo amigo lo necesitaba.

Lirio correspondió su abrazo, sintiendo un pequeño destello de esperanza en su interior. Aunque las cosas habían estado tensas últimamente, la amabilidad de Percy le hacía creer que aún podía hacer nuevos amigos.

Pocos segundos después un sonido bajo y gutural rompió el aire, provocando que ambos se tensaran instantáneamente. Un escalofrío recorrió sus espaldas al reconocer el gruñido. Percy reaccionó de inmediato y apenas se separó de Lirio, permitiendo que se sostuviera de él y tomando firmemente su espada, preparado para cualquier amenaza.

— ¿Qué fue eso? — preguntó Lirio, algo preocupado al ver la expresión alerta de Percy.

— No lo sé, pero creo que será mejor que nos movamos. ¿Crees poder caminar? — Aunque intuía la respuesta, había notado lo orgulloso que podía ser Lirio y no deseaba que se sintiera subestimado.

— Puedo intentarlo — respondió Lirio. Pero en cuanto intentó dar un paso, volvió a sentir una punzada aún más fuerte que antes. — ¡Maldición! —

Intentó contener su grito pero le fue imposible — Debí traer un poco de Ambrosía, Will siempre me lo recuerda... — comentó Lirio, frustrado por no hacer caso de las indicaciones de su hermano.

Percy, notando la imposibilidad de Lirio para caminar, le ofreció una solución. — Puedo llevarte en mi espalda, así no tendrás que caminar. — dijo, agachándose para que Lirio pudiera subir.

Sin embargo, Lirio se sonrojó al instante, agradeciendo que nadie lo hubiera visto, y estuvo a punto de subir a la espalda de Percy hasta que notó movimientos entre la maleza al otro lado del arroyo.

Lirios y Sombras | Percy JacksonDonde viven las historias. Descúbrelo ahora